Obesidad y sexo: Año nuevo, kilos nuevos

Obesidad y sexo: Año nuevo, kilos nuevos

 

Las estadísticas del sobrepeso, la obesidad, y la diabesidad, término utilizado con frecuencia en los Estados Unidos para referirse a la diabetes y la obesidad, son dignas de reflexión.

50 por ciento de la población estadounidense es prediabética o diabética, más del 73 por ciento tiene sobrepeso, y más del 42 por ciento, obesidad. Los números son fríos, pero revelan un calor sofocante cuando de salud se trata.

La población en México tiene una morbilidad muy parecida a los vecinos de la frontera norte, con una diferencia significativa en el terreno de la economía y la calidad de los servicios médicos. Mientras en Estados Unidos, el ingreso per cápita es de 81.6 dólares, en México es de 13.9 dólares, por eso el conflicto con la migración al vecino país, pero ese no es el tema, el tema es lo parecido de los mexicanos en los hábitos alimenticios y la gran diferencia con el sistema de salud.

“Mal de muchos, consuelo de tontos”, así reza el adagio, es decir, de poco le sirve al mexicano decir que los estadounidenses son más obesos, cuando lo importante es que cada mexicano tome conciencia sobre la importancia de cuidar su salud. Todos los años hay renovación de propósitos y los más recurrentes son: salud, dinero y amor.

La salud es uno de los activos más importante después de la vida, sin salud, el dinero pierde su valor, sin salud, el amor se vuelve una decoración, el eje rector de la salud es la salud cerebral, sin salud cerebral no hay salud mental, y sin salud mental no hay hábitos saludables.

Los propósitos depositados en un cerebro enfermo, es como depositarlos en el bote de basura, por eso, poco a poco la salud de los mexicanos toca el terreno de la obesidad, el sobrepeso, la diabetes, y la dislipidemia, entre las adicciones a las drogas y la adicción a los carbohidratos, la enfermedad mental se esconde, y las autoridades de salud realmente no saben qué hacer para tener resultados medibles en sus programas preventivos y de atención oportuna.

Este año que recién empieza, debe marcar una diferencia entre lo que se tiene y lo que se quiere en materia de peso corporal. Aprender a comer debe ser tarea personal. Esperar que el gobierno a través de sus instituciones de salud marque la directriz, es perder el tiempo, es como seguir con la idea que los sellos en los productos serán la mejor terapia para bajar de peso. La mejor terapia es la educación en materia de nutrición, buscar los verdaderos estudios cuya evidencia científica garantiza el control metabólico, dejar de lado las modas o las ocurrencias, las pócimas mágicas que aseguran bajar de peso por decreto.

Año nuevo, paradigmas nuevos, esto significa dejar de creer en lo que no funciona, migrar a las conductas que aseguran de manera objetiva el control óptimo del metabolismo y con esto el peso ideal.

Artículo publicado el 26 de enero de 2025 en la edición 84 del suplemento Gula.

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