El ‘Cóndor’, de militar a reclutador del narco

MILITARES. Cambio de bando.
FOTO: OMAR MARTÍNEZ /CUARTOSCURO.COM

El soldado se unió al Cártel de Sinaloa como escolta del ‘Chapito Lomas’ y era el encargado de obtener información de los movimientos del general Rolando Eugenio Hidalgo Eddy y de los operativos del Ejército

Jorge “A” era un militar que se unió al Cártel de Sinaloa como escolta de Alberto Zepeda Cano, el Chapito Lomas y era el encargado de obtener información de los movimientos del general Rolando Eugenio Hidalgo Eddy y de los operativos del Ejército. Fue sentenciado a 36 años de prisión, 10 años después de ser detenido.

La Fiscalía General de la República (FGR) dio a conocer que Jorge, conocido con el alías del Cóndor, había sido condenado pero no precisó que era un ex soldado de infantería de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

El 12 de enero pasado el ex militar fue sentenciado por los delitos de delincuencia organizada, portación de arma de fuego y posesión de cartuchos, ambos de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea.

De acuerdo con documentos judiciales, el Cóndor fue detenido el 19 de febrero de 2013, junto con otras dos personas en la comunidad de Las Lajitas, ubicada en la sierra de Durango y Sinaloa.

Según la Sedena, ese día en un puesto de mando en Tamazula un hombre les pidió apoyo debido a que sujetos armados se habían llevado a su hijo.

Los militares implementaron un operativo y en la comunidad Las Lajitas localizaron un plantío de mariguana y detuvieron a dos hombres y al Cóndor, vestidos con uniformes pixeleados tipo militar y les aseguraron armas de fuego, cargadores y granadas.

En el proceso penal contra el Cóndor la FGR acreditó que había sido militar y que por lo menos desde 2007 hasta su detención formó parte del Cártel de Sinaloa.

“Tenía las funciones de escolta del sujeto apodado el Chapito Lomas, el reclutamiento de sujetos al servicio de la organización criminal y recabar información relativa a las coordenadas de los operativos contra el narcotráfico, implementados por el Ejército Mexicano en la zona denominada Triángulo Dorado (Sinaloa, Chihuahua, Durango), misma que obtenía a través de USB’s, proporcionadas por personal militar encargado del resguardo de la información, a cambio de dádivas”, señala la sentencia.

Un militar que se convirtió en testigo protegido dijo que el Cóndor había sido su compañero en el Ejército y a finales de octubre o principios de noviembre de 2007, lo buscó en la guardia de la Novena Zona Militar, y al día siguiente fue a visitarlo a su casa, donde le dijo que andaba trabajando chueco y le pidió información sobre las entradas y salidas del “General Eddy”, entonces comandante de la zona, y de los movimientos hacia la zona donde se encontraba Zepeda Cano.

El soldado aceptó y entre el 10 y el 15 de noviembre se volvieron a reunir en el Parque 87, donde le entregó al Cóndor una USB con cartas cartográficas de caminos, pueblos, arroyos y ríos del área de Huixiopa, Badiraguato; y luego se dirigieron a las inmediaciones de la iglesia de San Judas Tadeo, en Lomas del Bulevar, para abrir el contenido del dispositivo.

En ese lugar, señaló, se entrevistaron con el Chapito Lomas, quien le preguntó cómo contactar al comandante de la Novena Zona Militar para que los dejara trabajar.

El 20 de noviembre se volvieron a reunir en el mismo lugar y Zepeda Cano lo cuestionó sobre el funcionamiento del detector molecular GT200 que servía para detectar armas y drogas, y le pidió conseguir uno pero el soldado le dijo que era muy difícil.

El 1 de diciembre el Chapito Lomas le preguntó por el nuevo comandante, Noé Sandoval Alcázar, y si era posible mandarle un presente y le respondió que era muy difícil; y a finales del mismo mes le pidió que lo contactara con personal del puerto de Mazatlán para que lograran entrar barcos sin ser revisados.

La última vez que vio a Zepeda Cano, declaró, fue el 19 de enero de 2008, cuando le avisó que iban a realizar el operativo Sierra Madre por lo que llegarían elementos del Ejército y le entregó una memoria con información del operativo y ubicaciones de elementos militares.

Otro testigo protegido, también militar, declaró que él proporcionaba información confidencial de los operativos y a finales de 2007, afuera de un OXXO ubicado cerca del cuartel de Culiacán, le entregó al Cóndor un documento con coordenadas donde se iban a establecer militares.

El Cóndor le preguntó si conocía a un sargento y le contestó que sí, entonces el Cóndor le dijo que él lo había reclutado para que le enviara información y solo tenían contacto por mensajes de texto.

El juez consideró que las pruebas presentadas por la FGR eran suficientes para acreditar la responsabilidad del Cóndor en los delitos por los que fue acusado.

“Desde por lo menos el año 2007 hasta febrero de 2013 se adhirió de hecho a la organización criminal liderada por Joaquín Guzmán Loera, alías el Chapo Guzmán, denominada cártel de Sinaloa, en la que tenía funciones de escolta, reclutador de sujetos para la organización criminal y la obtención de información de los operativos implementados por el Ejército Mexicano contra las actividades de la citada empresa criminal”, señala la sentencia.

La FGR además de las declaraciones de los testigos presentó peritajes en balística y análisis forense digital y de extracción de información de teléfonos celulares y tarjetas SIM.

El sentenciado está recluido en el Centro Federal de Readaptación Social número Trece en Oaxaca.

Artículo publicado el 05 de febrero de 2023 en la edición 1045 del semanario Ríodoce.

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