Cómo poner en acción a candidatos apoltronados

 

Alejandro Páez, el subdirector del diario digital Sin embargo.mx, acaba de publicar un artículo bajo un título sugerente: Cómo mantener a AMLO en la cresta, (http://www.sinembargo.mx/26-03-2018/3401053). En ese ejercicio de análisis explica la situación por la que atraviesa la campaña del candidato presidencial poniendo especial énfasis en el tema del Aeropuerto de la Ciudad de México y lo invita con razones a salirse de inmediato de esa esquina.

Lanzar otro tipo de mensajes, hacía otros temas y destinatarios, especialmente aquellos destinados a las mujeres de clase media y media alta quizá, porque ve en ellas un multiplicador de votos que no estaría siendo atendido en esta etapa favorable a López Obrador y que obliga a sostener el paso, ampliar el discurso hacia temas específicos regionales y locales.

No le faltan argumentos a Páez para sugerir cambios en la estrategia de campaña. Sus señalamientos son directos, sin olanes retóricos, va al grano. Le recuerda que hay otras áreas de oportunidad que exigen ser atendidas de inmediato. No clavarse en un solo tema. Aunque insistan en él los competidores o los encargados de la campaña. Lo dicho, dicho está en este tema, que a la mayoría le vale un sorbete. No está en el primer plano de sus preocupaciones políticas. No todo es la Ciudad de México.

Si no, veamos: hay la idea extendida de que los otros candidatos de Morena van en busca de que la sombrilla de AMLO los cubra y los lleve al triunfo sin mayor trámite, con simular un poco. Y eso desmoviliza, paraliza y no favorece al movimiento. Salvo algunas excepciones, la mayoría de los candidatos son desconocidos en los grandes públicos regionales y locales. No garantizan más que los votos de su entorno inmediato. Y lo que se necesita es que se invierta la ecuación política. Que los candidatos locales aporten votos al candidato presidencial.

Es más, en muchos estados están cometiendo el error de AMLO de ir hacia los mismos bloques, con los mismos mensajes genéricos pero de tan reiterados se desgastan. A los fieles habría que dejarlos descansar. No es tiempo, para ellos ya se cubrió hasta el exceso.

Acaso, aquí en Sinaloa, vemos a Rubén Rocha e Imelda Castro dando mensajes que permitan mostrar que están fuera de su cómoda endogamia. No, y si no lo hacen, es muy probable que la sombrilla lopezobradorista no les alcance para una participación testimonial. Y es que no parece estarse entendiendo que en la medida en que crece el aura electoral a favor de Morena los riesgos se incrementan, los fantasmas andan sueltos. Vendría más fuerte la campaña contra su líder y eso obliga a aportar lo propio. Hacer honor a su nominación. Diversificar los mensajes. Ampliar el espectro de penetración social. Llegar a los que están en la dubitación del sentido de su voto. Vamos, convencer de por qué es mejor su candidato que el de los “de siempre”. Hay mucho indeciso y es donde se encuentra el futuro de la elección.

Los candidatos Rubén e Imelda poco han dicho sobre los productores de granos y tampoco sobre la situación que prevalece en la UAS. Menos sobre los feminicidios, las extorsiones, las madres solteras, las madres “buscadoras” y los desparecidos, la pobreza y las alternativas para combatirla de raíz, menos sobre el futuro de los negocios pequeños y grandes en caso de ganarse la elección, la corrupción del malovismo y su eventual perdón.

Hay un cómodo apoltronamiento, que en algunos casos ha llevado a la insensatez, como se menciona un candidato morenista, quien montado en la cresta de la ola ya integró con todo y foto a su cuerpo de regidores y amenaza con presentar su gabinete en cuanto empiecen las campañas. Es decir, piensa que ya tiene el triunfo en el bolsillo y el problema es que la gente está en otra cosa. No ve la política tan cerca y se sigue informando en la tele, con el vecino, la costumbre.

Además, la circunstancia exige capacidad técnica para administrar los problemas complejos, crecientes y diversos, y los nombres dicen algo. Es la jauja de las encuestas nacionales que llevan a asegurar la inevitable irradiación de votos hacia quien enarbole la bandera, la causa morenista, aun sin claridad en el programa.

No le falla Alejandro Páez. Lee bien la coyuntura y sugiere, propone, alimenta un programa mínimo que todos los morenistas deberían leer para influir mejor en la coyuntura electoral, en su entorno. Que no se olvide que asumen el papel de alternativa y eso obliga a hacer su propia campaña, crear su propia sombrilla electoral.

Artículo de opinión publicado el 1 de abril de 2018 en la edición 792 del semanario Ríodoce.

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