Leticia Buitimea Sánchez, durante 24 años fue escalando puestos apegada al escalafón laboral en el Ayuntamiento de Ahome hasta que se topó con Jorge Mauricio Cossío Pacheco y Tadeo Octavio Castro Luque, director de Inspección y Normatividad y subordinado, respectivamente, quienes presuntamente en un ejercicio abusivo de poder pretenden despedirla en contubernio con el presidente municipal, Antonio Menéndez de Llano.
Para defender sus derechos, el 29 de mayo de 2026, ella interpuso una denuncia penal en contra de los aludidos, y la dejó abierta para otros involucrados. Los acusa de hechos constitutivos de amenazas, violencia laboral, violencia de género, abuso de autoridad, coacción, hostigamiento y posibles actos de privación ilegal de la libertad.
El 20 de marzo del 2026, los hechos que previamente había soportado la joven comenzaron a develarse en la oficina de Cossío, en donde también se encontraba la dirigente sindical, Maribel Sánchez Solís. Entre ellos se turnaron para ejercer actos de presión sicológica, intimidación laboral y coacción para obligarla a firmar un acuerdo de cambio de adscripción laboral, lo que no aceptó.
Para someterla, le advirtieron que el enroque estaba ordenado desde “la Presidencia”.
La amenaza, narró, fue lanzada en un contexto de desigualdad de poder porque se utilizaba la investidura de autoridad administrativa y laboral, lo que le produjo temor de perder el empleo y otras afectaciones.
Ella recordó que el acuerdo carecía de formalidades porque no medió oficio de adscripción ni causalidad, por lo que lo consideró un acto arbitrario e irregularidad laboral, por lo que al día siguiente se defendió con un escrito argumentativo, lo que le produjo un segundo citatorio para el 23 de marzo, en el mismo lugar.
Ese día, la lideresa sindical la entregó al director administrativo para que “hiciera lo que quisiera conmigo” porque “era una situación provocada por mí, por los escritos de denuncia que previamente había interpuesto en diversas instancias”.
A lo que la lideresa sindical se refería era a un caso anterior que quedó registrado en el Órgano Interno de Control con el expediente OIC/DIFA/089/2025 que interpuso en contra de Tadeo Octavio Castro Luque.
El expediente que durante meses fue guardado por el excontralor, Dalvingh Iturrios Corrales, fue resuelto como falta administrativa menor el 17 de marzo del 2026.
Esa historia, explicó Leticia, una joven mujer indígena mayo yoreme de San Miguel Zapotitlán, ocurrió a finales de marzo del 2025, cuando Castro Luque se apareció en la oficina de inspectores de construcción y comenzó a lanzarle improperios comentarios hirientes como sexistas, tornando el ambiente laboral tenso.
Luego de eso, ejerció el dominio laboral, pues le fue asignado a Castro como jefe inmediato. Esa designación la apeló ante las instancias laborales internas, pero no prosperó.
En marzo, resuelto el expediente en el OIC, Cossío argumenta una denuncia de una supuesta extorsión en contra de un trabajador de una empresa eléctrica a la que se le había sorprendido en remodelación sin tener los permisos de construcción vigentes.
“Durante las labores de inspección en la ciudad, me entrevisté con alguien que se identificó como Óscar Inzunza y le hice ver la infracción cometida, explicándole el procedimiento de regularización y, a su pregunta, un costo aproximado; después resultó que él tenía una familiar periodista que se entrevistó con Tapia, director de Obras Públicas y este a su vez con Cossío habiéndose ya cambiado la versión inicial y que se trataba de una extorsión”.
Ese es el argumento para el cambio, explicó la denunciante.
Sin embargo, ninguna de las partes interpuso denuncia por escrito ni formal, pero los funcionarios municipales la utilizaron para exigir el cambio de adscripción por ser sindicalizada, aseguró.
Tras 24 años de trabajo, Buitimea Sánchez se dolió de la actitud del presidente Municipal, Menéndez de Llano, quien sin respetar la presunción de inocencia ni el debido proceso se presta a que sus subordinados amenacen, hostiguen, intimiden, denigren y abusen del poder público.
Aseguró que sólo busca se le respeten sus derechos laborales y su condición de género, sin escatimar la capacidad para realizar el empleo que ha realizado desde el peldaño sindical inferior.
“No tengo conexiones políticas, ni padrinos ni nada, sólo soy una trabajadora a la que ellos pueden aplastar desde el poder. Es tal abuso que ellos lo hacen ver fácil”.
Buitimea envió una carta al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya denunciando lo que pasa en Ahome, pero hasta ahora, la respuesta no ha llegado.
Dijo que hora que hay una mujer en el gobierno, quizá cambien las cosas de misoginia municipal en Ahome.





