Epilepsia y embarazo: Desmitificando la relación entre ambos

Epilepsia y embarazo: Desmitificando la relación entre ambos

Un adecuado tratamiento, la clave para que mujeres con epilepsia tengan hijos sanos

 

Contrario a lo que se cree las mujeres con epilepsia, una enfermedad neurológica no transmisible que se caracteriza con la presentación de crisis y ataques, “pueden tener hijos si así lo desean”, explica la doctora Karen Edith Guzmán Sánchez.

Entrevistada por Ríodoce sobre el tema, la médico cirujano egresada de la Universidad Autónoma de Guadalajara, destacó que la epilepsia es una enfermedad rodeada de prejuicios y estigmas, llegándose a considerar que retrasa el desarrollo y disminuye la inteligencia de las personas que la padecen.

La epilepsia en la mujer, señala, “tiene sus puntos y comas que puede ser diferente al de los hombres”, esto debido al tema hormonal y las enfermedades exclusivas del sexo.

En cuanto al tema de la reproducción, destaca que, las pacientes que desean tener hijos, “requieren un seguimiento especializado (…) algunas necesitarán más cuidados que otras en el tema del embarazo”, por lo que es importante que se preparen con meses de anticipación “para suplementarlas, elegir los medicamentos más seguros y ajustar las dosis”; además, indica es de vital importancia “encontrar un ginecólogo empático y que esté instruido en cómo manejar este tipo de pacientes”.

Según datos del Royal College of Obstetricians and Gynaecologists el 66 por ciento de las embarazadas con epilepsia no tienen un empeoramiento clínico por la gestación. Mientras que la Sociedad Española de Neurología indica que, en forma general, no se altera la frecuencia de convulsiones durante la gestación, el parto y el puerperio.

Muchas mujeres con epilepsia, agrega la especialista en neurología clínica por el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suarez, “pueden tener un parto vaginal normal sin complicaciones, esto depende de cada caso”.

De acuerdo con la Clínica Mayo un ataque epiléptico podría provocar durante el embarazo: sangrado vaginal, preclamsia y desprendimiento prematuro de placenta, así como disminución de la frecuencia cardíaca fetal, suministro reducido de oxígeno, parto prematuro, bajo peso al nacer, entre otras complicaciones.

DOCTORA KAREN GUZMÁN SÁNCHEZ.

 

Aunque, resalta, la probabilidad de riesgo dependerá del tipo de crisis, las cuales pueden ser focales, que “inician en una zona específica del cerebro y pueden quedarse solo ahí o después propagarse”, o generalizadas, que se producen en todas las áreas del cerebro, dentro de estas “están las tónico-clónicas y las crisis de ausencia”, explica Guzmán Sánchez.

Algunas personas con crisis de epilepsia focal experimentan lo que los especialistas llaman “aura”, lo que altera las emociones presentando “angustia, pensamientos extraños, miedo, euforia, visiones (macropsias o micropsias)”.

“Las crisis pueden variar de paciente a paciente y pueden involucrar cualquiera de los sentidos, sin necesariamente tener un fenómeno motor de movimiento”, resalta.

En cuanto a la lactancia materna, “hay médicos y pediatras que la suspenden por los medicamentos”, sin embargo, subraya, “la mayoría de los medicamentos son seguros para la lactancia”.

Advierte que la falta de información respecto a la enfermedad provoca que las pacientes que se embarazan sin planificar suspendan la medicación por temor a dañar al feto, lo que descontrola las crisis, “eso pone en riesgo la vida de la mamá y del bebé”.

Por lo que resalta la importancia de que el médico tratante hable con la paciente sobre los deseos de ser madre y le brinde las alternativas necesarias, y un adecuado control prenatal.

Además de la maternidad, las mujeres con epilepsia, indica la epileptóloga, se casan menos que los hombres que también la padecen.

Un manejo adecuado en la epilepsia, resalta, debe ser multidisciplinario, empezando desde el médico de primer contacto, “es una enfermedad tan común que cualquier médico debería estar totalmente capacitado” como lo están para otras afecciones crónicas.

Se estima que en México entre 2 y 4 millones de personas viven con la enfermedad, lo que significa una prevalencia de 1.5 por cada 100 habitantes.

Artículo publicado el 30 de marzo de 2025 en la edición 86 del suplemento Gula.

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