Camiones tras camiones de todas las edades se estacionaron en el contorno del Palacio de Gobierno en Culiacán. Llegaron desde muchas partes: Guamúchil, Guasave, Los Mochis, Mazatlán, Badiraguato, junto a sus sindicaturas y comisarías; traían consigo a sus habitantes. La intención: recibir a la presidenta Claudia Sheinbaum a través de una pantalla desde Palacio Nacional para escuchar su segundo informe.
“Enrique” llegó desde una comunidad de Guamúchil y es su primera vez en Culiacán. No vino a conocer la ciudad, sino que alguien los invitó; viajaron tres horas con otros 28 vecinos y esperan sentados a la sombra, protegiéndose del sol.
La promesa fue un plato de comida, el cual todavía no llega.
—¿Y la comida, cuándo se las van a dar?
—Es lo que estamos esperando, ríe.
Felipe López vino desde Guasave; es militante de Morena y esta de buena fe, sin intercambio alguno, es su gesto en apoyo a su partido.
Al convertirse en miembros de Morena —detalló— los simpatizantes reciben una credencial y son asignados a una sección específica. Cada sección cuenta con un presidente y un secretario; ellos son los que se encargan de motivarlos sobre estos eventos y atraer a los miembros.
“Es la que está motivando e informando de todos los movimientos que hay y de todo lo que se da en el país”, explicó.
Por encima de las secciones existe una coordinadora, quien supervisa aproximadamente tres o cuatro secciones.
La invitación se hace para asistir “como equipo” para que “el país siga beneficiándose”.






