Nuestra Juana de Arco

Nuestra Juana de Arco

Una imagen de la coronela Ramona viuda de Flores en la prensa estadounidense

 

 

 

En su número de julio de 1911 la revista de cine Moving Picture World anunció el estreno de la película La Juana de Arco Mexicana: la historia de la viuda Talamantes, quien juró vengar el asesinato de su esposo e hijos, tras ser acusados de sedición contra el régimen de Porfirio Díaz. La trama transcurría en el estado de Sonora, donde la viuda organizó un ejército de mestizos e indígenas que se levantaron en armas por la causa maderista. De acuerdo a la publicidad de la compañía fílmica Kalem, que además de esta cinta produjo otras películas de ficción dedicadas a la Revolución Mexicana, el guion se basaba en acontecimientos reales y ya conocidos en la prensa estadounidense.

A partir de esta producción hollywoodense, la guerra mexicana se insertó en el imaginario norteamericano y destacó de manera temprana el papel de una combatiente de falda larga y cananas, quien montada a caballo lideró a su ejército en medio de un paisaje deshabitado y montañoso. Al rescatar el exotismo del personaje enclavado en el suelo mexicano, la industria fílmica apeló al referente universal de Juana de Arco, que tendió un puente entre el mito y la realidad, entre la ficción de Hollywood y los acontecimientos al sur de la frontera.

Entre los años de 1914 y 1915 la representación fílmica de La Juana de Arco Mexicana se empató con la figura de la coronela Ramona viuda de Flores, quien posiblemente nació en Sinaloa en el año de 1883 y murió en 1923. La revolucionaria apareció en distintas publicaciones de la prensa estadounidense, donde se publicaron relatos referentes a su vida, su carrera militar y su misión patriótica en los Estados Unidos, país que visitó en diferentes ocasiones con el propósito de comprar armas para el ejército constitucionalista.

Un ejemplo de estas notas de evidente corte propagandístico, se encontraba el anuncio de su llegada por el periódico The fort Wayne Sentinel que en abril de 1915 reportó el arribo de “La Juana de Arco Mexicana” a San Francisco, California, con la finalidad de equipar a su ejército. De acuerdo con la publicación, su historia se remontaba cuatro años atrás, cuando su esposo fue asesinado en batalla en el contexto de la lucha contra el Huertismo, por lo que reunió un ejército de Yaquis empleados en su plantación en el estado de Sinaloa y emprendió la marcha contra el enemigo. Era evidente que entre los redactores de este periódico la historia de la viuda de Flores se confundía con la de Talamantes, pues se refería el asesinato de su esposo en el año de 1911, aunque de manera contradictoria se mencionaba que éste había ocurrido en el contexto de la lucha contra el Huertismo que, como sabemos, ocurrió tras el asesinato de Madero en 1913; por otra parte, se aludía a la tribu Yaqui, que estaba arraigada al estado de Sonora, no al de Sinaloa.

En la misma publicación se incluyó la siguiente declaración atribuida a la coronela viuda de Flores, quien expresó: “no tenía la intención de organizar un ejército cuando empecé a pelear. Inicié por venganza, pero el pueblo de Sinaloa me pidió que lo dirigiera y lo he hecho. Estoy peleando por la libertad”. Al detenernos en su análisis, encontramos que se enunciaba una historia personal que la equiparaba con el imaginario en torno a la Juana de Arco Mexicana, quien se levantó en armas para vengar la muerte de su esposo. Y que al mismo tiempo la alusión al ideal de libertad, empataba su lucha con la ideología de la facción constitucionalista que se consideraba como heredera del maderismo de 1911.

Es notorio que la reaparición del relato en torno a la Juana de Arco Mexicana se relacionaba con el apoyo político que Estados Unidos dio a la lucha de Madero en 1911 y que en este caso otorgaba a la del ejército constitucionalista entre los años de 1914 y 1915. Por ende, la historia de la heroína justificaba su presencia en suelo norteamericano, a donde esta llegó para comprar armas para un ejército de más de 2 mil hombres. Al fusionar la historia de la viuda Talamantes en 1911 y de la viuda de Flores en 1915, dicho relato estructuraba la representación de ambos personajes bajo el leimotiv de la viuda que se alza al frente de un ejército para cobrar venganza. Al mismo tiempo planteaba la oposición entre el bien y el mal a favor del cual debía inclinarse la opinión pública norteamericana.

Hasta su muerte en julio de 1923, la coronela fue reconocida como La Juana de Arco Mexicana. En dicha fecha el Oakland Tribune publicó la nota “Mexican Joan d´Arc is dead of wounds”, reportando el deceso de Ramona conocida como “La coronela”, nacida en Sinaloa en el año de 1883, y quien inició su carrera militar en 1913, en los años de lucha contra el Huertismo, adherida a las fuerzas del general constitucionalista Juan Carrasco. También referida en El Águila y la Serpiente por Martín Luis Guzmán como “la güera Carrasco”, la coronela Ramona viuda de Flores fue un personaje fascinante y una figura fundamental en la historia de la Revolución en Sinaloa.

Artículo publicado el 23 de noviembre de 2025 en el suplemento cultural Barco de Papel del semanario Ríodoce.

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