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Walter Reuter, el fotoperiodista que envió a juicio al joven Hitler

WALTER REUTER. Fotografía con sentido humano.

Walter Reuter trabajó en un periódico berlinés desde muy jovencito. En 1929 compró su primera cámara e hizo su primera foto reportaje sobre las condiciones de vida de los obreros. Dicho trabajo fue publicado en el Arbeiter Illustrierte Zeitung, un periódico de izquierda muy importante en la época.

El joven Walter fotografió a un grupo de nazis persiguiendo y reprimiendo las manifestaciones de obreros comunistas. Los nazis todavía no se convertían en partido pero ya actuaban con violencia extrema. En 1930 ellos atacaron a los participantes de un congreso obrero en Berlín, que dejó como saldo 20 heridos. Las fotos de Walter Reuter fueron usadas como evidencia en el juicio a los perpetradores en 1931. En dicho proceso el fiscal Hans Litten, llamó a testificar a un parlamentario nazi de nombre Adolf Hitler. Litten  puso en ridículo al futuro genocida al señalar sus mentiras y contradicciones. Adolf Hitler no olvidaría la humillación, además Hans Litten era judío y se había enfrentado a los nazis en los tribunales desde los tiempos de la República de Weimar.

Cuando Hitler se convirtió en canciller, en enero de 1933, a los tres días ordenó el arresto de Hans Litten, que fue brutalmente torturado a lo largo de tres años y enviado a varias prisiones y campos de concentración hasta que logró suicidarse el 5 de febrero de 1938.

El 27 de febrero de 1933 hubo un incendio en el Reichstag (Parlamento) y los nazis responsabilizaron a los comunistas. El director del Arbeiter Illustrierte Zeitung, el periódico donde Reuter publicaba sus fotos, fue arrestado, torturado y murió en prisión.

Walter también fue capturado, pero poco después liberado. Sin pensarlo dos veces huyó de Alemania; ya estaba en la lista negra, además, su esposa, Sulamith Siliava, era judía y muy amiga de Litten.  Antes de huir, Walter le dejó a su hermano Erich el archivo fotográfico, pero ante el hostigamiento de los nazis para que revelara el paradero de Walter y del archivo, decidió quemarlo.

Walter Reuter fue a la España Republicana donde rápidamente tomó fotografías de la vida cotidiana y después, documentó la Guerra Civil Española.

 

La lata de Walter

“Recibí una llamada de Rogelio Sánchez, director la Asociación Española de Cine Científico  (ASECIC) y me dijo que tenía algo muy importante que decirme sobre el trabajo de Walter Reuter, mi padre: habían encontrado miles de sus negativos”  declaró Hely Reuter en entrevista con quien escribe estas líneas.

Guillermo Fernández Zúñiga, pionero del cine documental científico en España, fundó la ASECIC en los años veinte y cuando murió en el 2005, entre sus pertenencias encontraron una lata de cine, cerrada y llena de negativos, explicó en entrevista por separado el experto en cine como fuente para la historia, Ariel Arnal. “Se pensó que Zúñiga además de cineasta había sido fotógrafo y que había documentado toda la Guerra Civil Española; por lo menos eso fue lo que escribió el periódico El País a pesar de que Zúñiga solo hacía cine científico.” señaló Arnal.

Hely Reuter se congratula de que los investigadores tengan un ojo tan entrenado que les permitiera ver que las fotos no eran de Zúñiga sino de Reuter; ellos cotejaron las publicaciones de la época y descubrieron que muchas de las imágenes ya habían sido publicadas en revistas de los años treinta en España.

Ariel Arnal subraya que Aku Estebaranz, investigador independiente experto en la Guerra Civil española, fue quien descubrió que las fotos no eran de Guillermo Zúñiga sino de Walter Reuter.   Así,  junto con Alfredo Moreno y Rogelio Sánchez empezó el análisis de los más de 4 mil negativos.

 

HELY REUTER. Restaurar el tesoro.

 

“Por estar entre las pertenencias de Zúñiga, primero se pensó que las fotos las había tomado él; luego se especuló que los negativos podrían ser de Robert Capa, de Gerda Taro ( muy amiga de Reuter) o de otros fotógrafos de la época; pero resultó que todos los negativos son de Walter.  Aku fue el primero en llegar a esa conclusión y ha hecho un trabajo espectacular sin dinero, sin recursos, sin apoyo alguno”. detalla Ariel Arnal.

—¿Alguna vez Zúñiga contó cómo llegó la lata a sus manos? Pregunta esta reportera a Hely Reuter

—No.  Cuando murió Zúñiga, la familia entregó todas pertenencias al ASECIC,  incluyendo la lata sin que nadie supiera su contenido o procedencia. Ellos creían que era de Zúñiga.

—¿Cómo fue que la lata llegó a manos de Zúñiga?

—No lo sabemos.

Ariel Arnal revela con amargura que no hay fondos para la restauración de ese tesoro y todo el trabajo ha sido voluntario. “La lata está resguardada en la Filmoteca de Madrid (por cuestiones de seguridad) y urge un delicado trabajo de restauración porque está oxidada y algunos negativos están pegados unos con otros. Tuve la fortuna de ver digitalizadas y en pantalla, mil quinientas  de esas fotos rescatadas. Fue una experiencia preciosa. Así como tenemos la Maleta de Capa, tenemos la Lata de Walter Reuter”, dijo el profesor investigador universitario sin disimular su emoción y  relató que la investigación y rescate continúan en Madrid, muy lentamente, pues los restauradores lo hacen en su tiempo libre, sin financiamiento, ni recursos de ningún tipo.

Dos investigadores hacen el análisis: Aku Estebaranz y Alfredo Moreno, coordinados por Rogelio Sánchez. Ellos han podido reconstruir semana por semana, los seis años de Walter Reuter en España (1933-1939). En este momento los trabajos están detenidos por falta de recursos, asegura Arnal

—¿Cuánto dinero se necesita ?

—El equivalente a 50 mil euros, un millón de pesos mexicanos”, respondió el experto en historia y cine.

 

Walter Reuter en Alemania

Walter Reuter nació en 1906; fue el segundo de tres hijos varones de una familia trabajadora; su padre era conductor de tranvía y cuando estalló la Primera Guerra Mundial fue enrolado y enviado al frente.

Cuando Walter huyó a España, los nazis  le quitaron la nacionalidad alemana. Se convirtió en un apátrida. Los hermanos de Walter fueron enrolados a la fuerza por el ejército nazi. Fritz, el hermano mayor hizo trabajo de oficina, pero el menor, Erich, el escultor, fue enviado al frente a combatir y derribó un avión… alemán. Fue acusado de alta traición, pero por un golpe de suerte, en lugar de fusilarlo, lo enviaron a Italia a esculpir cruces de mármol para los nazis caídos, rememora Hely Reuter.

 

Walter Reuter llegó a España en 1933

Walter Reuter huyó a España, probablemente escogió ese país porque la República había despertado en Europa muchas esperanzas de una vida más justa y digna; sin embargo, a salvo no estuvo. Seguía en la lista negra de los nazis y España estaba llena de espías buscándolo.

“Había un fotógrafo que se parecía a mi papá; estaba tomando fotos en una plaza de Madrid, y así nomas se lo llevaron y lo mataron. Los noticieros esa noche anunciaron: Hoy fusilamos al espía alemán Walter Reuter. Mi papá oyó la noticia en el radio. Imagínate qué impresión”, relató Hely Reuter .

“En España mi padre se ganó la vida tomando fotos y vendiéndoselas a diversos medios. A las revistas entregaba la foto en papel, no en negativo. Yo vi en la Biblioteca Nacional en Madrid fotos impresas que al reverso tenían la letra de mi papá; también estaba el sello Foto Walter, sin dar el apellido, por seguridad”.

Ariel Arnal cuenta que cuando estalló la Guerra Civil, Walter Reuter se unió al ejército de la República y muy pronto descubrió que era incapaz de matar a nadie. Se desmayó en un fusilamiento. Lo suyo era tomar fotos y desde entonces se dedicó a disparar la cámara, no balazos. Arnal, nos describe:

“De 1936 a 1939 tomó muchas fotografías sobre la guerra y la migración de los desplazados internos provenientes de Andalucía, como los civiles que huyeron del frente de batalla. Walter tenía una sensibilidad muy particular hacia los niños y la vemos en sus fotos de España y cómo se acentuará aún más en las de México. Y algo que sabemos ahora es que Walter fotografió en detalle el Congreso Internacional de Intelectuales Antifascistas; ese material se convirtió en un archivo de grandes personajes. Por ejemplo, la foto de Miguel Hernández saliendo de ese Congreso, es portada de un libro sobre el poeta”.

 

 

La huida de España a Francia en 1939

Con la derrota de la República y el triunfo del fascismo, Walter Reuter huyó a Francia cruzando los Pirineos con el invierno más frío (1938-1939) de todo el siglo XX.  Su esposa ya había llegado a París con su hijo Jaz.

Hely Reuter cuenta que apenas llegaron a Francia fueron capturados e internados en un estadio en la ciudad de Orleans. Ahí varios amigos de Walter se suicidaron, para no caer en manos de los nazis. Walter consiguió que lo enviaran a África.

“Mi papá y dos amigos alemanes lograron escapar y llegar a una playa cerca de Casa Blanca ( en Marruecos) pero ahí los franceses los agarraron y los enviaron encadenados a un campo de concentración en Argelia donde debían construir el tren Transsahariano”. Hely se emociona y sigue narrando. “En la construcción del tren Transsahariano, mi papá fue designado capataz de unos árabes; él no debía trabajar sino solo supervisar, pero cuando los jefes no lo veían, trabajaba con los árabes para aligerarles la carga; así poco a poco se fueron haciendo amigos. En ese campo de concentración estuvo de 1939 a 1942.”

 

ARIEL ARNAL. Décadas en el error.

 

La hija menor de Walter continua emocionada su relato: Walter llegó con unas reumas terribles a Argelia, pero con el sol del desierto y la poca humedad de la atmósfera, se le curaron. Durante dos años, lo único que comió fueron lentejas con moscas. A los prisioneros se las servían en un tabla de madera que tenía unas hendiduras a manera de platos, con una cuchara encadenada. Cuando terminaba de comer un grupo, arrojaban una cubetada de agua para limpiarla y le servían al siguiente grupo”.

Hely continúa: “A pesar de ser un campo de prisioneros, les daban vino con la comida y Walter vio que uno de los guardias franceses tenía una cámara fotográfica. Mi papá le ofreció toda su ración de vino a cambio de que le prestara su cámara. El guardia estuvo de acuerdo y Walter sacó fotos de ese campo de trabajos forzados en Argelia.” Emocionada, la experta en arte sigue su relato: “Con ayuda de sus amigos árabes logró escapar y llegó a Casa Blanca para abordar el barco Saint Thomé que lo traería como refugiado a México en 1942. Mi padre fue la última persona en abordar el último barco antes de que se interrumpiera definitivamente el transporte de pasajeros. Lo único que llevó como equipaje fue un rollo fotográfico en cada mano con las fotos de Argelia. En México los reveló.”

 

La lata de Walter Reuter

El descubrimiento de los negativos tomó a todos por sorpresa, en especial a la familia Reuter y Hely explica que cuando su padre tuvo que huir de España a Francia en 1939,  dejó los negativos y nunca quiso hablar de ellos ni de la Guerra Civil Española.

“Nunca intentó buscar rastrear o recuperar los negativos. Mi papá no hablaba de la Guerra Civil Española. Yo creo que fue algo tan duro, traumático y fuerte que prefirió no pensar en ello. Todo lo que vivió en Alemania lo platicaba como una aventura, así como sus años de cautiverio en Argelia y su escape; eso lo contaba con mucho detalle, con mucho sentimiento, pero España… era otra cosa. Solo nos reveló del cómo tuvo que cargar cadáveres de niños muertos de frío.”

Hely quien se dedica a rescatar la obra de su padre recalcó: “Nunca nos habló de los negativos, solo nos contó que revelaba para Robert Capa, que eran muy amigos y que Capa conseguía papel para imprimir sus fotos y venderlas a las revistas”.

Y añadió:

“Mi padre le dejó a un amigo en resguardo todas las fotos que tomó en España; habían quedado de verse en París pero nunca volvió a saber nada de él ni de los negativos. Con una copia digital de las fotos de la lata, casi tendríamos casi íntegro el trabajo de Walter  aunque falta el trabajo hecho en Alemania. A mí me gustaría que estos 4 mil negativos completaran el archivo de mi padre. El archivo de México consta de 97 mil negativos que deberían estar en una institución, no en mi casa; además hay mucho que investigar y escribir su biografía.”

Walter Reuter en 1955 recuperó la nacionalidad alemana. Sobrevivió a todas las adversidades, vivió 99 años y es considerado como el fotógrafo que introdujo en México el concepto de periodismo gráfico moderno.

Artículo publicado el 25 de julio de 2021 en la edición 965 del semanario Ríodoce.

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