Standard & Poor’s (S&P) confirmó la calificación de la deuda de México en BBB, aún en grado de inversión, pero cambió la perspectiva a negativa, advirtiendo que podría rebajarse en los próximos dos años si no se reducen los déficits fiscales, reporta La Jornada.
La agencia atribuye su decisión al bajo crecimiento económico y a la presión fiscal derivada de los apoyos a Pemex y CFE. También señala que la incertidumbre sobre la renegociación del T-MEC podría afectar la confianza de los inversionistas, aunque las relaciones comerciales con Estados Unidos se mantienen sólidas.
La Secretaría de Hacienda destacó que México sigue en grado de inversión con todas las agencias calificadoras, y que la economía creció 0.2 por ciento en el primer trimestre, con un déficit menor al previsto.
S&P advirtió que el déficit público podría llegar a 4.8 por ciento del PIB en 2026 y que la deuda pública podría subir a 54 por ciento del PIB para 2029. Además, la implementación del plan de infraestructura de 5.6 billones de pesos enfrenta retrasos por la participación limitada del sector privado.
La agencia proyecta que, ante un entorno internacional complicado y altos precios de la energía, el crecimiento de México será de apenas 1 por ciento este año, reflejando riesgos internos y externos.





