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La mano tendida de Los Ángeles Nocturnos

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Ayudan con alimentos y medicinas a familiares de enfermos en los hospitales de Culiacán

La acera sur de la calle Constitución está llena de personas. Algunos con sillas plegables y otros sentados en alguna guarnición en las afueras del Hospital Pediátrico de Sinaloa (HPS). Todos tienen pacientes internados y esperan noticias para surtir medicamentos.

Otros acampan en el camellón central y otros en la acera norte. El común denominador es la espera por noticias de algún paciente pediátrico. Los altos costos de medicamentos y el sufragar su estancia ahí afuera significan un gasto grande. Eso lo notó Jorge Peralta.

“Nosotros no pedimos nunca nada a cambio, solamente que sea gente que realmente necesita la ayuda, nada más”, explica Jorge mientras ofrece ayuda.

Desde hace siete años a través de su asociación civil Ángeles Nocturnos, Jorge y un grupo de personas acuden periódicamente al HPS para donar medicamentos, brindar orientación y también alimentos.

Trae en sus manos un frasco de albúmina humana, medicamento cuyo costo ronda los mil pesos y a veces se vuelve escaso en el rumbo. Lo trae “por si alguien lo necesita”.

“Este medicamento lo usan mucho aquí para regenerar el torrente sanguíneo, es caro, me lo traje para donarlo, esto es lo que hacemos, buscar la manera de palear un poco las penas que trae el familiar que espera noticias de su hija, su hijo, y poder colaborar en lo que podamos”.

Jorge se acerca a una familia que bajó desde Huixiopa, comunidad serrana de Badiraguato, para atender a una niña de 13 años por una molestia en el pecho.

Tras dos diagnósticos errados los médicos finalmente deciden practicarle unos estudios y la niña queda internada en el HPS con una bacteria en los pulmones. Su familia es una de las tantas que acampa ahí en el hospital.

“Esa es la gente que uno busca ayudar, gente que viene de lejos o que incluso es de aquí pero que de verdad necesita apoyo ya sea con la adquisición de medicamentos como con alimentos, esa es la realidad”, explica Jorge.

Los Ángeles Nocturnos

El 19 de diciembre de 2014 Ángeles Nocturnos comienza labores. Jorge explica que no nace con ese nombre sino como una serie de eventos para los más necesitados. Su primer evento fue en el campo Berlín en Navolato a donde llevaron una posada con piñata, golosinas, juguetes, regalos.

“Nos regalaron más de 150 tortas pero como llevábamos pastel y pizzas las tortas se quedaron, en ese momento busco algo qué hacer con ellas porque no podía tirarlas y decidí ir a los hospitales y en ese momento yo vi la carencia que había, de que la gente le regalabas una torta y te daban las gracias y ahí nació la inquietud”, explica.
Los años posteriores previos a la Navidad entre 2015 y 2017 realizaron festejos para familiares de pacientes. La barbacoa, los frijoles puercos, la sopa fría, la cena culichi de gala.

“Ese día cerramos la calle”, explica Jorge y apunta hacia el camellón. “Dimos cena, los frijolitos con su barbacoa y eso, nacimos con esa idea pero nunca pensamos en esto, en lo otro, con lo del medicamento”, añade.

Se toma un momento y recuerda eventos del pasado. Su hijo Alexander murió de cáncer. Después de una fractura en uno de sus tobillos y tras varios estudios hallaron que el pequeño tenía un tumor y ahí comenzó la cuesta arriba.
“Él tuvo un golpe en un tobillo el cual nunca pensamos que fuera a ser cáncer, fue en el 2018. Él ingresó un 15 de junio al hospital.

“Fue a raíz de eso y de ver las carencias que hay de medicamentos en los hospitales, primero para Alexander y al ver que más personas tenían esa necesidad la inquietud creció, la misma necesidad de la gente nos orilló a cambiar no el giro sino a ampliarlo, no solo lo otro que hacíamos sino el medicamento”.

Según datos de la Secretaría de Salud, es el cáncer la causa número uno en decesos de niños menores de 10 años en Sinaloa, mientras que cada cuatro horas en México muere un niño a causa de esta enfermedad, y se estima que anualmente se registran más de 5 mil nuevos casos, siendo esta enfermedad la segunda causa de mortalidad infantil en el país.

En Sinaloa, desde noviembre 2018 el HPS comenzó con un nuevo desabasto de medicamentos que van desde los más básicos a los de especialidad en el área de oncología.

Con el paso del tiempo y tras el fallecimiento de Alexander, Jorge y la AC de Ángeles Nocturnos habilitaron un centro comunitario el cual brinda medicamentos de especialidad y de alta demanda a personas de escasos recursos. Estos son obtenidos por donaciones de la misma gente.

“Ahí la gente puede ir y buscar el medicamento que necesite, todo es donación, aquí no hay aportaciones de gobierno ni de nada sino de la gente que nos hace llegar le medicamento y nosotros lo distribuimos a los más necesitados”, explica.

Y cada mes de diciembre se hizo tradición. A través de Ángeles Nocturnos Jorge Peralta y su equipo recorren hospitales. La pandemia del COVID-19 los detuvo un poco, no pudieron trabajar como normalmente lo hacen. “No podía exponer a mi equipo, a mi gente”, dice.

Pero ahora está trabajando otra vez. En el pasado la tradición dio inicio cada noche de domingo con recorridos sobre todo por los hospitales Pediátrico y de la Mujer.

Y a siete años de distancia la situación para las familias que acuden por atención al HPS parece no haber cambiado mucho. Las carpas, las casas de campaña, las sillas plegables y la espera prolongada, siguen.

Artículo publicado el 02 de enero de 2022 en la edición 988 del semanario Ríodoce.

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