Deambular por los pasillos de los camposantos permite observar un diálogo silente entre épocas. Tumbas desgastadas con nombres apenas visibles se mezclan con otras rejuvenecidas, de arquitectura hogareña: con puertas, ventanas y barandales. En Culiacán, los cementerios se reciclan; con 85 panteones repartidos en el municipio, el sistema de reordenamiento de restos previene una crisis de saturación. La clave reside en la regularización de títulos y el modelo de gavetas familiares.
Celso Armenta Pérez, encargado del Departamento de Panteones del Ayuntamiento de Culiacán, aclaró que la saturación total es matemáticamente improbable bajo el actual esquema de gestión. El municipio opera mediante un intercambio y reacomodo de restos que permite la operatividad continua de recintos, incluso con más de un siglo de antigüedad.
Cuando un terreno alcanza su límite, la normativa permite —con previa autorización de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios de Sinaloa (COEPRISS)— realizar un proceso de exhumación y reacomodo. Esto se hace con el fin de compactar los restos antiguos para liberar espacio en las gavetas, permitiendo que las familias sigan utilizando el mismo terreno indefinidamente. Esta renovación técnica de los espacios explica por qué el Panteón San Juan, ubicado en el corazón del Centro Histórico desde 1845, continúa realizando inhumaciones en 2026.
Este fenómeno se repite en el Panteón Civil, fundado en 1900, con una disponibilidad de 11 mil lotes, continúa en funcionamiento bajo esa lógica de optimización. Le sigue el camposanto con mayor capacidad, el 21 de Marzo, con 12 mil 500 lotes. Cuando un panteón municipal ya no puede brindar terrenos nuevos —como es el caso de este último—, el Ayuntamiento habilita espacios en otros cementerios, como el de Loma de Rodriguera, o proyecta la creación de nuevos panteones municipales, como el inaugurado en Quilá en 2025 con disponibilidad de 2 mil 500 lotes.
“En los panteones municipales de la ciudad tenemos un promedio de sepulturas que se hacen mensualmente, el cual se ha mantenido en el promedio debido pues a que las muertes por cuestiones naturales, enfermedades, son la mayoría (…) De noviembre de 2025 nos brincamos al Panteón de la Loma de Rodriguera. De noviembre 2025 hacia atrás se sepultaban en el panteón 21 de Marzo, pero ahí sí que ya no hay lugar para poder brindar terrenitos. Entonces, si un ciudadano necesita sepultar en la ciudad de Culiacán, nosotros brindamos el servicio del panteón de la Loma Rodriguera”, señaló.
“Podemos asignar a cualquier ciudadano que nos lo solicite un terreno. Esos terrenos solamente se dan en el momento que se necesiten. No tenemos ventas a futuro porque pues se nos acabarían. Nada más si alguien desgraciadamente necesita un terreno y no cuenta con una propiedad para familiar, entonces sí le asignamos un pedazo”, recalcó.
Cuando las gavetas ya no sirven debido al deterioro de sus materiales, los propietarios pueden solicitar un permiso para volver a construirlas. El permiso de construcción debe solicitarse directamente en el Departamento de Panteones. Este permiso no tiene ningún costo. Su función principal es permitir que la autoridad verifique y acredite que quien realiza la obra es efectivamente el titular del terreno.

REMODELACIÓN Y REGULARIZACIÓN DE TUMBAS. Es más común de lo que se piensa; en ocasiones se confunde con saqueo.
La infraestructura funeraria en el municipio de Culiacán es amplia: 85 panteones en total, de los cuales 14 se encuentran en la zona urbana. Siete de ellos pertenecen al municipio y el resto son concesiones; es decir, panteones privados de empresas funerarias. La principal diferencia radica en el modelo de adquisición. Mientras que en los panteones municipales el ciudadano adquiere un terreno con costos aproximados de mil 750 pesos para construir sus propias gavetas, en los concesionados no se compra el terreno, sino la gaveta ya construida.
Para que una funeraria privada pueda establecer un nuevo panteón bajo el esquema de concesión, la COEPRISS debe generar un dictamen del terreno para establecer si es apto, considerando la profundidad de la piedra y la inexistencia de mantos freáticos o pasos de agua. Una vez aprobado, se acude a la Secretaría del Ayuntamiento y al área jurídica para solicitar formalmente la concesión para brindar el servicio público de panteones.
La duración del trámite depende del tiempo que tarden los interesados en reunir los requisitos legales y sanitarios. Armenta destacó que desde el año 2022 no se ha presentado ninguna nueva solicitud de concesión.
SAQUEOS
Respecto al tema de los saqueos o la reventa ilegal de tumbas en los panteones de Culiacán, Armenta aclaró que existe una distinción importante entre los rumores de actos ilícitos y los procesos administrativos reales. Aseguró que el departamento no cuenta con reportes que confirmen saqueos para reventa; subrayando que la profanación de una tumba es un delito federal y, para evitar estas situaciones, cada panteón cuenta con administradores encargados de vigilar y prevenir este tipo de actos.
“Hay gente que se confunde y piensa que hay algo malo ahí, pero en realidad son regularizaciones que se hacen y es más es más habitual de lo que se cree”, dijo.
Lo que a veces se interpreta como un saqueo o uso indebido es, en realidad, un proceso de regularización de propiedades. Muchas tumbas antiguas, de las décadas de 1930 a 1960, no tienen un título de propiedad formal; cuando un familiar directo acredita su parentesco con la persona sepultada, el Ayuntamiento le otorga un certificado de derecho de uso a perpetuidad. Debido a esto, tumbas que parecían estar en abandono comienzan a mostrar remodelaciones.
“Entonces viene alguien que nos acredita que es familiar del que está ahí mediante acta de defunción, nacimiento, y les damos un certificado de derecho de uso perpetuidad y es así como se siguen utilizando esas propiedades por los mismos familiares de los finados”, informó.
Artículo publicado el 29 de marzo de 2026 en la edición 1209 del semanario Ríodoce.



