El acoso sexual y laboral en el C4


Mujeres demandan penalmente a titular y ex director del complejo

En las afueras de un parque 12 mujeres esperan bajo la sombra de un árbol. Lentes oscuros, cachuchas y desconfianza.

La cita se pactó en ese lugar por temor a ser vistas. Son trabajadoras del Centro de Comunicación, Cómputo, Control y Comando (C4i) y su intención es denunciar acoso laboral y sexual.

Los señalamientos recaen en Víctor Antonio Cisneros Díaz, titular del C4 y del ex director operativo, Concepción Gutiérrez Damián, removido del cargo debido a los señalamientos de acoso sexual. Ambos, militares.

El viernes 9 de marzo el caso se hizo del conocimiento público y a partir de ahí, las trabajadoras del C4 acusan que el acoso laboral se ha incrementado, generando tensión en la mayoría de las mujeres que laboran al interior del complejo.

Posterior a la primera denuncia, la réplica por parte de Cisneros Díaz al medio que hizo público el caso, fue negar toda acusación. “En el Centro C4 no existe ni acoso laboral ni sexual”, dijo. Sin embargo, días después tuvo que remover de su cargo a Concepción Gutiérrez Damián.

María, quien tenía 13 años laborando en el Centro de Comunicación perdió su empleo. Ella fue la primera que expuso el tema del acoso laboral por parte de Cisneros Díaz y posteriormente víctima de acoso sexual por parte de Gutiérrez Damián.

Otra víctima es Guadalupe, con nueve años de antigüedad y reconocida entre sus compañeras como una radio operadora destacada en el complejo. Ella señaló haber sufrido el acoso sexual por parte de quien entonces fuera su jefe inmediato y al no haber cedido, es acosada laboralmente.

María y Guadalupe entablaron demandas penales, casos que apoya el Colectivo de Mujeres Sinaloenses Activas y que, al tratarse de funcionarios públicos, reservaron información respecto al proceso, aunque ambas mujeres acordaron denunciar también públicamente sus casos.

Entre la omisión y el desdén

En junio de 2017, el teniente retirado Concepción Gutiérrez Damián llegó a Culiacán para ocupar la dirección operativa del C4. Al cabo de unas semanas las trabajadoras comenzaron a escuchar en los pasillos algunos rumores por parte de elementos del Ejército Nacional que monitorean el sistema de video vigilancia en el C4.

En el mes de noviembre Guadalupe se cansó del acecho. Recuerda que comenzó el 17 de julio con un mensaje de texto, luego llegaron más con propuestas indecorosas a cualquier hora del día por parte de su jefe, quien fuera “removido” de su cargo como director operativo dejando su puesto a su secretaria particular, Claudia Paola Armienta Soto, el pasado miércoles 14.

Los mensajes eran invitaciones a Altata, a Mazatlán o simplemente a cenar que culminaban con una propuesta de índole sexual. Por ello, sus pasos llegaron a la oficina de Cisneros Díaz. Le expuso su caso. Ella le presentó como evidencia los mensajes.

Aparentemente habría una solución, sin embargo no fue la que ella esperaba: su baja del C4 estaba comenzando a ser tramitada, a pesar de ser una de las operadoras del 911 más destacadas, según versiones de sus propias compañeras.

Tras su periodo vacacional, la sospecha se confirmó. Tras la presión en medios de comunicación y ante la remoción del cargo de Gutiérrez Damián, a Guadalupe le confirmaron que la orden era despedirla, pero el miércoles 14 fue reinstalada.

El día posterior a la remoción de Gutiérrez Damián de su cargo como director operativo, Guadalupe recibió una llamada por parte de un investigador dándole a conocer la noticia. Luego le preguntó si seguiría adelante con la demanda. Guadalupe le dijo que sí.
En diciembre se registró otro evento. María, con 13 años de antigüedad, fue otro blanco del acoso al interior del C4. A ella sí la dieron de baja.

“Desde un principio él (Cisneros Díaz), sin un fundamento importante me cambió de área, me regresó a donde laboraba y aparte me bajaron el sueldo, de alguna manera fue acoso laboral. Después llega el teniente Concepción Gutiérrez, se portó muy amable, dio su buena cara al principio pero luego comenzó a tener atenciones más personales, incluso me regalaba chocolates, me mandaba a hablar a su oficina para platicar cosas que no tienen nada que ver con lo laboral”, explica María.

“Y cuando él se dio cuenta que no iba a ceder a lo que él quería, comenzaron los conflictos y represalias porque me quiso perjudicar laboralmente y como nunca me dejé, pues llegó el momento en que me quiso levantar actas administrativas”, añadió.

El trato de Gutiérrez Damián comenzó a ser cada vez más de tipo personal según expuso María, al grado de recibir invitaciones a salir. Al dar a conocer los hechos al capitán Víctor Cisneros, este desechó las acusaciones de María, señalando que es ella quien ha provocado dichas actitudes con su forma de ser.

“Me atacó diciendo que yo le daba cabida a ese tipo de cosas, incluso me difamó, me dijo que él me había tomado fotos donde se miraba mi comportamiento y otras cosas, incluso me las enseñó y con eso me amenazó para que ya no dijera nada”.

María explica que dichas fotografías existen, sin embargo fueron tomadas desde ángulos sacados de contexto.

“Me salí de la oficina y a los días me llamaron para firmar el acta administrativa y ahí salían las fotos, por ejemplo si yo tomaba un reporte cerca de un compañero decía que yo estaba haciendo cosas que no tienen nada que ver con lo laboral. Una vez un compañero se despidió de beso y tomó una foto así como que pareciera que yo me estaba besando con él… y cuando yo fui con él, me dice que tenía esas fotos en contra para que me quedara callada, pero no”.

“Ya había testigos (del acoso) y le dije que no iba a firmar nada hasta que lo viera mi abogado, luego me hablaron para decirme que mi baja estaba en proceso. A tanto llegó el hostigamiento y el coraje de que yo no cedí a lo que querían, que me corrieron, me despidieron. Y estoy en proceso de demanda”.

Hoy, la sospecha es generalizada. El grupo de mujeres que sacó a la luz pública el tema del acoso, temen que existan más casos, pero no se atreven a revelarlos. Compañeras que han solicitado su cambio de área o su baja y los mismos comentarios entre elementos de custodia del C4 hacen crecer las sospechas. Los casos de Guadalupe y María son una pequeña muestra.

Artículo publicado el 18 de marzo de 2018 en la edición 790 del semanario Ríodoce.

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