Reviven textos del norte de Javier Valdez

Segunda Jornada Malayerba-lectura mochis

A los sonidos habituales de la plazuela 27 de Septiembre en Los Mochis en una tarde de jueves se unió la etapa de escritor de Javier Valdez Cárdenas, nombrado aquí como el “bato” por su habitual forma muy culichi de dirigirse a las personas.

Lea: Marcha por la justicia; exigen resultados a dos años del asesinato de Javier Valdez https://bit.ly/2VRLmAF

Fue un reducido grupo de personas las que escucharon ese ronroneo de palabras que fueron leídas por Gilberto Gutiérrez, un biólogo autollamado artista y autodefinido “amigo del bato”, de quien, dijo, guarda excelentes pasajes, como aquella vez que fue el único periodista que lo acompañó a una exposición de pintura, o cuando lo invito a desayunar acompañado de su familia, o cuando le regaló un libro.

Gutiérrez contó que estaba allí, en la plazuela, en la sala de lectura al aire libre Inés Arredondo auspiciada por la librería La Media Luna para leer las crónicas que hicieron famoso a Valdez y que escribió en una serie de libros que narran hechos violentos, relacionados con el narco o con delincuencia organizada.

Comenzó con Los morros del narco, continuó con De azoteas y olvidos, Levantones y Periodismo escrito con sangre.

Por avatares de la jornada, el artista leyó sólo textos que retratan acontecimientos del norte del estado.

“Es una coincidencia extraña, pues ninguno de los textos fue elegido por razón geográfica, sino que al abrir la compaginación ahí tocó iniciar”.

La lectura de la obra de Javier Valdez se prolongó por una hora.

En ese lapso, un reducido grupo de personas se acercó a escuchar. Permanecían solo unos minutos, los suficientes para conocer de los casos narrados, y retirarse.

Los pocos asistentes conocían a Javier por sus textos, dijeron, y lo calificaron como un reportero con sensibilidad. “Era todo un personaje”, recordaron.

Nadie pidió que se esclarezca el crimen del periodista perpetrado el 15 de mayo del 2018, y que un día antes cumpliera dos años.

Estaban ahí para escuchar a Javier, lo que escribía y en el peculiar tono de hacerlo.

Gutiérrez ejemplificó esa acción: “Dicen que la mala yerba nunca muere, porque su semilla se esparce por el viento y vuelve a renacer. Con la Malayerba de Javier Valdez sucede lo mismo, se esparce, y crece y se multiplica. Viva la Malayerba“.

Artículo publicado el 19 de mayo de 2019 en la edición 851 del semanario Ríodoce.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

RÍODOCE EDICIÓN 856
23 de JUNIO del 2019
COLUMNAS
OPINION
Ñacas y Tacuachi
BOLETÍN NOTICIOSO

Ingresa tu correo electrónico para recibir las noticias al momento de nuestro portal.

DEPORTES