El principio, la Cueva de Huites

El principio, la Cueva de Huites

En la inusual rutina de un pueblo enclavado en la zona más norteña de Sinaloa, limítrofe con Chihuahua y Álamos, Sonora; irrumpe ante el asombro del pueblo la mañana del 30 de enero de 1992, el inicio de la construcción de la Presa “Huites”, impresionante derrama económica de un Choix que no dormía, donde trabajadores de diversos lugares llegaban para emplearse en las distintas faenas que se realizaban.

En 1975 se construyó la carretera y sus puentes, los estudios geológicos habían iniciado y para el logro de ello, fue preciso construir dos grandes túneles que permitieran el acceso en lo alto de las montañas a ambos lados del cauce del río, acciones que se realizaron por espacio de seis años y que al concluir los estudios, de nuevo las grandes montañas entraron en su aletargado sueño, solo las aguas del caudaloso río, que engreído presumía al viento ser el dueño y señor de ese hermoso e impresionante cañón natural, por el cual orondo se imponía.

La esperanza florecía ese 1992, en el que el pintor y escultor potosino Federico Silva Herzog, fue invitado por los directivos de la construcción de la magna obra.

En una inicial idea fue invitado para conocer el lugar en el que se construía la obra.

Imponentes montañas daban lugar para construir sobre una de ellas un monumento que conmemorara su construcción.

El proyecto inicial era construir unas agujas gigantescas de cuarzo en lo alto de la montaña. Un inesperado ocurre en el maestro Silva, quien al recorrer la obra, se siente atrapado en la oscuridad del túnel, al observar el vuelo de aves que como espíritus atrapados en la historia y tradición de una cultura Yoreme Mayo de los “Flecheros de Huites”, buscan su alumbramiento y en su asombro propuso a los directivos pintar un gran mural.

Las paredes rocosas marcadas por la dinamita y las máquinas perforadoras, fueron convertidas en el mural del siglo, con más de 5 mil metros cuadrados de pintura sobre roca, a cargo del maestro Federico Silva, en cuyo equipo contó con cinco jóvenes artistas de la academia de San Carlos y 58 trabajadores de las distintas áreas de construcción que encontraron en esta obra de arte algo de su vocación, misma que en muchos de ellos la desarrollaron de manera extraordinaria, los que sin saberlo resultaron ser grandes artistas.

La obra no cuenta una historia, son espíritus, son fantasmas, son figuras que retratan la vida y la muerte, son luces, es oscuridad, es lo que cada quien, al detenerse, logra observar.

La Cueva de Huites consta de 9 metros de ancho por 9 de alto, por 240 de largo haciendo curva en su interior, la cual se ha convertido en el mural más grande del mundo y el último que se haya realizado en el siglo XX.

El día 1 de mayo de aquel año de 1994, cuando con andamios, compresoras y otros materiales salieron de la Estrella, Tlaxcala, un grupo de jóvenes soñadores, que vinieron a Choix a sembrar su sabiduría artística, quienes, al ser dirigidos por el maestro Silva, fueron moldeando la inmensidad de la obra, que ya existía en la brillante mente del artista potosino.

Y no fue sino hasta el día 11 del mes de enero de 1999, cuando Álvaro Gives Fernández, pintor de la Escuela de San Carlos, fue el comisionado para regresar a esta tierra y presentar el libro: La Cueva de Huites, Una Pintura Rupestre al Norte de Sinaloa.

En esa inolvidable presentación Álvaro Gives rememoró momentos muy emotivos del proceso de emancipación de la gran obra al lado del maestro Federico Silva, e hizo entrega de dos tomos del libro, del cual en los tiempos actuales no se encuentra tan solo uno que sea localizable en la casa de la cultura o con algún asiduo lector del pueblo de Choix.

El tesoro escondido entre las montañas de los indígenas Huites, cuyo nombre es El Principio, es el mural desconocido de Federico Silva y está custodiado por militares al igual que el resto de las instalaciones de la presa y casa de máquinas.

La cueva de Huites fue definida por el autor del mural, el maestro Federico Silva en una entrevista a Milenio, al expresar: “¡Este es un espacio maravilloso para pintar!, pues tenía carácter y magia; era monumental y misterioso”.

Y ahora y desde hace ya casi tres décadas se ha convertido en eso “monumental y misterioso”, en donde existe la sonoridad de mil ideas por interpretar, perdiéndose en complejidades de mentes libres que vagan en el infinito interpretativo, alimentando el espíritu ante la majestuosidad de una obra como esta.

*El autor es maestro normalista, cuenta con maestría y doctorado. Es autor de varios libros, entre ellos Semblanzas y Olvidos. Es miembro de la Crónica Estatal de Sinaloa, Asociación Nacional de Cronistas de Comunidades y Ciudades Mexicanas, del Seminario de Cultura Mexicana, corresponsalía El Fuerte y actualmente es el director del Archivo Histórico Municipal de Choix, y cronista oficial de dicho municipio.

Artículo publicado el 15 de junio de 2025 en la edición 13 del suplemento cultural Barco de Papel.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.