Gerardo Vargas: condena a Rocha y ensalza a ‘Chuytoño’

Gerardo Vargas: condena a Rocha y ensalza a ‘Chuytoño’

El exalcalde Ahome se dice víctima de una persecución política, niega que el Cártel de Sinaloa haya apoyado a Mario López Valdez en las elecciones de 2010 y se deslinda de los escándalos de corrupción que sellaron el sexenio malovista.

 

 

 

Gerardo Vargas Landeros conoce los sótanos del poder; no es un político improvisado. Ha pasado más de cuatro décadas en oficinas gubernamentales, campañas, mesas de negociación y en crisis políticas. Fue secretario general de Gobierno en uno de los sexenios más turbulentos de Sinaloa, uno que terminó entre escándalos de corrupción y estuvo señalado por nexos con el Cártel de Sinaloa, y de ahí emigró a otros partidos para terminar en Morena y llegar a la alcaldía de Ahome.

Entiende cómo se mueve el sistema cuando decide aplastar a alguien. Y ahora asegura que ese aparato fue contra él.

“Tengo 43 años en la vida pública, sé cómo se hacen las cosas cuando quieren lastimar a alguien”, afirma.

Desde su lujoso despacho ubicado en su casa de Los Mochis, Gerardo Vargas no tiene empacho en afirmar que su caso fue una persecución política, que quiere regresar a la alcaldía, pero cuando se le cuestiona sobre su gestión en el periodo de Malova, se muestra reservado, cauto, y mantiene como entonces una defensa de Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, Chuytoño, exdirector de la Policía Ministerial, a quien califica de “extraordinario hombre”.

Sobre su desafuero como alcalde de Ahome, Vargas recuerda las llamadas, los mensajes y los silencios que lo precedieron.

“Fue un proceso totalmente ilegal, injusto y violento. Por supuesto que lo vi venir”, asegura.

Tras recibir una serie de requerimientos de la Fiscalía General del Estado, buscó a quienes todavía consideraba sus interlocutores políticos: el entonces gobernador Rubén Rocha Moya y el secretario general de Gobierno, Feliciano Castro Meléndrez.

“Lo platiqué con la autoridad correspondiente, con mi superior jerárquico que en este caso era el entonces gobernador Rubén Rocha, y me respondió: ‘No te preocupes’. Después hablé con Feliciano, y me dijo: ‘Gerardo, dame la oportunidad de comentarlo con el señor gobernador, yo no estaba enterado’”, relata.

La última conversación con Rocha ocurrió durante un evento de limpieza del Río Fuerte. Ahí volvió a preguntarle por los requerimientos de la Fiscalía.

“Y de nuevo me dijo: ‘No te preocupes, yo te busco’”.

Pero esa llamada nunca llegó y, por el contrario, lo defenestraron.

“De una manera injusta, ilegal, violenta, el Congreso del Estado me desafuera, me hacen un juicio de procedencia, me quitan de la alcaldía cuando yo ya no estaba, pero lo más grave de esto es que los hechos, pues llegaron y tomaron el Palacio Municipal como un botín”.

Gerardo Vargas habla de persecución política, y lo hace desde la experiencia de quien también operó el sistema.

“Totalmente. Es una persecución política, con total contundencia te lo digo. Pero aquí en Ahome fueron el diputado local, dos regidoras, la síndica procuradora y el alcalde. El municipio quedó en una situación muy difícil. Afortunadamente, el sentir de la sociedad de Ahome es que es una persecución, querían sacarme de la jugada para el 2027”.

 

La manzana de la discordia, el Tercer Piso

Luego de que Rubén Rocha Moya solicitara licencia para separarse de su cargo como gobernador de Sinaloa el pasado 1 de mayo, en medio de un escándalo sin precedentes, sus adversarios políticos han reaparecido.

Primero Guillermo, el Químico Benítez, después Jesús Estrada Ferreiro, y ahora Vargas, quien aparece dando múltiples entrevistas en las que asegura que el problema de Sinaloa era Rocha y su grupo político.

“Qué lastimoso, qué penoso, es que en esas apetencias políticas Sinaloa tenga que retomar el orden, el respeto, la justicia, la legalidad. Entonces, ¿qué significa? ¿Que el problema eran Rocha y su grupo?”.

“Ellos llevaron a Sinaloa a un estado de ingobernabilidad e inseguridad completa. Jamás en la historia habíamos estado en una crisis tan difícil, y no es nada más el tema de la violencia. Sinaloa, sus finanzas están tronadas, está en quiebra el gobierno del Estado. Es la primera vez en la historia que tiene pérdidas financieras este gobierno”.

Pide incluso que el gobierno Federal intervenga políticamente en Sinaloa.

 

“CHUYTOÑO”. La paloma negra del malovismo.

 

“Que el gobierno agarre el toro por los cuernos, me refiero al estado de Sinaloa, y por favor que pongan un sustituto, sustituta o confirmen a la que está ahí; con capacidad para poder resolver los problemas, que apoye como debe de ser y que pongan a una persona que sea un factor de unidad”.

“Eso es lo que necesita Sinaloa ahorita, un líder o una lideresa que pueda encabezarnos en esta difícil situación. Pero como estamos, Rubén Rocha Moya sigue gobernando en Sinaloa, no tengo la menor duda que sí, por supuesto”, asegura, y afirma que tiene las pruebas.

—¿Buscará regresar a la Alcaldía?

“No es que me guste, no es una circunstancia de obsesión. Es la voluntad de la mayoría del electorado de Ahome, que por segunda ocasión consecutiva me dan a mí la fortaleza de seguir administrando este municipio, y porque tengo que limpiar mi imagen”.

—¿Buscará la gubernatura en 2027 por Morena?

“Ahorita sería una irresponsabilidad decir que aspiro a la gubernatura. Lo que quiero es salvaguardar la voluntad del pueblo de Ahome, salvaguardar mi prestigio”.

“Y, por supuesto, en los tiempos que ya no tardan en llegar, habré de valorar, según la percepción y el sentimiento del pueblo sinaloense, si tengo alguna posibilidad. Si la tengo, claro que lo haré, pero no va a ser una decisión mía, hay que tener feeling político”.

 

Mario López Valdez, sus cuotas y sus cuates

Gerardo Vargas Landeros fue secretario de Gobierno de Mario López Valdez; también fue su operador político más reconocido y aspiró desde esa posición a sucederlo en el poder.

—Usted es reconocido como uno de los secretarios de Gobierno más poderosos en la historia de Sinaloa, e incluso se llegó a hablar de un cogobierno con Mario López Valdez…

“¡Ah cabrón!”, interrumpe entre risas.

—¿Fue en realidad un secretario todopoderoso?

“No, jamás, jamás. Mira simplemente, quien conoce a Mario López Valdez sabe que es algo que jamás le permitiría, nunca. El poder se ejerce, no se comparte, es una máxima de la política, y necesitas tener un dedo de frente para comprenderlo”.

“¿Cómo me considero? Pues la sociedad es la más indicada para responder eso”.

Niega también que el narcotráfico hubiera intervenido en la elección de 2010, a pesar de las evidencias que Ríodoce recogió y publicó después de la elección. Al domingo siguiente de esa elección, Ríodoce publicó en su portada que Malova había llegado “con el apoyo del cártel”. Y semanas después de ganar la elección, siendo gobernador electo, fue cuestionado por el semanario si el Mayo Zambada lo había apoyado. Después de pensar su respuesta unos segundos, dijo: “Pues si me apoyó no me enteré”.

Pero Gerardo se sostiene:

“No se involucró el narco en la elección del 2010. Por supuesto que se puede hacer política y por supuesto que se puede gobernar Sinaloa sin la necesidad de la delincuencia organizada, lo he dicho y lo he repetido 500 veces”.

Y lanza otra vez una crítica al actual grupo gobernante.

“Para combatir la delincuencia, la mejor manera es no ser parte de ella. Fue lo que le pasó a este gobierno, no nada más les ayudaron, le jugaron a ser políticos y a ser miembros de los cárteles”.

Sobre los escándalos de corrupción que persiguieron al gabinete malovista, donde terminaron señalados o procesados ex funcionarios como Luis Ángel Pineda Ochoa, Armando Villarreal, Ernesto Echeverría Aispuro y Rafael Lizárraga Favela, entre otros, Vargas intenta deslindarse de aquella responsabilidad política.

Argumenta que su dependencia nunca recibió observaciones durante las auditorías practicadas tras el arribo de Quirino Ordaz al gobierno estatal.

 

“Fuimos la primera administración que se revisó al cien por ciento y con ganas de lastimarnos. Solamente Genaro García Castro titular de la Secretaría de Seguridad Pública y yo, en la Secretaría de Gobierno no tuvimos ninguna observación”, sostiene.

La Auditoría Superior del Estado determinó que el gobierno de Mario López Valdez dejó una deuda de 2 mil 109 millones 154 mil 853 pesos de retenciones a trabajadores que no enteró a fondos, fideicomisos y de pagos de créditos que empleados solicitaron a instituciones financieras.

 

Chuytoño, un hombre extraordinario

Es al hablar de seguridad pública donde aparece uno de los episodios más incómodos de su trayectoria política: la defensa histórica de Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, Chuytoño.

Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, conocido popularmente como Chuytoño, fue uno de los personajes más controvertidos de la seguridad pública en Sinaloa. Exdirector de la Policía Ministerial del Estado, fue jefe de la Policía Ministerial en el gobierno de Juan Millán, donde se enriqueció “inexplicablemente” y fue perseguido luego del asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes en septiembre de 2004; y durante el sexenio de Mario López Valdez fue el jefe único de las policías estatales, pieza central de la estrategia de seguridad del malovismo.

Su nombre quedó ligado a los años más violentos de la guerra entre grupos del narcotráfico en Sinaloa, y la figura de Chuytoño siempre caminó acompañada de acusaciones y sospechas.

El diario español El País llegó a describirlo como “el policía más peligroso de Sinaloa”, en referencia a denuncias por presuntas torturas, excesos policiales y señalamientos de corrupción. Además, fue investigado por la entonces Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) por presunta protección al crimen organizado.

Su nombre incluso apareció durante el llamado “Juicio del Siglo” contra Joaquín el Chapo Guzmán en Nueva York. Ahí se mencionó una carta atribuida a Dámaso López Núñez en la que se señalaba que Aguilar Íñiguez presuntamente recibía instrucciones del líder del Cártel de Sinaloa.

Pese a ello, Mario López Valdez lo sostuvo durante años al frente de la seguridad pública estatal, incluso después de reprobar exámenes federales de control de confianza. La justificación pública del malovismo era que Sinaloa atravesaba una etapa extraordinaria de violencia y que necesitaban perfiles con experiencia operativa para enfrentarla, no “blancas palomas”.

Gerardo Vargas fue, durante todo ese periodo, uno de sus principales defensores políticos.

Chuytoño murió el 9 de mayo de 2020 en un hospital de Mazatlán tras sufrir complicaciones respiratorias derivadas del COVID-19. Nunca fue condenado penalmente. Su figura permanece como uno de los símbolos más incómodos y contradictorios de la guerra contra el narcotráfico en Sinaloa.

Gerardo Vargas no toma distancia.

—Existe un nombre, Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, Chuytoño…

“Oh, Chuytoño, extraordinario hombre”.

Se le recuerda entonces la declaración de Vicente Zambada cuando brindó su testimonio en el juicio contra el Chapo Guzmán en Brooklyn y dijo que su padre había puesto a Chuytoño al frente de la policía, y la defensa de Malova, cuando dijo que para combatir al crimen no se podía hacer con “blancas palomas”.

“No te lo podría explicar porque no sé qué sentido le pudo haber dado él (Malova), lo que sí te puedo interpretar es mi manera de verlo”.

“Estábamos viviendo unos momentos muy difíciles, porque nos estaban matando a los policías, en la carretera, en la ciudad y en todos lados”.

“Los mismos policías nos pidieron que trajéramos a Chuytoño y que lo contratáramos, porque necesitaban un liderazgo”.

—¿A pesar de los escándalos de corrupción y de los indicios de nexos con el narcotráfico?

“Ponle tú que hubiera habido indicios. Lo que sí te aclaro con toda contundencia es que los mismos elementos que salían heridos después de esas balaceras se lo pidieron al gobernador.

Vargas defiende todavía la gestión del ex jefe policiaco.

“Fue muy buena su gestión, fue un hombre que hizo mucho por Sinaloa, un hombre de mucho carácter, de mucho respeto y muy disciplinado”.

Y luego deja una frase que parece resumir toda una época política en Sinaloa.

“Ya su doble vida, si la tenía, ya es otro problema, ya cada quien tiene que manejar las cosas”.

Aun hoy, asegura, dentro de las corporaciones policiacas el nombre de Chuytoño sigue despertando nostalgia.

“Lo que sí te digo es que si ahorita tú preguntas en las policías, se expresan muy bien de Chuytoño, es más, algunos han dicho: ‘Cómo hace falta Chuytoño’, fíjate nada más”.

—¿Necesitamos policías que no sean blancas palomas entonces?

“Necesitamos policías calificados, con carácter y que sean ejemplo para sus subordinados”.

Artículo publicado el 24 de mayo de 2026 en la edición 1217 del semanario Ríodoce.

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