La polémica migración del santuario Ostok a Mazatlán

La polémica migración del santuario Ostok a Mazatlán

SANTUARIO OSTOK. Adiós a Culiacán.

 

Ernesto Zazueta señala que el cierre de las instalaciones en Culiacán, se debió a la violencia

 

Con una inversión de 3 millones de pesos y cuatro años de operaciones, Ostok Sanctuary desplazó a 700 animales hasta un nuevo albergue en el puerto mazatleco bajo una narrativa enraizada a la violencia que se esparce desde hace nueve meses.

Al mediodía del 20 de mayo, las primeras 100 especies comenzaron a desfilar: leones, jaguares, antílopes, primates, aves exóticas, tigres y, como figuras centrales, los elefantes Big Boy y Bireki. Estos últimos fueron resguardados en contenedores y, con apoyo de una grúa y cuerdas de acero, elevados hasta los remolques de los tráileres.

José Ernesto Zazueta Zazueta, director del santuario, lo catalogó como un éxodo. Un Arca de Noé en pleno siglo 21. No huyen del diluvio, sino de la incesante respiración de la violencia. Él es encargado del santuario y dirigente de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM). El santuario comprende una extensión de 100 hectáreas y se ubica en la comunidad La Campana, a 31 kilómetros de Culiacán.

“Hemos tomado esta decisión, porque los salvamos para darles una segunda oportunidad de vida, y ahora no se las vamos a quitar. Este es el mayor traslado de fauna silvestre en la historia de México por razones de violencia. En total, alrededor de 700 ejemplares serán trasladados”, leyó Zazueta.

Añadió que había descuido en el cuidado de los animales. Los brotes de la narcoguerra impedían la llegada de proveedores de alimentos y traslado de cuidadores, médicos veterinarios y personal administrativo, ellos también se reubicarán; 10 veterinarios y el grupo de cuidadores.

“Porque había días, tres, cuatro, cinco días, una semana que no podíamos ni traerle comida a los animales y específicamente a los felinos porque el alimento de ellos es perecedero. Los herbívoros no hay tanto problema porque es alfalfa, compramos un camión y nos dura un mes, pero los felinos es traerle la carne un día sí, un día no, un día sí, un día no y eso nos causaba muchos problemas. Los animales se nos pensaron a enflacar mucho, a tener problemas físicos y muchas cosas por el tema de la alimentación”, señaló.

Mensualmente se gastaba entre 1 millón y 900 mil pesos en la alimentación de la fauna. Cada tres días se compraba una tonelada de carnes y pollos. Alfalfa y zacates, 350 kilos diarios. Los precios tendían a bajar en base a los convenios y donaciones.

Durante el desarrollo de la guerra, de septiembre de 2024 a la fecha, fueron rescatados 14 felinos en operativos, que representan la mayoría de los casos. De los 700 ejemplares, 200 provienen de aseguramientos realizados en núcleos de violencia donde fueron localizados.

Ostok nació entre unidades de rescate: Protección Civil, Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y el Zoológico de Culiacán. Este último cortó todos los convenios con el santuario ante la salida de Diego García Heredia, quien tuvo la dirección del zoológico por 12 años.

José Ernesto Peñuelas Castellanos “Chema” rindió protesta el 7 de noviembre de 2024 como el nuevo director de la instalaciones de conservación, aún bajo la batuta de Juan de Dios Gámez Mendívil, presidente Municipal.

“El nuevo administrador que llegó cortó todos los convenios, tanto con la asociación de zoológicos como con la unidad de rescate, la verdad si trabajamos muy bien de la mano el zoológico”, indicó.

Desde su dirigencia en AZCARM y luego de 25 años de colaboración entre ambos centros de conservación, el Zoológico de Culiacán rompió sus alianzas. Zazueta denunció en abril que las condiciones de conservación no eran la óptimas; falta de veterinarios y el abandono de animales silvestres. Profepa intervino y luego de una revisión aseguró 119 ejemplares de los 203.

 

El encanto

 

La caravana viajó más de 200 kilómetros hacia la nueva estancia: Bioparc El Encanto, a cargo de Raúl Ricardo Villavicencio, arquitecto y dirigente de la empresa Encanto Desarrollos, encargada de promover la inmobiliaria turística. La empresa se consolidó en 2020 en el puerto mazatleco y durante 2024 tuvo activos 30 proyectos. Villavicencio donó 50 hectáreas de Zazueta para el desplazamiento de los animales silvestres.

Durante sus operaciones a las afueras de Culiacán, Ostok fue privado. Para ingresar se requería forzosamente un permiso. Con el proyecto “ecoturístico” en Mazatlán, se prevé una exhibición de los animales.

“Va a estar en una parte del terreno contiguo al bioparque, entonces vamos a ver de qué manera podemos abrir de cierta manera que en algunas ocasiones la gente pueda entrar”, respondió Zazueta.

 

Rechazos a las atenciones

 

Bireki, la elefanta, requirió de atención médica por un problema en una de sus patas. A pesar de los convenios que Ostok tenía con Estados Unidos respondieron que a Culiacán no se acercaban. “Oye pero Bireki está mal de una pata ‘no, no podemos’”, respondieron. Se apoyaron de los especialistas nacionales y la respuesta fue la misma.

“Y al último, ni los locales, aquí hay gente que se dedica a los rayos X, por ejemplo, con caballos y pues que están acostumbrados aquí en Culiacán a revisar en ranchos y en áreas lejanas y tampoco quisieron venir”, declaró Zazueta.

El santuario abrió sus puertas a los animales en 2021. Durante todo su desarrollo fueron rescatados 2 mil 700. Muchos de ellos fueron reintegrados al medio silvestre ya que pertenecían a la región. Entre ellos coyotes, linces y guacamayas. Zazueta, subrayó que estos son liberados bajo la supervisión de una autoridad.

 

ERNESTO ZAZUETA. Violencia, la culpable.

 

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