Los gobiernos de México y Estados Unidos coincidieron además en que el Tratado de 1944 ofrece beneficios para ambos países, por lo que no se considera necesaria su renegociación.

El pasado 11 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum prometió la “entrega inmediata” de agua a los agricultores de Texas tras la amenaza de su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump de imponer sanciones y aranceles al país si no cumple un tratado sobre el uso del recurso en la zona fronteriza común.

El Tratado de Aguas de 1944 firmado entre México y Estados Unidos,  establece la asignación de las aguas de los ríos Tijuana, Colorado y Bravo desde Fort Quitman, Texas, hasta el Golfo de México.