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Revela el ‘Tololoche’ sobornos del ‘Chapo’ a ex funcionario de la PGR asesinado en 2003

 

La foto publicada aquí se presentó como evidencia en la corte por la fisalía el día de hoy. En ella se puede ver al testigo con la cara difuminada y a Guzmán Loera a su izquierda hace aproximadamente 30 años. 

Brooklyn, Nueva York_ Miguel Ángel Martínez Martínez consumía cuatro gramos de cocaína al día, dijo el abogado de la defensa Jeffrey Litchman en sus alegatos iniciales durante el primer día del juicio contra el Chapo Guzmán. Esta persona, que sería un testigo de la fiscalía, solía consumir tanta cocaína incluso, que le sorprendía a Litchman que no se le hubiera caído la nariz, quien comparaba el hábito de Martínez Martínez con el consumo de fraternidades universitarias enteras en los 80.

Pero cuando el testigo entró a la sala 8D en la tarde del primer día de la tercera semana del juicio, su nariz parecía intacta. El hombre mayor, relleno y calvo vestía un traje azul marino con una camisa azul claro y una corbata de rayas rojas y azules. Tenía un semblante taciturno y callado cuando tomó su asiento en el banquillo de los testigos. Su apodo, recordó, había sido el Gordo cuando trabajó para el Cártel de Sinaloa de 1986 a 1998.

También le llamaban Tololoche. Así lo apodó el acusado una vez que vio un violín grande en un restaurante francés de la Ciudad de México y al preguntar por el nombre del instrumento “volteó y me dijo, ése eres tú”, recordó Martínez Martínez. Del otro lado de la sala, el Chapo lo veía inexpresivo, con los brazos cruzados, vistiendo su traje gris con camisa beige y el cuello abierto donde había estado una corbata que no regresó del descanso con él.

Martínez Martínez, originario de Celaya, Guanajuato, terminó la preparatoria y estudió un curso de piloto comercial en Estados Unidos antes de ser reclutado por Martín Moreno, mano derecha del Chapo Guzmán para trabajar en el Cártel de Sinaloa. Moreno lo encontró cuando Martínez Martínez ya tenía su licencia de piloto expedida en Bronxville, Texas e importaba electrodomésticos a México de manera ilegal.

Conoció al Chapo después de su primer vuelo de reconocimiento, organizado por el colombiano Alberto Araujo en 1987 para importar primero mariguana y, cuando ese viaje falló; cocaína. Guzmán Loera ofreció pagarle 25 mil por el viaje fallido, pero Martínez Martínez declinó. Cobró esa misma cantidad hasta finalizar el viaje con cocaína exitosamente.

La carrera como guía de pilotos en el Cártel de Sinaloa duró poco para Martínez Martínez, quien se ganó una amenaza de muerte de un pistolero del Chapo después de un aterrizaje accidentado en una pista clandestina tras un cambio de destino de Durango a un pueblito diferente en las montañas. El testigo transitó de las rutas aéreas a las relaciones policiacas.

A partir de 1987, su responsabilidad fue abrir y cerrar oficinas en las mejores colonias de la Ciudad de México para coordinar las comunicaciones con Guillermo González Calderoni, funcionario de la Procuraduría General de la República que había entablado una amistad con el Chapo desde Guadalajara. Los pagos, de 10 millones de dólares, los realizaba Humberto Loira Castro a nombre del Cártel de Sinaloa, predecesor del Rey Zambada, a quien Martínez Martínez dijo nunca conoció. Años después, González Calderoni moriría asesinado a tiros en McAllen, Texas en 2003.

Durante su primer día en el banquillo, el testigo contó una anécdota de un aterrizaje heroico por parte de un ex marino estadounidense que piloteaba un avión F-5 para traficar droga de Colombia a México. Recordó también un viaje que realizó con Guzmán Loera y una de sus esposas a Estados Unidos para comprar un par de aviones.

Narró las entregas de cocaína de los barcos tiburoneos y camaroneros en las orillas de los ranchos de Guzmán Loera en Mazatlán y Tepic al atardecer. Recordó el día que el Chapo le pidió ser padrino de su hijo, y el gusto que esto le dio “porque era mi jefe”.

Enlistó una serie de palabras clave que incluían “fiesta” para coordinar vuelos con cocaína, “vino” para referirse al combustible de los aviones, “muchachas” para los aviones, “camisa” para la cocaína y “documentos” para dinero. Mencionó haber trabajado con los narcotraficantes colombianos Fabio Ochoa, Juan David Ochoa, Jorge Luis Ochoa, José Gonzalo Rodríguez Gacha —el Mexicano, Leónidas Vargas y Fernando Galeano.

Martínez Martínez se refirió al Chapo en todo momento como el Señor Guzmán Loera. “Yo sabía que él era el jefe porque desde que yo lo conocí nos daba órdenes a todos”, recordó en su testimonio, siendo el primer testigo en nombrar al Chapo como líder del cártel de manera expresa durante el juicio.

El testigo es una de las tres personas cuyas imágenes no se han asociado con sus nombres. Según un documento de la corte, esta persona no tiene redes sociales y su familia puede no saber sobre su pasado como narcotraficante. Por esto se difuminará su cara en las fotos donde aparece en la evidencia de la corte y sus rasgos permanecerán secretos, incluso en los retratos de las dibujantes de la corte.

Mañana 27 de noviembre continuará el interrogatorio hacia Miguel Ángel Martínez Martínez por parte de la fiscalía, dirigido por Michael Robotti.

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