La audiencia preliminar contra Ovidio Guzmán López, el Ratón, fue reprogramada para el próximo 31 de marzo, según anunció la semana pasada una corte federal del Distrito Norte de Illinois. Con este cambio, el caso del menor de Los Chapitos empieza a tomar la misma ruta de procesos contra narcotraficantes mexicanos donde la defensa terminó negociando con fiscales a puertas cerradas.
“Así ocurre cuando hay algún tipo de negociación; la defensa del acusado y los fiscales del caso piden más tiempo, para que puedan negociar acuerdos en donde el acusado dice qué información puede proveer, o incluso a quiénes puede entregar de la organización criminal a la que pertenecen mientras la defensa negocia una pena menos severa para su defendido”, explicó Luis Sáenz, ex fiscal del Condado de Cameron, en Texas.
El caso más sonado fue el de Vicente Zambada Niebla, a quien la fiscal a cargo, Erika L. Csicsila, le leyó los cargos que enfrentaría, incluyendo una petición para que fuera sentenciado a cadena perpetua, a lo que el Vicentillo dijo que, si esa era la situación, estaba dispuesto a decir cómo él, su padre Ismael el Mayo Zambada, junto con Joaquín el Chapo Guzmán, habían mantenido acuerdos durante años con agentes de la DEA, y estaba dispuesto a revelar nombres y detalles.
La advertencia fue una bomba, y el juez federal Rubén Castillo, tuvo que detener la audiencia, que en ese momento era pública, explicando que se trataba de un tema que había alcanzado el nivel de Seguridad Nacional, y pospuso la audiencia para continuarla un mes más tarde. Esta audiencia sin embargo nunca se realizó de manera pública, porque el caso se selló por completo.
Más de 15 años más tarde, la historia vuelve a repetirse, luego que la jueza Sharon Johnson Coleman, hiciera un aviso público en donde señala que la audiencia de Ovidio Guzmán López, programada para el 27 de febrero pasado, había sido anulada y reprogramada para el próximo de marzo de 2025, a las 11 de la mañana, según se lee en documentos de la corte.
Junto al proceso de Ovidio, el caso de su hermano Joaquín Guzmán, el Güero Moreno, continúa el mismo camino, aunque es posible que ambos casos ya estén definidos, luego de que Joaquín secuestrara y entregara al Mayo Zambada, el 25 de julio de 2024.
En todo caso, en opinión de expertos, sólo resta esperar que los fiscales y la defensa terminen la negociación, y ambos hermanos se declaren culpables para que entonces sean sentenciados, y con un cambio de identidad purguen su sentencia en una prisión estadounidense y aislados del resto de la población penitenciaria para evitar posibles agresiones en su contra.
Mike Vigil, al haber sido vínculo en varias ocasiones como agente de la DEA y fiscales estadunidenses, dijo el motivo de sellar los casos se determina porque, al estar colaborando el acusado con los fiscales, no puede permitirse que se filtre la información y llegue a oídos de otras personas involucradas, incluyendo a las mismas personas que están delatando.
“Velo de este modo, el proceso se sella porque la información sale a la luz, se puede poner en riesgo, no sólo a la persona que está colaborando, a su familia, y todo se vuelve una cuestión de seguridad, además que se puede hacer público detalles de lo que está dando”, dijo Vigil, ex agente de operaciones especiales de la DEA en México.
Ovidio Guzmán López fue capturado el 5 de enero de 2023, en el poblado de Jesús María, a menos de 20 kilómetros al norte de Culiacán. Durante su captura se reportaron 28 personas muertas, incluyendo 9 elementos castrenses, aunque extraoficialmente se hablaba de más de 60 personas. Anteriormente, el 17 de octubre de 2019, Ovidio había sido arrestado por elementos de Guardia Nacional, pero liberado tiempo después, luego que un ejército de sicarios tomara la ciudad y el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, ordenara su liberación.
El caso de Joaquín Guzmán López fue diferente, porque él decidió entregarse a Estados Unidos. Al mismo tiempo, sin embargo, secuestró al Mayo Zambada, para llevarlo junto con él y entregarlo a agentes del FBI y de HSI, en un aeropuerto de Nuevo México, en Estados Unidos.
Este hecho, como extraído de una cinta hollywoodense, ha provocado una guerra sin cuartel en diferentes municipios de Sinaloa, lo cual ha dejado una estela de casi mil muertes en los últimos seis meses, y más de mil 300 personas desaparecidas.
Artículo publicado el 2 de marzo de 2025 en la edición 1153 del semanario Ríodoce.






