noviembre 22, 2019 9:29 am

A marchas forzadas cumple AMLO promesa de regresar el béisbol a Guasave

amlo estadio guasave 3

Su visita fue “de entrada por salida”. Visita de médico. Pero eso le bastó a los guasavenses que abarrotaron más las calles que el estadio recién remodelado “Francisco Carranza Limón” para la visita del presidente de la República Andrés Manuel López Obrador.

En abril de 2018, durante su gira por Sinaloa como candidato presidencial, López Obrador hizo el anuncio. “Lo dije la última ocasión que vine, y a la mejor algunos dijeron ‘pues sí, pero está difícil que ganemos’, pero vamos a regresar el béisbol y a regresar a los Algodoneros de Guasave”, dijo.

Y para cumplir su promesa la agenda fue cambiada muchas veces. Apenas el lunes 7 de octubre, la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) dio a conocer que la fecha del partido inaugural entre Algodoneros de Guasave y Cañeros de Los Mochis se cambiaba para el viernes 11.

El cambio se hizo para ajustarse a la agenda de López Obrador, y para ello, el mandato presidencial se cumplió al pie de la letra con 145 millones de pesos por delante, destinados para la remodelación del inmueble.

A pesar de que se habló de una inversión tripartita entre la federación, el empresario Alfredo Harp Helú y el estado, al gobernador Quirino Ordaz lo dejaron sólo con el paquete y el erario estatal sacó adelante la obra, la cual supervisó hasta en nueve ocasiones para una visita del ejecutivo federal que apenas duró menos de una hora, a un estadio prácticamente sin patrocinios y que no lució su mejor entrada. El aforo de 6 mil 500 se amplió a 8 mil aficionados.

Las calles se llenaron no solamente de aficionados sino de curiosos que buscaban acercarse por una selfie con el presidente. En los alrededores también los vendedores ambulantes, agentes de la policía municipal así como del Ejército Nacional, y tres grupos de manifestantes.

No hubo disturbios. Todo en perfecto orden. Las manifestaciones se limitaron a extender mantas y carteles y algunas consignas ante los micrófonos y cámaras de medios de comunicación.

Luego el desfile de funcionarios. A paso apurado, el presidente del PRI en Sinaloa y ex alcalde de Culiacán, Jesús Valdés Palazuelos, hizo su arribo. Metros atrás, el Secretario de Pesca y también ex alcalde de la capital sinaloense, Sergio Torres Félix, llegó. También los senadores Rubén Rocha Moya y Mario Zamora.

Y todo listo para el festejo. Rayaban las 19:00 horas y como inicio del evento el corte del listón. Afuera de las puertas del estadio ya los esperaban directivos y empresarios. Ahí las primeras porras para el presidente López Obrador, acompañado por Ordaz Coppel y la presidenta municipal de Guasave, Aurelia Leal.

Pero adentro fue otra historia. El sonido local anunció una vez más al presidente y otra vez los aplausos y porras. Y luego llega el turno a Quirino Ordaz y los abucheos no se hicieron esperar. “Fuera Quirino, fuera”, gritaban los aficionados desde las remodeladas tribunas del estadio.

Historia similar vivió la alcaldesa Aurelia Leal, quien heredó un municipio con crisis en la recolección de basura, pleitos con el Sindicato del Ayuntamiento y la segunda deuda pública más grande del estado, apenas detrás de Culiacán.

Su más reciente diferencia viene con la nueva directiva de Algodoneros de Guasave, de quienes dijo pedir “las perlas de la virgen” para adquirir en comodato al renovado estadio por 15 años.

Y esta no sería la primera vez en que privados exploten inversión pública en estadios. Apenas durante el gabinete de Ordaz Coppel, entre Guasave, Los Mochis y Mazatlán en la LMP suman inversión del erario de 900 millones de pesos.

Los abucheos fueron cortados por la voz del sonido local quien hubo de apurarse a presentar a los demás invitados: el ex pelotero Édgar González, titular de la Oficina de Presidencia para la Promoción y Desarrollo del Béisbol en México (PROBEIS), así como el presidente de la LMP, Omar Canizales Soto, entre otros.

Luego un breve acto protocolario. No hubo discursos, sólo presentación. Los honores a la bandera, la banda sinfónica militar y luego unos fuegos artificiales. El lanzamiento de la primera bola, pero primero un ensayo. López Obrador lanza al plato y luego se despide de la afición. Todo listo para el “playball”.

Terminado el acto los funcionarios enfilaron hacia la salida. No hubo entrevistas. Se apresuraban a abordar una suburban gris cuando del otro lado de unas rejas la gente avistó al presidente. Y los gritos. “Andrés Manuel, Andrés Manuel, una foto, ándale”.

Y el presidente se acercó. Alguien abrió la reja y por un breve instante la locura. Flashes y celulares por todos lados. No hubo declaración presidencial. La gente se arremolinaba para la foto. Transcurrieron unos minutos y subió al vehículo en el asiento del copiloto y con la ventanilla abajo.

Papeles y más papeles entraban por esa ventanilla. Peticiones de todo tipo. Un hombre cargaba a un anciano en brazos y lo mostraba al presidente. Una mujer y su hermana se acercaron también. Querían hacer solicitudes del campo.”Sin maíz no hay país”, se quejaron. Pero no pudieron entregar su solicitud.

Atrás en el vehículo el gobernador Quirino Ordaz. Pocos se acercaron a él. Apenas unos saludos, unas sonrisas pero sin selfies. La estrella iba adelante.

Artículo publicado el 13 de octubre de 2019 en la edición 872 del semanario Ríodoce.

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