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Zonas arrasadas por el agua; el problema siempre ha estado ahí

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Todavía no se terminan de reparar los daños causados por el paso de “Nora” en el centro de la entidad, cuando de nuevo las torrenciales lluvias sacan a flote su vulnerabilidad.

El comisario municipal del Ejido Nicolás Bravo, Julio César Sánchez. pedía auxilio. En redes sociales hizo circular el aviso. “Nos estamos ahogando”, escribió.

La pequeña localidad forma parte de la sindicatura de Baila, al sur poniente de Culiacán, en donde las inundaciones por el desbordamiento del río San Lorenzo causaron estragos severos. La noticia rápidamente circuló en medios locales.
Los daños alcanzaron también a la comunidad de Jacola, del mismo sector. El golpe llegó incluso a la carretera que fue interrumpida por la creciente del río. Las imágenes circularon veloz en redes sociales.

En el área hay granjas acuícolas. En el pasado, apenas en abril de este año, el mismo comisario protestó por trabajos considerados mal hechos en el desazolve del arroyo. Únicamente limpiaron maleza en los bordes.

Los trabajos presuntamente se realizaron con recursos del extinto FONDEN ya que en cada época de lluvias se inunda la zona que colinda con las comunidades de las Güeras, Jacola y el Ejido Nicolás Bravo.

En la sindicatura de Baila son casi 7 mil personas las que viven en 29 comunidades, en donde destacan Laguna de Canachi, Jacola, Cospita y Baila, todas ellas inundadas.

También otras zonas de Culiacán tuvieron afectaciones como el Mezquitillo, el Mezquitillo 2 y el Ejido el Corazón. Y en Bellavista al norponiente y también en Imala al oriente de la ciudad hubo personas que tuvieron que ser evacuadas. Los daños se generalizaron.

El agua del huracán Nora que no causó estragos en el casco urbano de la capital del estado, se ensañó con las sindicaturas y comisarías.

Un problema viejo

El problema siempre ha estado ahí y nadie lo ha querido atender. Cada lluvia la gente anda con el Cristo en la boca, rezando, con la mortificación. Pero el agua siempre les llega, el dren Los Becos se desborda.

Así ha sido los últimos 10 años. Promesas y administraciones van y vienen pero el problema persiste. La muestra la dio el huracán “Nora” que a su paso por Culiacán dejó afectadas comunidades de Costa Rica y Eldorado.

En ese lapso la obra del dren Los Becos ha recibido cerca de 100 millones de pesos en inversión tanto por parte de la federación como del municipio y no se ha logrado solventar el problema que con cada lluvia los vecinos del sector temen.

La historia parte en 2009 con el proyecto de entubamiento del dren ubicado en la zona norte la sindicatura de Costa Rica. La JAPAC realizó un estudio de impacto ambiental a través de la empresa Bioconsultores Asociados, dando el visto bueno y la inversión corrió a cargo de la CONAGUA.

“El proyecto surge de la necesidad de eliminar las inundaciones que sufre la sección norte de la ciudad (de Costa Rica) en la temporada de lluvias y al mismo tiempo acabar con los problemas de insalubridad que presenta dicho dren, ya que al atravesar por diversas colonias la conducta antropogénica de la gente ha hecho del dren ‘Los Becos’ un foco de infección al arrojar basura constantemente convirtiéndolo en un criadero de plagas y fauna nociva”, señala el documento.

El estudio preveía una inversión por 131 millones de pesos para la obra con 705 viviendas del sector beneficiadas y con un pronóstico de que las inundaciones, por desbordamiento del dren, se eliminarían de tajo.

Establecida en el catálogo de proyectos para 2011 la obra tuvo inversión de 74 millones 666 mil pesos cuyos trabajos garantizaba la conducción de un gasto máximo calculado en 40.0 m3/segundo.

La obra siguió por parte de la CONAGUA en 2012 con inversión de 20 millones 474 mil 138 pesos como continuación del entubamiento del arroyo Los Becos, sumados a un millón 77 mil pesos en gastos en supervisión y control de calidad.

En conjunto el dren Los Becos recibió en un lapso no mayor a dos años una inversión de más de 95 millones de pesos.
No funcionó. La primera prueba la falló durante el huracán “Manuel”. Casi todas las obras hidráulicas del estado reprobaron ese examen. Posterior al impacto del meteoro, apenas un par de meses más tarde, otra prueba fallida del dren Los Becos con la tormenta tropical Sonia.

Luego de ello, vecinos del sector se manifestaron en el Ayuntamiento de Culiacán pero sus quejas fueron a caer a oídos sordos. La misma estrategia municipal de siempre. Entrega de despensas, láminas, kits de limpieza, abanicos y la promesa de limpiar canales y arroyos.

Durante 2017 el gobernador Quirino Ordaz Coppel echó a andar su programa de “rescate a las sindicaturas” y anunció en enero de ese año inversión por 19 millones de pesos para Costa Rica.

La inversión fue casi en su totalidad a pavimentaciones y las obras de limpieza y desazolve del dren, nada más. El Ayuntamiento de Culiacán, ese mismo 2017 licitó una obra para la construcción de un colector pluvial por un millón 905 mil 511 pesos pero nada respecto al dren Los Becos y la solución a las inundaciones.

Y la historia se repitió con la depresión tropical 19E. Mientras los reflectores apuntaron a zonas como Valle Alto, el arroyo del Piojo y las colonias los mezcales y 6 de Enero, en Costa Rica, en la zona rural de Culiacán, los vecinos de las cercanías del dren Los Becos lo volvieron a sufrir.

La actual administración, durante noviembre de 2019, realizó visitas al sector y se comprometió a buscar solución. En el sitio ingresaron máquinas para limpiar. Basura de todo tipo fue sacada e incluso se dañaron otros tubos los cuales provocan que el agua, en lugar de desfogar, encuentre nuevos cauces para anegar la zona.

El catálogo de obras para 2021 del Ayuntamiento de Culiacán no contempla obra pluvial alguna para Costa Rica, apenas un par de proyectos de distribución de red eléctrica pero estos son parte del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social.

Este fondo tiene como objetivo fundamental el financiamiento de obras y acciones sociales básicas que beneficien directamente a población en pobreza extrema, localidades con alto o muy alto nivel de rezago.

Fuera de ese catálogo de obras no hay otra proyección de la cual habitantes de Costa Rica puedan asirse y pensar en que el problema al menos se mitigará.

Sectores como la 6 de Enero y el arroyo del Piojo y el dren Bacurimí recibieron inversiones estatales y federales por más de 500 millones de pesos y el huracán Nora no los colapsó. Pasaron el primer examen. Los 200 milímetros cuadrados no vencieron las estructuras que ahí se construyeron.

El gran relegado fue el dren Los Becos que por quinta vez en menos de 10 años sumergió bajo el agua a los habitantes del sector.

Y en ese mismo periodo de tiempo el dren ha sido inyectado con cerca de 100 millones de pesos que han mitigado poco o nada los efectos que las lluvias dejan. Fue perder dinero en el agua.

Artículo publicado el 05 de septiembre de 2021 en la edición 971 del semanario Ríodoce

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