En el Mercado Rafael Buelna pareciera que la pandemia de Covid-19 ya se terminó. El semáforo amarillo decretado para el estado por las autoridades federales ahí más bien parece de color verde. Y en los puestos de comida rápida se vive otra “nueva normalidad”.
Es la mañana de domingo y mientras los contagios y decesos por coronavirus colocan a Culiacán como el municipio más afectado de Sinaloa, en el “mercadito” decenas de personas, sentadas muy juntas unas de otras en sillas y bancas, disfrutan despreocupadas de unos tacos, un plato de menudo, de birria o de otro antojito. Y sólo alguno que otro cliente y locatario usa cubrebocas.
Un dueto, tal vez atraído por la muchedumbre mañanera, entona la canción Aquel amor, esperando obtener algunas monedas, mientras los taqueros y los empleados de otros locales, no se dan abasto ante la demanda. Algunos clientes incluso esperan de pie a que se desocupe un lugar.
Y mientras se escuchan los últimos versos de la melodía que hicieran famosa los Cadetes de Linares, en el “mercadito” pareciera que la pandemia ya se olvidó.



