Cumple colectivo Por las Voces sin Justicia, cinco años buscando a piloto aviador desaparecido en Mazatlán, pero suman familias completas a la lista de búsquedas
A cinco años de la privación ilegal de la libertad de Ismael Alejandro Martínez Carrizales, el colectivo Por las Voces Sin Justicia, lo busca sin cesar, pero a las rastreadoras les duele la burocracia de la Fiscalía General del Estado.
“Nos duele que la fiscalía, en su burocracia insensible, nos entreguen cuerpos equivocados, nos condenen al sufrimiento de esperar meses, años, por respuestas que no llegan”, reprochan.
El 12 de julio de 2020, Ismael Alejandro Martínez Carrizales tenía 25 años cuando siete hombres armados lo privaron de su libertad. Él se acababa de graduar de piloto aviador y después de una pausa obligada por la entonces pandemia del coronavirus, pensaba hacer sus horas de vuelo reglamentarias.
El colectivo Por las Voces sin Justicia, al percatarse de que la Fiscalía no hacía nada por los desaparecidos, colocó en diversos puntos de Mazatlán puestos de venta de agua natural, agua fresca de frutas y galletas hechas en casa, para recabar recursos económicos y viajar hasta la ciudad de México en busca de justicia.
En la FGE no se trabaja
El 13 de julio de 2023, con el miedo, la frustración y el coraje a cuestas, una comitiva de madres esperanzadas viajó hasta la capital del país buscando ser escuchada por Atención Ciudadana de la Presidencia de la República, en sus reclamos de justicia por la privación ilegal de la libertad de sus familiares.
En Atención Ciudadana, las canalizaron hacia la Vicefiscalía General de la República donde les prometieron que a más tardar en septiembre del mismo año viajarían a Mazatlán para revisar los expedientes en la Agencia del Ministerio Público en Investigación de Desaparición Forzada de Personas de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, pero ninguna hizo su trabajo.
“Nos dirigimos con Atención Ciudadana de la Presidencia de la República, y la titular de dicha dependencia nos mandó a la FGR y ahí nos atendió el vicefiscal y él nos prometió que iba a venir a revisar las carpetas de investigación a Mazatlán”, dijo Alejandra Martínez Carrizales.
La hermana de la víctima, desesperanzada, informó: “Todavía los estamos esperando para que se den cuenta que aquí en Mazatlán no se hace nada, absolutamente nada, aunque nosotros aportemos, simplemente en la Fiscalía General del Estado (FGE) no se trabaja”, dijo Martínez Carrizales.
La legión de desaparecidos en la zona sur
El colectivo Por las Voces sin Justicia, documenta en su página de internet, entre una legión de personas desaparecidas, los nombres y fotografías de la familia de Durango, Érika Gabriela Cardoza Guevara, Érick Gabriel González Cardoza, Fátima Jazmín González Cardoza y Alondra Jacqueline González Cardoza, de 40, 14, 25 y 21 años de edad, respectivamente, que según la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, fue privada de su libertad, la madrugada del 18 de junio, en el fraccionamiento Infonavit Jabalíes, en Mazatlán.
Las autoridades estatales, también reportaron que Jonás Felipe Platas Valdez, de 50 años, había desaparecido del fraccionamiento Infonavit Jabalíes, el mismo 18 de junio, aproximadamente a las 4:00 horas, y quien sería pareja sentimental de Érika.
En redes sociales de Facebook, Durango Informativo, publicó que Platas Valdez, su pareja Érika Gabriela e hijos, originarios de Durango, tenían poco tiempo de residir en Mazatlán cuando fueron privados de su libertad.
“Durango nos los dio, Sinaloa nos los quitó, se manifestarán en Durango, por familia completa desaparecida en Mazatlán… los familiares han comenzado a difundir la desaparición, en redes sociales, exigiendo la intervención de las autoridades para localizarlos con vida”, publicó en su portal.
Duele la ‘justicia’ muda e indiferente
Las integrantes de Por las Voces sin Justicia, unidas en un grito colectivo, porque les duele la indiferencia oficial, dedicaron sus vidas a buscar a sus familiares desaparecidos en el puerto de Mazatlán y en la zona sur del estado de Sinaloa.
“Por qué buscamos, porque solo nosotras encontramos lo que se nos ha negado: la verdad, la dignidad y la justicia”, sostienen.
Relatan que se lanzaron armadas con palas y picos a los campos y terrenos olvidados tanto de la zona urbana como la rural, buscando lo que es su derecho, lo que la FGE les ha arrebatado con su inacción y olvido.
“Hoy alzamos la voz y alzamos nuestras manos, cansadas pero firmes; nos duele ver los SEMEFOS (Servicios Médicos Forenses) repletos de cuerpos sin nombre, sin identidad, mientras la justicia permanece muda, indiferente”.
Desafiando el miedo que recorre sus cuerpos no dejan de buscar a sus familiares desaparecidos, porque cada búsqueda es un acto de amor, de rabia y resistencia.
“Aunque nos dejen solas en este doloroso camino, nosotras continuamos porque nuestras almas se niegan a rendirse…a nosotras no nos callan ni la impunidad ni la indiferencia”, advierten.
A cinco años de recorrer el camino doloroso desde el miedo y la frustración originados por la desaparición de sus familiares y la indiferencia de la FGE, las rastreadoras llegaron a la convicción de que la rabia es también fuerza.
“Hoy nuestra rabia es también nuestra fuerza, pues mientras existan madres, hermanas, hijas buscando, no habrá cuerpo perdido que quede en el olvido; no habrá nombre que se borre, porque, aunque nadie más lo haga, nosotras los encontramos…y seguiremos buscando hasta el último aliento, ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, enfatizan.
Artículo publicado el 6 de julio de 2025 en la edición 1171 del semanario Ríodoce.







