La policía detuvo a Andrew Mountbatten-Windsor bajo la sospecha de conducta inapropiada en un cargo público, según reportes de CNN. La captura se produce tras la reciente desclasificación de documentos por parte del gobierno de los Estados Unidos que exponen detalles profundos sobre los vínculos del expríncipe con Jeffrey Epstein.
Se trata del primer miembro de la realeza de alto rango en ser puesto bajo custodia policial. Aunque el investigado ha negado sistemáticamente cualquier conocimiento o participación en las conductas delictivas de Epstein.
La detención fue ejecutada por la Policía de Thames Valley en la finca de Sandringham, ubicada en el condado de Norfolk, sitio donde el expríncipe se había instalado recientemente tras ser desalojado de su residencia habitual en Windsor por orden de su hermano mayor.
De manera simultánea, las autoridades informaron sobre la ejecución de registros en diversas propiedades reales tanto en Berkshire como en Norfolk para fortalecer la investigación.
El núcleo de las acusaciones de mala conducta parece centrarse en la etapa en que Mountbatten-Windsor fungió como enviado comercial del Reino Unido, cargo que desempeñó durante una década y del que se retiró en 2011 tras las críticas por su cercanía con Epstein.
Los nuevos archivos del Departamento de Justicia estadounidense sugieren que mantuvo contacto con el financiero durante su periodo como representante comercial del Estado.
Ante la gravedad de los hechos, el Rey Carlos III emitió una declaración oficial manifestando su profunda preocupación por la situación de su hermano menor y subrayó la importancia de permitir que la justicia siga su curso de manera independiente.
Mientras tanto, el expríncipe permanece bajo custodia y las leyes locales permiten que sea retenido por un periodo inicial de 24 horas, el cual podría extenderse hasta 96 horas dependiendo de la gravedad de los cargos que se formulen formalmente.







