Sentencian al piloto y mecánico que ayudaron en la fuga del ‘Chapo’

Sentencian al piloto y mecánico que ayudaron en la fuga del ‘Chapo’

Los señalados fueron condenados por drogas y posesión de una arma

Los hermanos Héctor Ramón y Julio César Takashima Valenzuela, señalados como piloto y mecánico de Joaquín el Chapo Guzmán, fueron sentenciados, pero por delito contra la salud y portación de armas.

Héctor Ramón es señalado por la Fiscalía General de la República (FGR) como el piloto que trasladó al Chapo de una pista en San Juan del Río, Querétaro a Sinaloa, cuando se fugó en 2015 del penal El Altiplano, en el Estado de México.

Julio César, según la FGR, es el mecánico que reparó una de las avionetas que usó Guzmán Loera para la fuga.

Ambos tienen abierto un proceso penal en el Estado de México por ayudar al Chapo Guzmán a escapar el 8 de julio de 2015.

En Sinaloa tenían otro proceso penal por el arma y la droga con las que fueron detenidos el 19 de agosto de 2015, que concluyó en abril pasado, cuando fueron sentenciados.

Según la Marina los hermanos fueron detenidos en Guamúchil, en la vía pública; pero los acusados aseguran que fue dentro de sus casas y además fueron torturados.

La versión de los elementos de la Marina señala que ambos fueron detenidos en la calle Tabachín, en la colonia Lomas del Valle, en Guamúchil.

Los elementos dijeron que realizaban patrullajes y alrededor de las 7:30 horas observaron a dos hombres sobre la banqueta y a un tercero sobre la calle con sus manos sobre una maleta negra con ruedas.

Según los marinos el hombre que tenía la maleta sacó unos envoltorios y billetes, y en ese momento los civiles se percataron de la presencia de marinos y arrojaron la maleta y la bolsa, y empezaron a correr.

Uno de los elementos se acercó a la maleta y se percató que contenía cocaína, por lo que iniciaron una persecución y aproximadamente 20 metros adelante alcanzaron a los hermanos y les aseguraron una pistola calibre 40 CDP con 11 cartuchos en el cargador y 50 envoltorios con cocaína; mientras que el tercer hombre logró escapar.

Uno los marinos dijo que tras la detención dieron parte a la base de Culiacán, donde les dijeron que los trasladaran al aeropuerto y ahí esperaron a que llegara una aeronave de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada que los trasladó a la Ciudad de México.

Los hermanos dieron otra versión sobre la forma en la que fueron detenidos.

En su declaración Héctor Ramón narró que fue detenido alrededor de la 1:30 horas, cuando se encontraba en una casa que rentaba, en Lomas del Valle.

Dijo que tocaron el timbre de la casa y luego tumbaron la puerta y entraron varias personas vestidas de civiles y otros de militares, y al verlos se espantó, corrió hacia el patio trasero y brincó la barda hacia el patio del vecino, hasta donde llegaron los marinos a detenerlo.

Después le dijeron que tenían datos de que él había ayudado al “señor” a fugarse del Centro de Readaptación Social número 1, el Altiplano, y respondió que no era cierto.

Para sacarlo de la casa, indicó, lo vendaron y esposaron y cuando lo llevaban hacia la calle lo golpearon en la cabeza, estómago y espalda.

Luego lo trasladaron a Culiacán con los ojos vendados, sin embargo se dio cuenta que llegaron a una oficina móvil, porque cuando entraron subieron unas escaleras que se movían mucho y el piso sonaba hueco al caminar.

Más tarde lo llevaron al aeropuerto, en un camión, donde se dio cuenta que iba su hermano, y después los trasladaron a la CdMx.

En el aeropuerto de la Ciudad de México lo volvieron a golpear, abundó, y ahí varias veces le hicieron tocar una arma, una bolsa con muchas bolsas en el interior y varios aparatos electrónicos.

Cuando esto pasaba, lo estuvieron grabando varias personas de traje y corbata.

De ahí lo llevaron a Seido, donde le mostraron varias fotos, de las cuales solo conoció a su hermano y luego lo hicieron firmar un documento.

Julio César dijo que también fue detenido en su casa cuando se encontraba con su familia.

Narró que alrededor de la 1:00 horas elementos de la Marina que iban en carros civiles tocaron la puerta y cuando se dirigía a abrir, los marinos ya estaban adentro.

Ahí en su casa, dijo, lo golpearon frente a su familia y le dijeron “ya valiste verga”. Luego le pusieron una toalla en la cabeza y lo trasladaron al parque 87 en Culiacán, donde lo subieron a una casa rodante, le pusieron una bolsa en la cabeza y lo torturaron.

Después de varias horas lo trasladaron a la Ciudad de México en un avión en el que también iba su hermano, a quien reconoció por la voz.

En el aeropuerto de la Ciudad de México lo volvieron a golpear y lo hicieron tomar una pistola y después lo trasladaron a la Seido, donde lo hicieron firmar unos documentos.

Los acusados presentaron testigos que validaron la versión de que fueron detenidos en sus domicilios, pero el juez les restó credibilidad, debido a que existe una perfección en sus declaraciones que engendran sospecha sobre la sinceridad, por lo que no debe reconocerse eficacia probatoria en los testimonios, pues es evidente que fueron aleccionadas.

El juez indicó que el que los acusados hayan negado los hechos deviene intrascendente pues se encuentran encaminados a evadir su responsabilidad y mejorar su condición legal.

Por delito contra la salud en la modalidad de posesión con fines de comercio de clorhidrato de cocaína, Julio César fue sentenciado a tres años de prisión.

Héctor Ramón fue sentenciado por los delitos contra la salud y portación de arma de fuego de uso exclusivo a seis años de prisión.

Debido a que ambos fueron detenidos en 2015, el juez dio por cumplida la condena, pero seguirán detenidos en el Centro Federal de Readaptación Social número 1, el Altiplano, ya que tienen abierta otra causa penal por la fuga del Chapo.

Ambos están acusados del delito de evasión de presos en la hipótesis de cuando el delito esté siendo procesado por la comisión de un delito o delitos contra la salud, en el Juzgado Segundo de Distrito de Procesos Penales Federales en el Estado de México.

Artículo publicado el 05 de junio de 2022 en la edición 1010 del semanario Ríodoce.

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