La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que México atraviesa una etapa de recuperación en materia de seguridad y sostuvo que los avances registrados en 2025 son resultado de una estrategia enfocada en la construcción de paz y el combate a la corrupción, no en la confrontación armada.
Durante su conferencia en Palacio Nacional, la mandataria destacó que el Índice de Paz México 2026 reportó una mejora de 5.1 por ciento en los niveles de paz del país, el avance más significativo desde que comenzó la medición y el sexto año consecutivo con indicadores positivos. El informe atribuye gran parte de este resultado a la disminución de 22.7 por ciento en homicidios, lo que representa alrededor de siete mil víctimas menos en comparación con 2024.
Sheinbaum afirmó que el cambio de tendencia comenzó con la administración del ex presidente Andrés Manuel López Obrador y aseguró que los resultados demuestran que “la honestidad y la atención a las causas sí funcionan”. Señaló que, a diferencia de gobiernos anteriores, la actual estrategia de seguridad prioriza la coordinación institucional, los programas sociales y el fortalecimiento del Estado.
La presidenta lanzó además una crítica directa a la política de seguridad aplicada durante el sexenio de Felipe Calderón, al considerar que la llamada “guerra contra el narcotráfico” detonó el incremento de la violencia y abrió la puerta a la intervención de agencias extranjeras en operaciones dentro del país.
“México no puede construir paz desde la lógica de la guerra”, expresó la mandataria, al insistir en que la soberanía nacional debe mantenerse por encima de cualquier presión externa.
En ese contexto, Sheinbaum subrayó que la relación con Estados Unidos continuará bajo esquemas de cooperación, pero sin subordinación. “Las decisiones en México las toma el pueblo de México”, afirmó.
La titular del Ejecutivo también respondió a las acusaciones de dirigentes opositores sobre presuntos vínculos de su gobierno con el crimen organizado. Rechazó cualquier señalamiento de complicidad y sostuvo que su administración rompió con las prácticas de corrupción y protección política que, dijo, prevalecieron en el pasado.
Finalmente, advirtió que algunos actores políticos estadounidenses buscan utilizar a México como tema electoral rumbo a las elecciones de noviembre. “México no será instrumento de nadie”, sentenció.







