El Mapawi, nuevo cementerio clandestino

 

mapawi

Rastreadoras exhuman cuatro osamentas

Las piezas óseas de extremidades inferiores de algún ser humano estaban a flor de tierra. Una zapatilla también señalaba el lugar. Era como una macabra señal exhumada por animales carroñeros, pero que fueron los indicios necesarios para descubrir el lúgubre sitio. Bajo esa marisma, cuatro osamentas yacían: tres de hombres, y una de mujer, según las primeras pruebas forenses realizadas ya en laboratorios de genética.

Haber llegado hasta ese punto no había sido fácil. Antes, un buen samaritano lo había delatado. En sus correrías habituales por esteros, había encontrado lo que le parecieron huesos humanos. No confió en la autoridad, pero habría que denunciar el hecho. Recurrió a las Rastreadoras, el grupo de mujeres que sabía tenían años buscando a su familia desaparecida, ya sea a manos de policías coludidos con narcos locales, o por gendarmes que entierran a sus víctimas de tortura, o por ejércitos de civiles al mando de un cacique narcomenudista.

Contactadas, las guio. Habría que recorrer carreteras secundarias, apuntando siempre hacia el noroeste. El destino imaginario sería el campo pesquero el Jitzámuri, en la bahía de Agiabampo, Sonora, dentro del estero de Capoa.

Habiendo arribado a territorio peligroso, bajaron del camino y se adentraron en las brechas de los poblados Bolsa de Tosalibampo Uno y Dos, al norte del municipio de Ahome. Recorrieron unos kilómetros, se apearon de las trocas y continuaron el recorrido a pie. Y entonces descubrieron los huesos. La zapatilla había desaparecido.

Las Rastreadoras se desplegaron. Estaban en el estero de Mapawi. Frente a ellas, el campo pesquero Agiabampo era apenas un caserío. Estaban sobre tierra salitrosa. Un lugar desolado, reseco, en donde una leve brisa marina era apenas arrastrada por la radiación solar, refrescando la piel requemada por el sol.

Con la mirada escudriñaron la zona. Su experiencia les indicó en donde excavar. Lo hicieron. Toparon con tierra dura, y nada en el fondo. Pero después encontraron la primera tumba clandestina. Una osamenta dentro. Luego otra, otra osamenta, y finalmente una tercera, dos cuerpos en su interior.

Entrada la tarde, y exhumados los restos óseos, el triste campamento fue levantado.

La búsqueda la reiniciarían posteriormente.

Desde que fueron creadas como grupo de buscadoras de restos humanos sepultados de manera clandestinas, las Rastreadoras han exhumado 62 cuerpos óseos. La mayor cantidad de ellos fueron desenterrados en zonas áridas, marismas y ambas márgenes del río Fuerte, tramo San Blas-San José de Ahome.

Mirna Nereyda Medina Quiñónez, fundadora del grupo Desaparecidos de El Fuerte, pero mejor conocidas como las Rastreadoras, confirmó el hallazgo y aseguró que la búsqueda continuará en el sector pues el lugar podría considerarse como un nuevo panteón clandestino.

Semanas antes, ella consideraba que Ahome era un gran panteón clandestino, más grande que El Fuerte, pues gran parte de las más de 300 personas desaparecidas son de esa cabecera municipal.

“No lo hemos confirmado, porque las búsquedas están en los alrededores”.

Sin embargo, en su primera incursión guiada localizaron cuatro osamentas, lo que confirma la hipótesis de que Ahome es un gran cementerio clandestino.

Jesús Arnoldo Serrano Castelo, Subprocurador Regional de Justicia en la Zona Norte, dijo que el trabajo forense sobre las osamentas no ha sido concluyente para identificarlas a plenitud.

Actualmente, las osamentas son rearmadas; las prendas de vestir lavadas para iniciar los cotejos con los datos que existen en carpetas de investigación y posteriormente se realizarán los análisis comparativos de ADN, para una certeza plena.

Consideró que en esta ocasión el caso será resuelto con mayor rapidez, pues Sinaloa ya cuenta con su propio laboratorio genético.

Serrano Castelo no ahondó en mayores detalles del caso pues aseguró que la secrecía de la carpeta de investigación la convierte en un tabú, hasta en tanto no se llegue a concluir y sea sometida a un acucioso examen legal.

No obstante, consideró sorprendente el hallazgo.

 

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RÍODOCE EDICIÓN 856
23 de JUNIO del 2019
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