Ana Corina Sosa, hija de la opositora venezolana María Corina Machado, recibió este miércoles en el Ayuntamiento de Oslo el Nobel de la Paz en su nombre, debido a que su madre que no podía viajar a Noruega a tiempo para recibir en persona el premio.
Asimismo Sosa recogió el diploma acreditativo y la medalla Nobel que acompañan al premio, dotado este año con 11 millones de coronas suecas (1 millón de euros, o 1.2 millones de dólares), de manos del líder del Comité Nobel de la Paz, Jørgen Watne Frydnes.
Ana Corina Sosa, hija de María Corina Machado, dijo, antes de leer el discurso de aceptación de la líder opositora venezolana, que con “toda la alegría de mi corazón, puedo decirles que en tan solo unas horas podremos abrazarla aquí en Oslo, después de 16 meses viviendo en la clandestinidad, escondida”,.
“Mientras espero el momento de abrazarla, pienso en las otras hijas e hijos que hoy no pueden ver a sus madres. Esto es lo que la impulsa. Lo que nos impulsa a todos. Ella solo quiere vivir en una Venezuela libre, y nunca renunciará a ese propósito”, agregó Sosa antes de pronunciar el mensaje de la ganadora.
Machado, que vive en paradero desconocido en Venezuela, estará en la capital noruega, confirmó el Instituto Nobel, que horas antes había anunciado su ausencia de la ceremonia, un día después de que se anulase su rueda de prensa.
“Permítanme rendir homenaje a los héroes de este camino. A nuestros presos políticos, a los perseguidos, a sus familias y a todos los que defienden los derechos humanos”, señaló en su discurso la premiada, quien recordó también a los “millones de venezolanos anónimos que arriesgaron sus hogares, sus familias y sus vidas”.
El discurso de Machado incluyó un repaso a la historia de Venezuela, en el que aseguró que llegó a ser la democracia “más estable” de América Latina, hasta que fue “desmantelada” desde 1999 por el “régimen”, al que acusó de falsificar la historia, corromper a las Fuerzas Armadas, manipular elecciones y perseguir a la disidencia.
Machado habló de un “saqueo histórico” y de que el dinero del petróleo se usó para “comprar lealtades” en el exterior, “mientras el Estado se fusionaba con el crimen organizado y con grupos terroristas internacionales”.
“Quisieron que los venezolanos desconfiáramos unos de otros, que nos calláramos, que nos viéramos como enemigos. Nos asfixiaron, nos encarcelaron, nos mataron, nos empujaron al exilio”.
Después de intentar “todo durante tres décadas, la esperanza se “derrumbó”, dijo Machado, que calificó de “cambio de rumbo” la decisión de hacer elecciones primarias, unir a la oposición y recorrer todo el país en precampaña, un año antes de las presidenciales de 2024.
La decisión de las autoridades de no permitirle presentarse a los comicios fue “un golpe duro”, admitió la opositora, aunque el movimiento siguió adelante con Edmundo González Urrutia, quien, dijo, no era visto como una “amenaza” por el “régimen”.
““La dictadura respondió aplicando el terror. Dos mil quinientas personas fueron secuestradas, desaparecidas o torturadas. Marcaron sus casas, tomaron a familias enteras como rehenes. Sacerdotes, maestros, enfermeras, estudiantes: todos perseguidos por compartir un acta electoral”, declaró Sosa en nombre de su madre, en un discurso pronunciado en inglés.
“Venezuela volverá a respirar. Abriremos las puertas de las cárceles y veremos salir el sol a miles de inocentes que fueron encarcelados injustamente, abrazados al fin por quienes nunca dejaron de luchar por ellos”, manifestó.






