viernes, mayo 27, 2022
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  • Dias de Impunidad

Noche de Perros (parte 3)

 

 VERSIÓN OFICIAL. Cambios a conveniencia.
VERSIÓN OFICIAL. Cambios a conveniencia.

Ha pasado un año del ataque contra los estudiantes de la escuela normal rural Isidro Burgos y hasta ahora la PGR no ha realizado en el lugar de los hechos una reconstrucción de los eventos en que resultaron 10 estudiantes heridos, 3 asesinados y 43 desaparecidos, tomando en cuenta todas las declaraciones ministeriales que ha acumulado en su investigación: víctimas, testigos y presuntos culpables.

Lo que es un elemento fundamental en cualquier investigación pericial, la PGRlo ha omitido.

No es falta de conocimiento u olvido. Si lo hiciera no tendría cómo sustentar el caso que ha fabricado desde que ocurrieron los hechos y ya no podrían seguir protegiendo a todos los actores del gobierno estatal y federal que participaron esa noche.

Si la PGR hiciera esa reconstrucción de hechos serían más evidente las contradicciones irreconciliables entre las confesiones de los supuestos culpables: SidronioCasarrubias, el supuesto jefe máximo de Guerreros Unidos; Raúl Núñez Salgado, uno de sus supuestos operadores, los policías municipales de Iguala, Cocula y muchos otros.

Tampoco tendría el menor sentido la captura de Gildardo López Astudillo, el Gil, ocurrida esta semana para intentar cerrar el caso. La PGR lo acusa de ser quien “ordenó atacar y levantar” a los estudiantes; el problema es que en los expedientes de la PGR aparecen otros acusados de lo mismo y tres versiones de la masacre totalmente distintas a la supuesta cremación de los 43 estudiantes en el basurero de Cocula, que nada tienen que ver con el Gil.

En los expedientes de la PGR hay ocho supuestos asesinos confesos que declararon cuándo y cómo ellos mismos mataron a los estudiantes. Solo que se refieren a formas y lugares distintos: en Pueblo Viejo, en el cerro La Parota, en un rancho en Loma de Coyotes y en el basurero de Cocula.

Marco Antonio Ríos Berber y Martín Alejandro Macedo Barrera ‘confesaron’, el 3 y 4 de octubre, que unos murieron balaceados en Iguala y a 17 se los llevaron en sus vehículos a una casa de seguridad en Pueblo Viejo, donde los mataron con un tiro de gracia y a golpes. Y que otros 15 los llevaron a Loma de los Coyotes y ahí los mataron, quemaron y enterraron.

Los hermanos Osvaldo Ríos Sánchez y Miguel Ángel Ríos Sánchez declararon a la PGR que sabían sin lugar a dudas que los estudiantes habían sido asesinados y enterrados en el paraje La Parota, ubicado en las inmediaciones de Iguala, e incluso hicieron un croquis donde estaba la supuesta fosa.

Patricio Reyes Landa, Jonathan Osorio y Agustín García declararon a fines de octubre que ellos mismos mataron y quemaron a los estudiantes en el basurero de Cocula. Fueron acusados de ser importantes operadores de Guerreros Unidos cuando en realidad son albañiles que tienen en común haber trabajado juntos y ser brutalmente torturados.

Es evidente que las versiones son contradictorias y una hace imposible la otra. Aunque públicamente la PGR dice que los estudiantes murieron en el basurero de Coculay como gran prueba presenta restos calcinados de los estudiantes, en las averiguaciones previas y expedientes que han enviado a los distintos jueces que llevan el caso a todos los culpa de haber matado a los normalistas.

Aunque la PGR tiene declaraciones ministeriales de funcionarios del gobierno de Guerrero y de los militares del 27 Batallón de Infantería que los incriminan, las ha hecho a un lado porque estorban a su versión oficial.

Curiosamente, a quienes la PGR no responsabiliza de nada son a quienes tienen las respuestas de lo que realmente pasó esa noche.

Con base en más de 90 testimonios, fotografías, videos, audios  y miles de fojas de expedientes de la Fiscalía General de Guerrero y de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre el caso, hice una reconstrucción de lo que pasó esa noche.

Así, en el ataque, asesinato y desaparición de los estudiantes participaron al menos las siguientes autoridades: policía municipal de Iguala, policía municipal de Cocula, Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil de Guerrero, Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), Policía Federal y 27 Batallón de Infantería.

Dicha información fue confirmada por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,con excepción del CISEN y la SSP de Guerrero, cuya operación de esa noche no aparece en el reporte, y me fue confirmada por los propios estudiantes y otros testigos de los hechos.

Las instituciones estuvieron enlazadas a través del C4 (Centro de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo)de Iguala, que según las declaraciones ministeriales de militares, esa noche estuvo bajo el control del 27 Batallón de Infantería.

En la reconstrucción también encontré que la Fiscalía de Guerrero y la PGR han omitido investigar hechos violentos que pasaron esa noche, como una balacera ocurrida en la esquina de la calle Juan N Álvarez y Emiliano Zapata, protagonizada por personas vestidas de civil que claramente fueron identificadas por los testigos,de apariencia militar.

La reconstrucción reveló que elementos del CISEN y el Ejército vestidos de civiles se infiltraron en la conferencia de prensa dada por los estudiantes sobrevivientes alrededor de las 24:30 de la noche y durante ésta inició un tercer ataque y cacería contra los estudiantes,donde el objetivo fue eliminarlos. Ahí murieron dos estudiantes: Daniel Solís y Julio César Ramírez; Julio César Mondragón desapareció. Al otro día fue encontrado en las inmediaciones del C4 muerto y con el rostro desollado.

También quedaron fuera del caso decenas de evidencias como sangre, casquillos e incluso un pedazo de dedo que quedó en la calle Juan N Álvarez. Todos estos elementos fueron dejados en la calle y no fueron incluidos en el expediente de la investigación.

Así mismo, gracias a testigos ahora se puede saber que durante horas, la Fiscalía de Guerrero dejó sin custodia las escenas de los crímenes,por lo que pudieron ser alteradas.

Los responsables de las dependencias que participaron esa noche en el feroz ataque contra los estudiantes son: el secretario de Seguridad Pública de Iguala, Felipe Flores Vázquez; el secretario de Seguridad Pública de Cocula, Salvador Bravo Bárcenas; secretario de Seguridad Pública de Guerrero, teniente Leonardo Vázquez Pérez; comandante de la PF en Guerrero, Omar García Harfuch; comandante de la base de la PF en Iguala, Luis Antonio Dorantes Macías; comandante de la Novena Región Militar, Martín Cordero Luqueño; comandante de la 35 zona militar, Alejandro Saavedra Hernández; comandante del 27 Batallón de Infantería, José Rodríguez Pérez y el delegado del CISEN en Guerrero,  José Miguel Espinoza Pérez.

Aún hay piezas faltantes, preguntas sin resolver ¿Por qué? ¿Quiénes y adónde se llevaron a los estudiantes? ¿Cuál fue su destino final?

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