Afluencia regular y saldo blanco, Imala

Afluencia regular y saldo blanco, Imala

Un año después de una Semana Santa en la que el balneario de Imala registró una baja histórica debido a la ola de violencia que azota el estado de Sinaloa, las aguas termales y el pueblo comienzan a recuperar visitantes. Aún no como antes, pero sí mucho más que en 2025.

Desde el fin de semana previo, el flujo empezó a notarse, y si bien los comerciantes de la zona confían en que al menos durante las vacaciones tendrán operativos de seguridad y afluencia regular de visitantes, se toman las buenas noticias con reservas.

En 2025, el balneario registró hasta un 70 por ciento menos visitantes durante el periodo vacacional. De jornadas que alcanzaban entre 2 mil y 2 mil 500 personas, el lugar pasó a recibir apenas entre 200 y 500 por día. Este año, el escenario es distinto, pero la recuperación está lejos de ser total.

“Ha estado muy bien la afluencia, no tenemos aún un conteo oficial pero tenemos muchas más que en un fin de semana regular, y definitivamente estamos mucho mejor que la Semana Santa del año pasado, tenemos mucha gente y afortunadamente saldo blanco”, dice Esmergildo Félix, encargado del balneario y funcionario del Ayuntamiento de Culiacán.

Para este periodo, las autoridades desplegaron un operativo con 24 elementos de tránsito municipal en la zona de Imala y Sanalona, seis patrullas, dos grúas y cuatro motocicletas. También se instaló un puesto de primeros auxilios en la sindicatura. Además permanece un punto de revisión del Ejército Mexicano en la carretera a Imala.

La presencia de seguridad forma parte del entorno. No es lo que atrae, pero sí lo que permite que algunos regresen. En los negocios, el cambio se percibe en las mesas ocupadas.

Aidé Ramírez lo ve desde su casa, convertida en restaurante de desayunos frente a la carretera. Tiene ocho años trabajando ahí.

“Estamos haciendo un esfuerzo porque no hemos tenido mucho visitante últimamente. Desde hace casi dos años que sí ha bajado mucho la gente por todo lo que está pasando. En estas fechas tenemos la esperanza de que nos vaya bien, ya se ha notado desde el fin de semana pasado que está viniendo más la gente, pero no como en otros años”.

La recuperación es parcial. El flujo regresa, pero no al ritmo de antes. Entre los visitantes, el regreso también tiene matices. Feliciano López, chofer de 56 años, volvió después de un tiempo sin venir.

“Siempre que se puede venimos, es un lugar muy agradable. Teníamos dos o tres años que no veníamos, justamente por la violencia que ya no sale uno tanto. Pero ahora pues decidimos venir con la familia a comernos un aguachile y pasar un buen rato acá”.

Otros llegan desde fuera del estado, con más distancia y más dudas. Cinthia Caro tiene familia viviendo en Culiacán, pero reside dese hace años en Tepic, Nayarit a unas ocho horas por carretera. Dese allá viajó para visitar a sus familiares.

“La verdad no habíamos podido venir porque nos preocupaba mucho la situación del traslado en carretera, porque son más de ocho horas en carretera. Acá sí hemos visto que sí hay seguridad, pero sí nos sigue preocupando mucho ese tema. Venimos a visitar a la familia, y a pasar un buen rato en Imala. No conocía yo acá, dimos una vuelta por el pueblo, está muy bonito y ni se diga la comida”, declaró.

Ricardo Barraza, su esposo, también es de Tepic, coincide en la experiencia del trayecto.

“Vengo a visitar y a conocer Culiacán con la familia de mi novia. Pues conocemos la situación de violencia, el traslado fue un poco tenso, pero afortunadamente no hemos tenido ningún inconveniente, muy bonito aquí en Imala, la verdad que la hemos pasado muy bien”.

El histórico poblado recupera su pulso, en definitiva se están recibiendo más visitantes que el año pasado, pero menos que antes. Imala vuelve a llenarse, aunque todavía no se olvida por qué se quedó vació.

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