En lo que calificó como un acto sin precedentes y de carácter histórico, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó este miércoles la firma del Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Nacional.
El acuerdo, que reúne a 19 instituciones del Estado y a las cámaras empresariales más influyentes del país, establece que toda la obra pública e infraestructura estratégica del Gobierno deberá priorizar el uso de acero producido en el país.
“Donde el gobierno compra, el pueblo gana”, señaló la mandataria al enfatizar que esta medida es la piedra angular del Plan México, una estrategia diseñada para fortalecer el mercado interno y las cadenas de suministro locales, a fin de reducir la dependencia de importaciones y convertir el gasto público en una palanca de desarrollo industrial.
Sheinbaum nombró a Raquel Buenrostro, secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, como la “guardiana” del cumplimiento del pacto.
Durante su intervención Buenrostro subrayó que no solo se trata de cumplir la ley, sino de establecer mecanismos de abasto oportuno, calidad y precios justos que permitan a la industria nacional competir y crecer.
Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, destacó la importancia de la siderurgia para la autonomía y seguridad nacional.
El funcionario recordó que el acero es el insumo base de casi todas las cadenas industriales, desde la construcción hasta la sofisticada industria automotriz, la cual está recibiendo inversiones millonarias para dejar de importar materiales del extranjero.
Por su parte Sergio de la Maza Jiménez, presidente de la Canacero, informó que este pacto respalda cerca de 90 mil empleos directos y garantiza la continuidad de inversiones por más de 8 mil millones de dólares.
Mientras que Carlos Ramírez Capó, presidente de Canadevi, señaló que cada vivienda construida consume alrededor de 1.7 toneladas de acero.
Con la meta de edificar 1.8 millones de casas para personas de bajos ingresos, sumadas a las 128 mil adicionales que planea el sector privado con una inversión de 640 mil millones de pesos, el sector vivienda se perfila como el cliente principal de la fundición nacional.
Desde la construcción de escuelas y hospitales liderada por Mario Delgado y Martí Batres, hasta los grandes proyectos de movilidad de la SICT y los ductos de energía de Pemex y CFE, el compromiso es total.
Luis Méndez Jaled, de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), recordó que su sector consume el 60 por ciento del acero del país, por lo que este acuerdo vincula directamente la calidad de la producción nacional con la durabilidad de las obras que México necesita.
Con este acuerdo, el gobierno de Sheinbaum busca consolidar un ecosistema industrial donde la inversión pública se traduzca en empleos estables y un valor agregado que se quede dentro de las fronteras de México.







