El miedo de los desplazados de la sierra de Concordia

El miedo de los desplazados de la sierra de Concordia

La pugna interna del Cártel de Sinaloa ha ocasionado que comunidades de la zona serrana busquen otros lugares para vivir

En Mazatlán hay familias que ven pasar los días sin la esperanza de poder regresar a sus casas y recuperar no solo sus pertenencias, sino la vida que les fue arrebatada violentamente por grupos delincuenciales que protagonizan enfrentamientos, devastando todo a su paso.

Lea: Siguen enfrentamientos en la sierra de Concordia

Son hombres, mujeres, niñas y niños, adultos mayores y jóvenes que vivían en la sierra de Concordia, y que sin deberla hoy padecen lo inimaginable.

Maestros, padres de familia, amas de casa y trabajadores del campo relataron cómo es vivir en medio enfrentamientos y tener que salir huyendo para salvaguardar su vida porque lo material ya lo dan por perdido.

Por respeto a la confidencialidad se omiten los nombres y lugar de origen.

La Secretaría de Bienestar y Desarrollo Sustentable (SEBIDES) estuvo en Mazatlán para atender a familias procedentes de las comunidades de Potrerillos, El Palmito, La Petaca, Santa Lucía, El Batel, Santa Rita y Loberas del municipio de Concordia. Se les entregaron despensas, abanicos, catres, colchonetas, cobijas, kits de limpieza, de aseo personal y para bebés.

Y las familias que un día tuvieron lo necesario en sus lugares de origen, tuvieron que conformarse con eso.

Hacinada, la familia de “María” vive en una casa pequeña que anteriormente solo habitaba su hijo estudiante.

Desde el 13 de septiembre los seis integrantes de la familia, que incluye a dos adultos mayores, se vieron forzados a viajar a Mazatlán, junto con sus perros y un gato.

Después de tenerlo todo, la familia empezó de cero.

APOYOS DE SEBIDES. Curitas en medio del fuego.

“Así es, de cero, y con dos personas adultas que ocupan pañales, medicamentos y yo, que ocupo medicamento porque tengo azúcar, hipotiroidismo, y otras cosas más que le salen a uno”, explicó.

Más sobre ‘Desplazados’: Por violencia, se desplazan 26 familias de El Palmito, Concordia a Mazatlán

A la compra de medicamentos se le suma el pago de la renta, colegiaturas de dos estudiantes de inglés, y de los préstamos personales que adquirió y tarjetas de crédito.

“Porque antes sí trabajábamos bien, y nos encargábamos, pero ahora quedamos endeudados y sin trabajo, sin casa, sin nada”, expuso.

La familia se quedó sin los negocios de venta de comida que tenían a la orilla de una carretera, una tienda y sin casa, porque todo le fue saqueado y robado.

“Abrieron la casa, se llevaron las computadoras, unos juegos que tenían los muchachos, y ya no supimos qué más, porque pues a la vez que subimos con gobierno fuimos con el tiempo limitado”, relató.

Madre de tres hijos y sus padres que dependen de ella, María se apoya en su esposo, pero aún así no ven la salida.

“Para empezar, las casas son pequeñas, son caras donde tienes que tener el aire prendido, si es posible, todo el día, porque vivíamos en un pueblo donde el clima es muy diferente al de aquí, donde el clima es fresco, donde el agua pues es por medio de manantiales, se puede decir que si pagabas algo, pero nada que ver con lo de aquí, allá pagabas recibo de luz, pero aquí son muy altos, con tener el aire acondicionado prendido casi todo el día, pues me imagino que es algo fuerte, aquí un kilo de tortillas te sale 27 o 30 pesos, allá te comprabas el kilo de masa y pues tú echabas tus gorditas, o sea algo muy diferente que está para llorar”, dijo.

El único gasto que hacían era bajar a Concordia a surtir despensa, hoy la dinámica es muy distinta, pero están conscientes que el retorno no es fácil ni en el corto plazo con todo y la presencia del Ejército que tiene su base en El Palmito.

“Se supone que vamos un poquito más respaldados (con los militares), que no creas que ahorita ya con todo eso que se sabe últimamente, porque tengo entendido que ayer (jueves 17 de octubre) hubo un enfrentamiento de soldados con estas personas, entonces no sabemos si van a respetar o no, pero pues vamos con esperanza de poder subir y regresar”.

-¿Cree que algún día van a poder regresar a ese poblado al que usted pertenece y vivir con tranquilidad?

-Pues yo lo veo muy difícil y muy lejano, por comentarios que hacen ahí las mismas personas se me hace que sí va a ser un poco difícil o tardado.

Por lo pronto su familia completa sigue luchando por adaptarse, desde que llegó a Mazatlán ha recibido una despensa, un abanico, un catre y dos colchonetas.

“No tenemos casa, no tenemos negocio, nosotros vendíamos comida, qué bueno fuera que nos ubicaran en una parte para poder seguir haciéndolo, que nos ayudaran con alguna casa (…), pues donde no estuviéramos pagando renta, qué más quisiéramos tener lo que teníamos allá, que no batalláramos”.

Don “Marcelino”, “por el miedo de estar allá”

Don “Marcelino” se bajó de uno de los poblados de la sierra de Concordia por el miedo de estar allá.

Desde julio se asentó en el puerto junto con su familia, dejando su casa sola con todo y las gallinas que tenía en el corral, y todo lo perdió.

Estudió hasta sexto grado de primaria, y hace lo posible para pagar la renta. Allá se dedicaba a las labores del campo, ahora es jardinero.

No pagaba por tener aire acondicionado, y otros servicios. No lo necesitaba.

“Es muy duro, muy duro para mí (…), ahí igual batallándole a la vida, pero sí sale para las tortillas”, mencionó.

Sin ningún apoyo gubernamental, don “Marcelino” asegura que no vio ningún apoyo de la SEBIDES, y que él solo se ha tenido que valer por sí mismo y velar por su familia.

-¿Usted cree que pronto pueda regresar a su casa a recuperar sus cosas o lo que haya quedado?

-No, no, no tengo esperanza.

Y se despide con un “Dios la bendiga”.

VIOLENCIA EN CONCORDIA. Población indefensa.

En miedo de ser maestro en la sierra de Concordia

El comentario constante entre algunos maestros que imparten clases en la sierra de Concordia es el mismo: “aunque digan que todo está tranquilo, no es cierto, por eso se mantienen las clases virtuales”.

Y es que desde hace poco más de un mes en las inmediaciones de las tres telesecundarias que hay y en otros planteles educativos que imparten clases presenciales, se ha vuelto frecuente escuchar balazos, luego cesan, y a los dos días de nuevo las detonaciones los ponen en alerta.

“Ayer (jueves 17 de octubre) de plano comenzó, ya después, un poquito más abajo, después cerquita de ahí, del ejido de la comunidad…”, comentó.

Las detonaciones de armas se empezaron a escuchar alrededor de las 16:00 horas, relató, “se terminó como a las 5:40 de la tarde, y ahorita (viernes 18 de octubre) comenzó como a las 7:30 más o menos, no está muy, muy frecuente, pero sí están, se escuchan detonaciones fuertes”.

El interlocutor ofrece disculpas, y pide hacer una pausa de la entrevista vía telefónica porque empezó a escuchar disparos y fue a cerrar la puerta.

“Permíteme, déjeme cerrar la puerta porque está cerquita, ya aquí la balacera”, manifestó.

La voz del otro lado del teléfono transmite la angustia y el miedo que da saberse desprotegido en medio de una guerra que no es de ellos.

Continúa.

A través de un video que compartieron con Ríodoce, con una duración de poco más de un minuto, quedó registrado el sonido de la refriega y el silencio de la gente que prefiere encerrarse en sus viviendas.

Desde hace un mes, todos trabajan de manera virtual, comenta el profesor.

Y los alumnos que no tienen internet, van con los vecinos o familiares que viven más cerca para asistir a las clases.

Las escuelas están solas, los niños toman clases desde sus casas al igual que los profesores que también se resguardan.

“Ya teníamos pensado nosotros regresar a clases la otra semana, pero viendo las cosas como están, pues no, no hay condiciones”, lamentó.

Todos tienen miedo, agregó, “toda la gente ayer a las 5:00 de la tarde…todo es oscuro ya, nada de movimiento por ningún lado”.

Hay gente que se está bajando de los pueblos, se están yendo a lugares.

“De esos que se fueron hace como un mes, ya están regresando unos cuantos, pero me imagino que se van a regresar para Mazatlán o para Concordia”.

Aunque sube el Ejército, comentó, llegan un día, y no pasa nada, pero se regresan y otra vez empiezan a escucharse las balaceras.

El profesor observó que, antes de que se suspendieran las clases presenciales, los niños viajaban con temor en el camión para regresarse a sus pueblos, aunque algunos papás iban por ellos.

“Creo que hay a veces hay retenes de ellos mismos (grupos armados) y pues a la gente no le hacen nada, hasta eso le dejan pasar los carros, pero de todos modos el temor persiste (de quedar en medio del fuego cruzado)”, explicó.

Y es que el miedo entre los escolares de llegar a las escuelas no es para menos, a decir de los testimonios de los lugareños, algunos niños y niñas tienen temor porque por ahí transitan algunos grupos de hombres armados.

“Por ahí pasan, cerca de la escuela, rumbo a otras calles que tienen la salida del pueblo”, comentaron.

La SEPyC les pide que trabajen

En este contexto de inseguridad y violencia, las autoridades de la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC) piden a los maestros que trabajen.

“Nos dice (la SEPyC) que trabajemos, que trabajemos, que no pasa nada, que el gobernador dice que todo está bien”, comentó.

-¿Pero ustedes tomaron la decisión de hacerlo virtual?

-Sí

El profesor envió un mensaje a las autoridades educativas.

“Solamente decirle que las autoridades de la SEPyC, estén conscientes, que nos permitan resguardarnos y no arriesgarnos, tampoco arriesgar la integridad de los niños y por el traslado de uno también”.

Agregó que ya se les está requiriendo que vayan a Servicios Regionales a trabajar desde Mazatlán, por lo que ya empezaron a organizarse para ver cuando hay posibilidades seguras de hacerlo el próximo lunes.

Artículo publicado el 20 de octubre de 2024 en la edición 1134 del semanario Ríodoce.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.