El Papa León XIV hizo un llamado urgente este domingo para “detener la espiral de violencia” en Medio Oriente e Irán, advirtiendo sobre el riesgo de una “vorágine irreparable” tras la muerte del ayatolá Ali Jameneí.
Desde el Palacio Apostólico, el pontífice estadounidense apeló a la “responsabilidad moral” de las potencias implicadas, subrayando que la estabilidad no se construye con amenazas ni destrucción, sino a través del diálogo razonable y la diplomacia.
Este llamado se produce en un contexto de máxima tensión tras un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel que resultó en la muerte del líder iraní y la posterior amenaza de Teherán de responder con una contundencia “nunca antes experimentada”.
Mientras el presidente Donald Trump advirtió con ataques de fuerza sin precedentes, la Guardia Revolucionaria Islámica ya ha iniciado acciones contra bases militares estadounidenses y aliados en la región, dejando a la comunidad internacional en vilo ante una posible tragedia de enormes proporciones.






