Cine: ‘Avatar: El camino del agua’

Avatar El camino del agua

La gente de cielo comandada por el coronel Miles Quaritch (Stephen Lang) amenaza con invadir Pandora, por lo que Jake Sully (Sam Worthington), su esposa Neytiri (Zoe Saldana) y sus hijos Neteyam (Jamie Flatters), Lo’ak (Britain Dalton), Kiri (Sigourney Weaver) y Tuk (Trinity Jo-Li Bliss) huyen para resguardarse y mantener a su pueblo a salvo. Tras un largo viaje, llegan a la costa, donde habita la tribu de los Metkayina, a cargo de Tonowari (Cliff Curtis), en la que no son bien recibidos, por considerarlos poseedores de “sangre de demonio”. Aun así, se quedan en ese lugar, en el que gradualmente se ganan la confianza de todos los miembros, incluidos la familia de Tonowari: su esposa Ronal (Kate Winslet) y sus hijos Tsireya (Bailey Bass) y Aonung (Filip Geljo). No obstante, con la ayuda de Spider (Jack Champion), un niño humano que nació en Pandora, Quaritch no se detiene hasta encontrar a los Sully.

El derroche de tecnología y los efectos especiales para crear cada uno de los espacios y personajes son impactantes, impresionantes y lo que más resalta en Avatar: El camino del agua (Avatar: The Way of Water/EU/2022), dirigida por James Cameron. La cinta que llega después de 13 años del estreno de Avatar (2009), la primera (catalogada la más taquillera de la historia) de una saga de la que ya se anunciaron los capítulos tercero, cuarto y quinto, para 2024, 2026 y 2028, respectivamente, es todo un espectáculo que, mayormente, se desarrolla en el agua, que bien vale la pena disfrutarse en 3D.

Con un guion de James Cameron, Rick Jaffa y Amanda Silver, basados en una historia de ellos tres junto a Josh Friedman y Shane Salerno, la película sobresale por el aspecto visual. Si el bosque maravilló y encantó a la mayoría en la primera parte, en esta ocasión es el mar, su vegetación y su fauna lo que impacta al espectador. Las escenas, tanto fuera como dentro del agua, son impresionantes, cargadas de luz y color, lo cual contribuye a que los poco más de tres horas de metraje no se perciban, a lo cual también ayudan algunas secuencias de acción que provocan un ritmo fluido.

Algo más que destaca del filme, y por lo cual, quizás, agrega cada vez más adeptos, es su tema principal: el valor de la familia, la importancia que tiene en la vida y, más allá de eso, el que sus miembros permanezcan unidos a pesar de cualquier adversidad, y luchen juntos incasablemente por un mismo objetivo. De pasada, también se aborda el cuidado de la naturaleza, más que
nada, la relevancia de algunos animales y plantas acuáticos, y su conexión con los seres humanos.

Sin embargo, por concentrarse en el aspecto técnico, Cameron descuida la historia y entrega una demasiado sencilla y predecible. Desde el comienzo se puede intuir hacia dónde va el asunto y, sin duda, al final se acierta. La trama se reduce a una pelea entre “buenos” y “malos” en la que, como es de esperarse, los primeros resultan vencedores en el enfrentamiento más importante. Por si fuera poco, el director no tiene cuidado y deja pistas contundentes para concluir entre quienes será la batalla en la siguiente parte, en la que, posiblemente, cambie el contexto en el que se desarrolle, pero no las razones para combatir. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

Artículo publicado el 08 de enero de 2023 en la edición 1041 del semanario Ríodoce.

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