El artista plástico ha transformado parques y colonias del sur de Culiacán a través del muralismo comunitario
A través del muralismo comunitario, el artista plástico Luis Manuel González ha convertido parques y colonias del sur de Culiacán en escenarios de identidad, color y diálogo social, con la convicción de que el arte en la calle es un derecho para todos.
Así ha construido una trayectoria que se extiende ya por más de 25 murales en paredes de San Isidro, Hacienda del Valle, Nakayama, Finisterra, Aguaruto y Barrancos, ligados en gran parte al programa Parques Alegres.
Las propuestas se inscriben dentro del surrealismo contemporáneo y dialogan con referentes del muralismo urbano y la gráfica actual. Hay referencias de artistas como Van Gogh y Jeff Koons.
En sus composiciones aparecen globos que remiten a la alegría y la infancia, aves en movimiento, ajolotes como símbolo de identidad mexicana y escenas cotidianas transformadas por el color.
Para él, el muralismo tiene un mensaje claro: el arte debe ser para todos. A diferencia de los museos o galerías, la calle es un espacio abierto donde cualquier persona tiene acceso a la cultura.
“Siempre he pensado que el arte debe ser para todos, no solo para cierto sector privilegiado o para los museos donde se paga por entrar. Todos tenemos derecho a la cultura y las calles son buenos espacios para ello”, señaló.
“En los murales que hemos realizado, la mayoría para el programa Parques Alegres, son colaborativos. Me acompañan otros compañeros, pero también se suman los habitantes de las colonias, y eso es lo importante, porque se da el diálogo y la convivencia a través del arte”.
Arte libre
Egresado de la Escuela de Artes Visuales de la UAS, comenzó a involucrarse en el muralismo desde que aún era estudiante. La oportunidad llegó de la mano de su maestro Demetrio Estrella, quien lo invitó a colaborar.
Dijo que cuando los proyectos crecieron lo consideraron para realizar sus propios murales. Desde hace dos años, su propuesta, relacionada con la naturaleza y la vida cotidiana en Culiacán, ha quedado visible en espacios de más de 50 metros.
La naturaleza ocupa un lugar central; integra la vegetación propia de Sinaloa a la vida diaria. Los temas giran en torno a la paz, la armonía y la convivencia. Son piezas de colores llamativos que buscan ser interactivas. Le interesa invitar al espectador a involucrarse con la obra y a reconocerse en ella.
Además del muralismo, a sus 23 años Luis Manuel se ha desarrollado en otras disciplinas. Es fotógrafo y ha trabajado en proyectos de cinematografía, lo que le permite compartir en sus redes sociales los procesos que lleva a cabo cuando pinta un mural.
Artista joven
En su obra personal, fuera del espacio público, explora temas más complejos como la salud mental, las emociones humanas y distintas problemáticas sociales, siempre desde una mirada sensible y reflexiva.
Originario de Los Mochis, pero residente en Culiacán desde los 7 años, reconoce la importancia de las oportunidades que ha tenido en los últimos años y el valor del trabajo colaborativo.
“Considero fundamental que se pueda visibilizar a los artistas jóvenes, abrirles espacios y reconocer que, aunque tengamos menos experiencia, contamos con propuestas sólidas y una fuerte necesidad de expresión”, detalló.
“Encontrar trabajo en el arte es difícil. A veces, cuando sales de las escuelas de arte, todo se vuelve desalentador; uno se pregunta: ¿cómo le voy a hacer para poder vivir de lo que me gusta? Pero encontrar espacios nos permite ser escuchados y vistos”, apuntó.
Es importante, dijo, tener referencias locales de otros muralistas como Julián Zavala, Dante Aguilera y Doctor Feis, porque al final el arte es eso: un trabajo colaborativo en el que el diálogo y la transformación están presentes.
Artículo publicado el 18 de enero de 2026 en la edición número 20 del suplemento cultural Barco de Papel.



