Omisión de autoridades y cifra negra, agravan la ola de violencia en Sinaloa

Omisión de autoridades y cifra negra, agravan la ola de violencia en Sinaloa

A finales de septiembre una familia denunció que en la localidad Península de Villamoros, al sur de Culiacán, había una camioneta calcinada con restos humanos adentro. Tras días de ausencia de las autoridades para resguardar el área, advirtieron que, si nadie acudía por los restos, ellos los recogerían ya que podían ser de su familiar desaparecido

La cifra correcta de desaparecidos desde el 9 de septiembre, “no es la que tiene fiscalía, no es la que tienen otros colectivos. Es una cifra que ni siquiera se sabe, porque las autoridades no han ido a las rancherías a buscar”, declara Reynalda Pulido Chavira, miembro del colectivo de búsqueda Madres en Lucha por tu Regreso a Casa, A.C.

Lea: Localizan vehículo calcinado con dos personas en su interior en Higueras de Abuya, al sur de Culiacán

El miércoles 16 de octubre, madres y colectivos de búsqueda marcharon en Culiacán para exigir a la Fiscalía General del Estado (FGE) que busque a sus familiares. Argumentaron que, desde el inicio de la pugna entre miembros del crimen organizado, ellas pararon toda actividad de campo, y desde entonces las autoridades no han hecho nada por encontrar a sus desaparecidos.

Sin embargo, la situación se agrava en medio de una ola de violencia que deja una cifra negra de desaparecidos y homicidios que podría retratar la situación que viven sindicaturas, rancherías y comunidades de Sinaloa.

Óscar Loza Ochoa, presidente de la Comisión de Defensa de Derechos Humanos, señala que, entre los casos no documentados en las rancherías en Culiacán y municipios de Sinaloa azotados por la violencia y la falta de denuncia por desconfianza de la ciudadanía hacia las autoridades, la cifra de homicidios y de desaparecidos podría ser hasta el doble de las que se tienen.

A finales de septiembre, relata la activista Rosa Neris, una familia que buscaba a un allegado desaparecido habló para solicitar ayuda por el caso de una camioneta calcinada con restos humanos en la comunidad Península de Villamoros, sindicatura Higueras de Abuya, al sur de Culiacán, y que se encontraba ahí desde el 27 de septiembre. Las personas señalaron que ya habían informado a las autoridades sobre el hallazgo en reiteradas ocasiones; sin embargo, tras varios días, nadie había acudido al lugar.

Se presumía que los cuerpos habían quedado luego de enfrentamientos entre personas armadas, entre la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre, pero, debido a que las autoridades tampoco atendieron dichos reportes, el hecho no fue confirmado.

La familia desesperada pidió apoyo, relata Neris, sin embargo, ante la situación de inseguridad, el colectivo no podía acudir al lugar y decidieron apoyar con el reporte del caso.

“… todos esos días estuvimos marcándole y dándole hasta que por fin alguien nos escuchó. (La Comisión de) Búsqueda nos dijo que ellos también estaban atados de manos, el 911 no asistía, la Fiscalía tampoco. Hablamos con otra persona y ella nos ayudó para que fueran por esos cuerpos”.

Fue hasta que el colectivo de búsqueda Madres en la Lucha por tu Regreso a Casa, A.C., habló con la Secretaría de Gobierno del estado, que las autoridades se movilizaron para ubicar los restos, comenta Reynalda Pulido

Los restos de al menos dos cuerpos calcinados fueron localizados seis días después, el 2 de octubre, cerca del camino pavimentado que corre en paralelo al canal de riego, conocido como ejido Echeverría, que va de Estación Obispo a Abuya y Ceuta 2, en la sindicatura Higueras de Abuya, al sur de Culiacán.

“No pueden estar los cuerpos tirados nomas, así y que ellos no acudan cuando se hace el llamado… casi, casi se vieron obligados (a ir) porque las familias que estaban allá dijeron que llegaron a recogerlos así rapidito y ya. No sé si sea por miedo, pero no están haciendo bien su trabajo”, comenta Neris.

Menciona que durante todos esos días que transcurrieron se llevaron lo que quedaba de la camioneta y los restos calcinados quedaron esparcidos en el suelo. Dicha situación ocasionó preocupación entre las personas que denunciaron el hallazgo y advirtieron que, si ninguna autoridad iba, ellos los recogerían, ya que se los estaban comiendo los perros y podría tratarse de su familiar desaparecido.

“Lo que dijo la familia es que los restos se los estaban comiendo los perros y que prácticamente ellos querían juntarlos porque podían ser de su familiar; y yo qué les puedo decir si es muy frustrante escuchar eso, pues dices tú, ‘oye es un humano’, en qué momento a la autoridad le dejó de importar ir a recoger un cuerpo por el simple hecho de tener miedo, todos tenemos miedo, yo tengo miedo de estar aquí”, declara Pulido Chavira.

Es el temor lo que ocasiona la inmovilización de las autoridades, dice Loza Ochoa; sin embargo, ese no es pretexto para desistir de sus labores, ya que están obligados a ello.

“Es un descuido en sus funciones porque se supone que tiene que estar en cuanto conozcan, sin ningún pretexto. Si dicen que tienen algún riesgo los trabajadores, pues es parte de los riesgos que tienen que correr, están allí, para eso les pagamos y no pueden dejar de cumplir su deber. Una situación así solo agrava la situación de los desaparecidos, agrega.

Neris comenta que tras ese caso recibió amenazas por teléfono advirtiéndole que no se metiera para aquellas localidades. “Recibí una llamada diciéndonos que no nos metiéramos para allá porque no nos iba ir nada bien. No hemos salido a campo, sino que desde nuestras trincheras hemos seguido trabajando”.

Artículo publicado el 20 de octubre de 2024 en la edición 1134 del semanario Ríodoce.

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