Agricultores, sin plan B ante amenaza de aranceles al tomate

Agricultores, sin plan B ante amenaza de aranceles al tomate

ARANCELES AL TOMATE MEXICANO. La amenaza de Trump.

Hasta el momento no han iniciado las negociaciones con el gobierno estadounidense para suspender la aplicación del pago, que llevaría a pérdidas importantes a los productores

La firma del acuerdo de suspensión para evitar el cobro de aranceles del 20.91 por ciento a la exportación del tomate mexicano a Estados Unidos a partir del 14 de julio, se vislumbra complicada.

A diferencia de las administraciones anteriores de la Unión Americana, en la actual, con el presidente Donald Trump, a la mitad del plazo límite para la firma, todavía no se cuenta con un pliego petitorio para arrancar las negociaciones.

La Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa (Caades) asegura no contar con un plan B en caso de que no se firme el convenio de suspensión, por lo que tendría que pagar el arancel del 21 por ciento.

Los exportadores de tomate mexicano tienen hasta el 14 de julio para lograr la firma, de lo contrario se pagaría un impuesto que se viene evitando desde 1996.

 

Nubarrones

 

Mario Haroldo Robles Escalante, director de la Comisión para la Investigación y Defensa de las Hortalizas de Caades, reconoce que las políticas “sumamente proteccionistas” de Estados Unidos con las que pretenden reactivar su industria doméstica en todas las áreas, incluyendo los productos agrícolas, dificulta la firma del acuerdo de suspensión.

“El asunto no está fácil. Es un asunto muy complicado y tiene muchas complejidades”, expresa.

Aunque México no es el único país amenazado con el cobro de aranceles, indica, los productores domésticos de Estados Unidos se sienten afectados por el crecimiento de las exportaciones de la República Mexicana, y hacia ella dirigen las baterías.

“No somos los únicos… pero la situación está dirigida hacia México porque tenemos una serie de dumping, una cuota compensatoria que está desde 1996, (que) hemos venido evitando esa cuota compensatoria a través de las negociaciones de acuerdos”, explica.

A mitad de los 90 días de plazo que tienen los exportadores de tomate mexicano para lograr la firma del convenio y con ello evitar el cobro arancelario, lamenta que no se tenga nada en concreto para comenzar las negociaciones.

“Todavía no hemos conocido cuáles son las exigencias de parte del gobierno de Estados Unidos. Esperamos que esta semana tengamos ya algo de parte del gobierno de México y empecemos a platicar con el gobierno de Estados Unidos a partir de la próxima semana. Hasta ahí vamos ahorita. No hay nada concreto”, manifiesta.

 

Complicado

 

Robles Escalante reconoce que, a diferencia de las administraciones anteriores, con Donald Trump como presidente, la situación se torna complicada por el halo proteccionista y la búsqueda de reactivar la industria doméstica de ese país.

“En el anterior gobierno de Estados Unidos siempre había la decisión de negociar un acuerdo. Estaban convencidos de que era mejor un acuerdo que un arancel para la industria doméstica”, comenta.

Lo que se hacía era consultar a su industria doméstica, y sobre esa consulta se hacía un pliego de peticiones a la parte mexicana para mejorar. Los llamaban y renegociaban.

“‘A ver, vamos a renegociar el acuerdo. Estas son las peticiones que tengo para iniciar las pláticas’ y empezábamos a negociar. Intercambiábamos propuestas, tratábamos de resolver las más sensibles primero”, comenta.

 

Sin plan B

 

El director de la Comisión para la Investigación y Defensa de las Hortalizas de Caades reconoce que los exportadores de tomate mexicano no tienen un plan B en caso de que no se firme el acuerdo de suspensión.

“El plazo está corriendo. Si al final del plazo no llegamos a un acuerdo, vamos a tener que pagar un arancel… no puede haber otro plan B mientras no sepamos qué es lo que quieren”.
“Estamos trabajando con diferentes escenarios. Si me tiran esto, voy con esto. Si me dicen esto, voy con esto, pero estamos, así como flotando en el vacío. No hemos podido aterrizar nada”, subraya.

 

El contexto

 

De acuerdo con Mario Haroldo Robles Escalante, el cobro de aranceles tiene su origen en una investigación por dumping del tomate mexicano en 1996, cuando se pretendía un cobro del 17.56 por ciento, pero se logró un acuerdo de suspensión, que se renueva cada cinco años.
El último acuerdo de suspensión firmado fue en 2019 y en 2023 se determinó imponer un gravamen del 20.91 por ciento, que, en caso de no renovarse el convenio antes del 14 de julio, aplicaría este arancel, cuya notificación fue dada a conocer el 14 de abril de 2025.

 

Las cifras

 

En México existen 700 exportadores de tomate agrupados en cinco organizaciones, entre las que se encuentra la Caades.

La exportación de tomate a Estados Unidos genera una derrama económica de 2 mil 700 millones de pesos.

Genera alrededor de 950 mil empleos directos e indirectos.

La exportación moviliza alrededor de 115 mil camiones cargados con esta hortaliza a la frontera de Estados Unidos.

 

Artículo publicado el 25 de mayo de 2025 en la edición 1165 del semanario Ríodoce.

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