Productores enfrentan panorama incierto
El tomate sinaloense enfrenta un panorama crítico no solo por la imposición de aranceles a las exportaciones por parte de EU, sino por la sequía y la violencia que ha mermado la llegada de los jornaleros agrícolas al estado.
Socorro Castro Gálvez, productor y exportador de tomate, advirtió que además de enfrentar los costos del pago del 17 por ciento de los aranceles, la sequía los seguirá afectando durante la temporada 2025-2026, ya que la asignación de agua para cada parcela se dará bajo una serie de estrictos requisitos que no todos los ejidatarios podrán cumplir y terminarán sembrando sin tener los permisos.
“Va a estar muy difícil empezar, porque le va a temblar la mano al gobierno para soltar el agua, le va a temblar la mano a la Conagua para soltar el agua, le va a temblar la mano a los módulos para soltar el agua”, sentenció.
Añadió que el sector primario se ha visto dañado tanto por los gobiernos del país vecino, como de México, pues este último no ha implementado ni modificado las reformas necesarias para ayudar al campo.
“Es una temporada muy difícil, inédita, que parece ser que ambos gobiernos, el de nuestro vecino país y el local de nosotros, no se han empeñado más que en meterle el pie al agricultor”, expresó.
Héctor Heredia, quien trabaja en la producción de tomate en Villa Juárez, coincidió en que estos factores ocasionarían una reducción significativa en la superficie cultivada, así como en la planilla de trabajadores que requerirán. También explicó que para cosechar 100 hectáreas se necesitan alrededor de 350 personas; sin embargo, este año recortarán la planilla a 300 trabajadores.
“Está en tinieblas esto. Nosotros sembramos 150, vamos a sembrar 90, porque el panorama se ve incierto y no ha habido precio, además la gente ya no viene. Todo el mundo viene de Oaxaca, Guerrero, San Luis Potosí e Hidalgo, pero pues no están queriendo venir por la violencia. Nos preguntan diario cómo está la cosa. Y la cosa sigue igual; más aquí en Villa Juárez”, comentó.
El productor puntualizó que, durante febrero, marzo y abril, los jornaleros agrícolas suelen ganar más dinero; sin embargo, en la temporada anterior se presentó una escasez de personal, pues la mayoría regresó antes a sus estados de origen por el incremento de hechos violentos.
De acuerdo con la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa (CAADES), el consumo de tomate en Estados Unidos es de 2.8 millones de toneladas, de las cuales México exporta alrededor de 1.8 millones de toneladas, equivalentes a 2 mil millones de dólares a nivel nacional; Sinaloa aporta 400 mil toneladas, lo que a los productores les genera una ganancia de al menos 400 millones de dólares.
Si bien, en cada ciclo de siembra y cosecha de tomate, en Sinaloa se generan empleos para jornaleros agrícolas provenientes del sur del país, quienes se dedican a trabajar este cultivo, en esta ocasión prevén un panorama incierto, derivado de las restricciones que Estados Unidos de América está aplicando hacía el tomate mexicano, aunado a los requisitos para la exportación y la violencia que azota al estado de Sinaloa.
Contexto
En 1996, productores del estado de Florida, Estados Unidos, denunciaron a México por incurrir en la práctica del dumping, es decir un comercio desleal por parte de México al vender el tomate a un menor precio del producido por EU, por lo que el Departamento de Comercio estadounidense inició una investigación en contra del país, pero se suspendió al firmar los Acuerdos de Suspensión para evitar aranceles, fijando precios mínimos de exportación del tomate mexicano hacia el país vecino.
Dicho acuerdo fue roto por Estados Unidos en el 2019, cuando aplicó un arancel provisional del 17.56 por ciento a las exportaciones mexicanas; no obstante, el convenio se restableció tras negociaciones, estableciendo nuevas reglas.
Desde el 8 de agosto entró en vigor el impuesto anunciado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, argumentando que este tiene el propósito de combatir el dumping, en base a esto, ahora los exportadores mexicanos pagarán un arancel del 17.9 por ciento, además de respetar el precio mínimo para la venta en el país extranjero, cuyos costos por kilo fueron establecidos en dólares: 1.70 para tomate cherry; 0.95 para tomate bola, con tallo 1.65 y en racimo 1.70; 0.88 para tomate saladette.
Estrategia de precios mínimos
Jesús Rojo Plascencia, presidente de CAADES, informó que alrededor de 700 productores en México exportan tomate a Estados Unidos y, tras la ruptura del acuerdo, se estableció un esquema de precios mínimos para proteger a la industria y evitar acusaciones de dumping.
“Este acuerdo tiene el propósito de ordenar el mercado de exportación y proteger a la industria nacional, que genera bastantes empleos”, explicó.
Ramón Gallegos Araiza, subsecretario de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SAADER), señaló que el arancel no afectará gravemente a los productores sinaloenses, dado que la demanda estadounidense es alta y no pueden producir suficiente tomate en esta temporada. “El arancel afectará más al consumidor estadounidense y a la cadena de comercialización que al productor mexicano”, puntualizó.
Rojo Plascencia agregó que la estrategia de precios mínimos permite que los productores sigan exportando y manteniendo presencia en el mercado estadounidense.
Añadió que el tomate mexicano se destaca por su calidad y variedad de especies, producto de la utilización de nuevas tecnologías que permiten producir mayores volúmenes, razón por la cual dos de cada tres tomates que se consumen en Estados Unidos provienen de México y difícilmente ellos podrían cubrir o encontrar otro país que participe en la importación, por lo que estimó que las medidas impuestas por el país del norte no estarán vigentes por un largo período de tiempo.
“El tomate mexicano es de mayor calidad y cantidad que el que produce Estados Unidos. Es por esto que seguimos siendo un proveedor clave del mercado estadounidense”, explicó el representante agrícola.





