Nuevo programa de seguridad iniciará en colonias y comunidades violentas

PLAN DE SEGURIDAD. Rescate de niños y jóvenes.

 

La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

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“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

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“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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PLAN DE SEGURIDAD. Rescate de niños y jóvenes.

 

La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

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“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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PLAN DE SEGURIDAD. Rescate de niños y jóvenes.

 

La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

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“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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PLAN DE SEGURIDAD. Rescate de niños y jóvenes.

 

La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

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“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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PLAN DE SEGURIDAD. Rescate de niños y jóvenes.

 

La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

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“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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PLAN DE SEGURIDAD. Rescate de niños y jóvenes.

 

La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

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“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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PLAN DE SEGURIDAD. Rescate de niños y jóvenes.

 

La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

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“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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PLAN DE SEGURIDAD. Rescate de niños y jóvenes.

 

La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

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“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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PLAN DE SEGURIDAD. Rescate de niños y jóvenes.

 

La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

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“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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PLAN DE SEGURIDAD. Rescate de niños y jóvenes.

 

La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

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“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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PLAN DE SEGURIDAD. Rescate de niños y jóvenes.

 

La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

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“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

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La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

Una esperanza

De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

Para las madres que tienen hijos desaparecidos, el plan parece bueno, aunque lo que ellas solicitan a las autoridades es que los gobernantes electos no se olviden de sus seres queridos, y que realmente se comprometan a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Es lo que pedimos, que presten más atención a nuestros desaparecidos, pero también que busquen la forma de crear trabajos mejor remunerados, espacios recreativos para los jóvenes y mejor educación, para que nuestra juventud tenga menos opciones de involucrarse con hechos delictivos”, dijo María Isabel Cruz Bernal, del colectivo de mujeres rastreadoras “Sabuesos Guerreras””.

Artículo publicado el 15 de julio de 2018 en la edición 807 del semanario Ríodoce.

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Se derrumba muelle en festival en Vigo, España; hay más de 300 heridos

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Malayerba Ilustrada: El enemigo

Altares y sótanos » Ismael Bojórquez

Los nuevos escenarios para el narco

Alfabeto QWERTY » Andrés Villarreal

La llama doble

Zona de contacto » Fernando Ballesteros

El cubano Félix Pérez tiene oferta del beisbol de Corea

Desde los 11 Pasos » Arturo González

Tiene el club Galatasaray en la mira a Héctor Moreno

» Ñacas y Tacuachi

188996

La fuga

Nuevo programa de seguridad iniciará en colonias y comunidades violentas

PLAN DE SEGURIDAD. Rescate de niños y jóvenes.

 

La estrategia de seguridad para atacar al crimen organizado en los últimos dos sexenios ha sido completamente fallida, pues no sólo dejaron una estela de desolación y muerte en el país, sino que crearon varios cárteles emergentes que hoy operan sin control en toda la república, consideró Eduardo Guerrero Gutiérrez, analista de seguridad.

“Lo que ocurrió fue que Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se enfocaron en arrestar capos y más capos pensando que así acabaría el problema, aunque la realidad es que no tenían un plan sustancial para detener el problema real que era el tráfico de drogas”, opinó Guerrero Gutiérrez, en una entrevista con Ríodoce.

De acuerdo a Guerrero, la violencia en México creció de una manera desproporcionada entre 2007 y 2011, y todo habría iniciado con el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, lo que provocó la fractura del Cártel de Sinaloa, y eventualmente la muerte o arresto de capos importantes que terminaron por fraccionar el crimen organizado en cientos de células que hoy aterrorizan a todo el país.

“Solamente con Calderón se arrestaron o mataron a 36 capos, lo que hizo que la violencia creciera, incluso, de 2007 a 2011, el promedio de homicidios por cada cien mil habitantes creció de 8 a 24 homicidios, es decir, se triplicó”, sostuvo el analista.

Entre los capos arrestados o muertos, destacan Vicente Zambada Niebla, Reynaldo Zambada García, Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín el Chapo Guzmán, Gonzalo Inzunza Inzunza, Víctor Emilio Cázares Gastélum, entre otros,

“Era cuando el gobierno federal hablaba de los cien objetivos que tenían para acabar con el crimen organizado”, explicó Guerrero.

El arresto de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en enero de 2008, detonó la violencia en Sinaloa, pues Arturo Beltrán Leyva reclamó y posteriormente declaró la guerra a las facciones de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín el Chapo Guzmán, iniciándose una guerra sin precedente en los territorios controlados por el Cártel de Sinaloa, incluyendo Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Morelos y Ciudad de México, lo cual habría de concluir con el arresto del Rey Zambada, en 2008, y de Vicente Zambada en 2009.

Todo se salió de control con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, y con la muerte de Ignacio Nacho Coronel, que controlaban la zona de Zapopan y sus alrededores, lo cual dio origen al Cártel de Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, pero también al menos diez células diferentes en Guerrero y Morelos.

 

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De acuerdo a Eduardo Guerrero, la forma en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador atacará la inseguridad en el país, es completamente inversa a la utilizada por Calderón y Peña Nieto, ya que el plan es crear una inteligencia social que empezará de abajo hacia arriba, es decir, en lugar de tener a la Marina y al Ejército recorriendo las calles, el trabajo de inteligencia empezará en las colonias y en las comunidades con mayor incidencia delictiva.

“Los municipios se dividirán en hexágonos, donde habrá una policía comunitaria que se apoyará en grupos policiales, también divididos de manera hexagonal”, explicó Guerrero.

Este modelo será similar al utilizado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Gulliani, que de la mano del ex jefe de la policía de esa ciudad, William Bratton, bajaron el índice delictivo un 80 por ciento, según datos de la ciudad de Nueva York.

Ese mismo modelo fue implementado en Los Ángeles California, cuando el ex alcalde James Hahn contrató a Bratton para que hiciera lo mismo en su ciudad, y de 2002 a 2009, los índices delictivos bajaron un 70 por ciento. Pocos años después, ese mismo modelo fue implementado en el Reino Unido.

“López Obrador tiene esta idea, que pensamos que puede funcionar y aplicarse también en México, como ya lo hizo en la ciudad de México, de 2000 a 2005, donde los índices de criminalidad también cayeron gracias a un modelo parecido al implementado por Gulliani y Bratton”, señaló Guerrero.

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