El Psicólogo señala que la violencia generada por la pugna interna del Cártel de Sinaloa muestra que Culiacán está tomada por los grupos delincuenciales
A 112 días del comienzo de las confrontaciones entre las dos facciones del Cártel de Sinaloa, no se vislumbra la paz en el estado.
Las fuerzas federales han demostrado ser incapaces de contener los enfrentamientos y devolver la tranquilidad perdida desde el 9 de septiembre a Culiacán y otros municipios del sur de Sinaloa.
El Ejército mexicano y la Guardia Nacional están en desventaja ante los integrantes de los grupos delincuenciales que conocen el terreno donde se mueven.
Y más difícil, mientras la sociedad no deje de ser promotor de la narcocultura, enraizada desde décadas atrás.
Lo difícil
Isaac Tomás Guevara Martínez, fundador del Laboratorio de Estudios Psicosociales de la Violencia de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), considera que los primeros “culiacanazos” mostraron la capacidad de ataque y movilización de los grupos delincuenciales, lo que hace más difícil la tarea de las fuerzas federales.
“Realmente es muy difícil enfrentar a estos grupos. Si algo nos enseñaron los culiacanazos es que Culiacán, al menos, está tomada por estos grupos. Se pueden desplazar y movilizar por donde quiera y a la hora que sea”, expresa.
Los delincuentes conocen el terreno, agrega, lo que pone en desventaja a los elementos del Ejército mexicano y de la Guardia Nacional, que han sido blanco de ataques y “levantones”.
“(Los delincuentes) conocen el terreno. Este es el terreno de ellos… Las emboscadas es lo más fácil que pueden hacer estos tipos, como al policía federal (asesinado el 18 de diciembre)”, subraya.
Quienes están para combatir al crimen organizado, continúa, nunca van a saber de dónde le dispararon o quién fue, algo que no está valorando la sociedad.
Narcocultura
La narcocultura y la apología que se hace de los narcos, la moda “buchona”, es un problema que se viene arrastrando desde hace 40-50 años y que se ha arraigado en una sociedad que hoy está pidiendo auxilio y culpando a las fuerzas federales, pero que no ha asumido la parte que le corresponde.
“Hay gente que tiene razón en exigir más fuerza contra estos grupos, más eficiencia. No fuerza, sino eficiencia, en el enfrentamiento con estos grupos, pero yo sí pienso que la sociedad civil no está haciendo su tarea”, puntualiza.
La gente, añade, desconoce la capacidad de movilización y el potencial para atacar de los grupos delincuenciales, que es lo que han hecho desde hace décadas.
“Yo entiendo perfectamente que la gente esté exigiéndole al gobierno que haga algo, pero es muy difícil porque a veces me da la impresión de que realmente no sabemos la capacidad que estos grupos tienen para movilizarse, para defenderse y para atacar.

“La gente no sabe el potencial de esos grupos y se les hace fácil. Se imaginan que el gobierno sabe dónde están, como si estos tipos estuvieran en su casa esperando a que llegue la autoridad a arrestarlos, cuando es gente que se está movilizando, se está moviendo. Eso lo saben hacer. Lo han hecho durante décadas. Y luego, conocen el terreno. Este es terreno de ellos”, enfatiza.
El problema de la narcocultura se agrava, continúa, cuando la gente asume que los delincuentes son generadores de empleos o que los defiendan con el argumento de que están evitando que otros grupos peores, vengan y tomen la plaza.
“Siempre hay un argumento en defensa…” señala.
Ponerse las pilas
En esta confrontación que lleva más de tres meses, Tomás Guevara Martínez considera que la sociedad debe “ponerse las pilas” y no estar esperando que las fuerzas armadas derroten o detengan a los generadores de violencia.
Y mientras la sociedad no cambie los valores y se siga haciendo apología del narcotráfico, el problema de inseguridad y violencia será permanente.
“Nosotros vamos a tener permanentemente este problema mientras nuestra sociedad no cambie los valores por valores de una cultura de paz, mientras se haga apología del narcotráfico, mientras haya socios de esos grupos que hacen el trasiego de drogas, socios en el lavado de dinero… Mientras tengamos todo eso, va a ser difícil que esto se detenga”, sentencia.
Está bien que la sociedad exija al gobierno el regreso de la paz y tranquilidad, dice, pero se tiene que cambiar de actitud.
“Que exija al gobierno está bien, pero me parece que esa es la mitad de la tarea. La otra mitad es que la sociedad también juegue su papel… No podemos seguir sumidos en la narcocultura cuando lo que precisamente necesitamos, es una cultura opuesta a la narcocultura, que es la cultura de la paz”, resume.
Larga confrontación
En la confrontación que mantienen las facciones de los Chapos y Mayos del Cártel de Sinaloa desde el 9 de septiembre, a raíz de la presunta traición de Ismael Zambada García, el Mayo, que derivó en su aprehensión por agentes de Estados Unidos, en Culiacán y algunos municipios del sur del estado han registrado más de 640 homicidios, además de una crisis de “levantones” y ataques a comercios y viviendas.
“Tenemos que salir todos y exigir paz. Eso es lo que tenemos que hacer, pero sobre todo tenemos que cambiar nuestra actitud ante esta realidad”, subraya Guevara Martínez.
Artículo publicado el 29 de diciembre de 2024 en la edición 1144 del semanario Ríodoce.







