A sus más de 70 años de edad, doña Isabel Beltrán viuda de Cerón eligió magistrados y jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación con el método infalible que le enseñó su abuela: Al tin marin de do pingüe…
Y lo hizo, justificó, porque no entendió nadita el proceso de selección y porque además no conocía a nadie.
Eligió ese método, porque consideró que su obligación era votar. “Desde que tengo edad de votar, nunca falté a ese compromiso y aunque de esta elección no entiendo nada, no iba a faltar”.
Dijo que espera que el resultado no afecte al país, porque está por derrumbarse todo.
“Que sea lo que Dios quiera”, sostuvo tras haber votado en la casilla de la colonia Gabriel Leyva Solano, de Los Mochis.
En esa casilla, la gente llegaba a cuentagotas.
Al medio día, el porcentaje de votantes era por abajo del 1 por ciento del padrón, expuso Pablo Miranda, presidente de la casilla.



