Semarnat enciende cólera de pueblos pesqueros de Ahome

Semarnat enciende cólera de pueblos pesqueros de Ahome

Una década de espera desvanecida en un suspiro

La comunidad mayo yoreme paciente, muy paciente, esperó durante 10 años a que la burocracia morenista los escuchara con la esperanza de que hicieran efectivas sus premisas políticas de defensa del medio ambiente, cero corrupción en la tramitología y la defensa del derecho consuetudinario a la libre determinación, con lo que negaron la anuencia para que se construyera la planta de amoniaco más grande y moderna de México en la bahía de Ohuira.
Y cuando por fin consiguieron la tan ansiada visita, la verdad los golpeó, y acabó con la poquísima paciencia que les quedaba, estallando la molestia y la cólera a la voz de “los permisos otorgados no se pueden cancelar” con las que recibieron a Jaime Vásquez Bracho, titular de la Unidad Coordinadora de Proyectos Prioritarios, Vinculación Social y Derechos Humanos de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y avanzada de la secretaria Alicia Bárcena Estrada.
Tras la aseveración, las casi 150 personas que estaban reunidas bajo la techumbre de la Cooperativa Eustaquio Urías Valdez estallaron en insultos, bravatas y una consigna que retumbó hasta el mar: ¡Aquí no! ¡Aquí no! ¡Aquí no!
Los ánimos se tranquilizaron, y ya habiéndose preparado para la despedida de una gira que para entonces ya acumulaba más de cuatro horas de recorridos a pie tierra y navegando, Francisco Gastélum Urías, un pescador nativo, se levantó de su silla de plástico de color blanco, paciente se encaminó entre la gente que estaba a punto de la trompada, y se plantó frente a Vázquez Bracho, Francisco Uribe Malagamba, coordinador de Vinculación Social de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa); Alfredo Arellano, director general de la Zona Marítima Costera de Profepa; Marco Antonio Moreno, encargado de despacho de Profepa de Sinaloa; Renato Campos Alcántar, nuevo delegado de Semarnat en Sinaloa y de Iván Ramos, coordinador de comunidades indígenas del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas:
“¡Oigan!”, les pidió a través de un micrófono que había levantado de la mesa. “¡A qué vinieron si no nos traen ninguna solución!”, reclamó con ese español lento, pausado, cargado de molestia y rabia contenida que sólo saben lanzar los pescadores nativos.
“Nomás vienen a dorarnos la píldora, pues no. Como sinaloense se los digo, o paran ustedes esa planta de muerte o la paramos nosotros. Ya estamos hasta la madre de esto, que nada más ustedes nos estén chingando. Si ustedes no toman cartas en el asunto, nosotros lo haremos, y no nos vamos a detener. Así como llegaron con todos los fierros, así se van a ir”, dijo.
Y tras aquello, la asistencia explotó y las consignas fueron fuertes y claras en contra del gobierno de Morena, al que acusaron de traidor, vendido, ingrato.
Guadalupe Valenzuela Combera, Melina Sandoval, Claudia Susana Quintero Sandoval, María del Rosario Valdez Valenzuela, Delfino García Valenzuela, Armando Pinzón, Juan Miranda y otros criticaron a los funcionarios federales porque sólo traen argumentos para desviar la atención y sus intervenciones son evasivas.
“Aquí no hay dinero, no hay quien nos defienda. Están peleando contra todo; el gobierno está litigando contra los pueblos, mañosamente se han ido ajustando; me duele en el alma ver como los trata el gobierno, el problema es que gente como ustedes los han escuchado, en la misma situación, se llevan la información, pero a la siguiente vez utilizan los argumentos propios en su contra; y peor aún, traen mentiras, como los supuestos estudios que realizaron para autorizar la planta de amoniaco. Estoy harta, asqueada de Semarnat porque llegaron a decir puras cosas buenas, y ocultan lo malo de la planta de amoniaco”, cuestionó la científica Diana Escobedo.
“Tres gobiernos diferentes han dicho lo mismo, pero hora, ya no creen en nadie, ni en jueces ni en funcionarios como ustedes, porque saben que lo que aquí se diga será usado en su contra”.
Ella es la única que ha realizado estudios marinos en el sistema lagunar Santa María-Topolobampo-Ohuira, revelando que el sitio elegido para construir la planta de amoniaco es inviable por las condiciones naturales y que terminará provocando un daño ambiental muy difícil de revertir.
Después del comentario de la especialista que incendió la asamblea, Vázquez Bracho cuidó sus palabras y cambió su sentido, argumentando que estaba allí para sopesar el ambiente y remitir las exigencias comunitarias a su jefa, Alicia Bárcena, quien en posterior visita aclarará todas las dudas. Fue insistente en que las cosas tendrán la atención debida.
Mientras tanto, Uribe Malagamba y Moreno, de Profepa, insistieron que hasta el lunes estaban atados de manos para intervenir en el caso por dos juicios de amparo en proceso, aunque la dependencia ya tenía levantadas actas en las cuales se asentaron irregularidades que los empresarios han cometido en la víspera de la construcción. “En cuanto se resuelvan los amparos, actuaremos, inmediatamente.
Ninguno de los visitantes a las tierras mayos yoremes vertió opinión oficial o personal de lo que observaron en el teatro de los hechos.
Tras la visita, la Semarnat emitió un comunicado presumiendo el acercamiento con la comunidad.
“Nos fotografiaron gorditos y bonitos, y presumieron que nos atendieron. Nada más nos utilizaron y todo volvió a lo mismo. La resistencia continúa, pero ahora, con mayor determinación. Estamos puestos”, sentenció este jueves Claudia Quintero.

Artículo publicado el 17 de agosto de 2025 en la edición 1177 del semanario Ríodoce.

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