A la marcha por la paz y la justicia en Culiacán no fue el pueblo bueno y sabio… Fue el pueblo harto, indignado. El pueblo que exige resultados o renuncias…
La de hoy no solo fue por los niños; tampoco por Gael y Alexander. Fue por los cientos de muertos y desaparecidos en Sinaloa… Fue contra Rocha y el ahijado…
A tres días de la marcha por la paz y la justicia por las muerte de los hermanos Sarmiento Ruiz el 19 de enero en el fraccionamiento Los Ángeles, que concluyó con la irrupción en palacio de gobierno, hoy fue por Culiacán. Fue por Sinaloa.
Concentrados al pie de Catedral con sus desaparecidos, con sus muertos y con su rabia, la avenida Álvaro Obregón se llenó de hartazgo.
El “fuera Rocha…”, mezclado con “los niños no se tocan…”, se hizo un solo grito. Un solo clamor.
Pancartas en mano y lonas con sus desaparecidos, los indignados tomaron la avenida rumbo a La Lomita.
Ahí van Francisco Gerardo, también Juan Luis y Óscar Darián, desaparecidos en Culiacán. Los tres meses sin Benjamín…
La marabunta marcha y grita sin descanso en una larga procesión por la principal arteria de la ciudad.
“Vivos se los llevaron, vivos los queremos…”, “la verdad ya estamos hartos de tanta violencia…” se escucha.
Ahí va también el Rocha en monigote.
El asfalto registra las huellas del hartazgo, “el mundo de gente” que marcha sobre la superficie de la Obregón en demanda de justicia.
“Sacaremos a ese buey de la barranca/ sacaremos a ese buey de la barranca…”, se escucha en el crucero de la avenida y el bulevar Ciudades Hermanas.
El clarinete lleva el ritmo del descontento… la gente tiende la figura del gobernador a un lado del camellón.
“…sacaremos a Rocha de Sinaloa…/ sacaremos a Rocha de Sinaloa…/ de Sinaloa sacaremos a ese buey…”
Los manifestantes ya se encuentran en La Lomita y desplegados hasta el bulevar Emiliano Zapata.
“Fuera Rocha… Gámez y Morena”, “fuera Rocha… el pueblo pone… el pueblo quita”, “Malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos lo traicionan”, se lee en la alfombra del descontento.
El monigote de Rocha arde y sus llamas se elevan.
“…de Sinaloa sacaremos a ese buey…”, se escucha el canto aderezado por el clarinete y la trompeta.
De regreso al punto de partida, el edificio del Ayuntamiento de Culiacán sirve de lienzo para el descontento.
El frente es tapizado con las pancartas de protesta, de exigencia… del “fuera Rocha…”
Al interior, aún permanece la fotografía de Antonio de Jesús con Gael Antonio y Alexander en el patio central de palacio municipal.
“Renuncia… renuncia… renuncia…” gritan al alcalde ausente.
Los ánimos suben de tono. La protesta amenaza con desbordarse. Hay quienes buscan derribar el portón de acceso.
Las paredes del Palacio municipal están tatuadas de inconformidad. La leyenda “narcoestado” escrito en aerosol en la pantalla panorámica, es cubierta con decenas de cartulinas y sus protestas a brocha gorda.
“Sr. gobernador ¡ya basta! Exigimos paz y seguridad para Sinaloa”, “si no pueden renuncien”, se lee en una lona que pasean por la Obregón
El portón de la residencia de los poderes municipales queda tapizada por la indignación, y el rostro de Inés Alberto de Jesús Ibarra, desaparecido el 16 de enero, cuelga de las farolas del acceso principal.
“¿Qué procede…?” se escucha frente a Catedral.
“Quemar el palacio… quemar el palacio… no podemos parar… ya empezamos y no podemos parar…” responden.
La manifestación de hartazgo por la violencia en la Álvaro Obregón y en el aire la armonía del clarinete aún se escucha con su acompañamiento.
“…de Sinaloa sacaremos a ese buey…”












