Cuánta, dónde y cómo es la pobreza en Sinaloa

Foto: Rashide Frías/Cuartoscuro.com.

 

La pobreza es un tema muy abordado en las campañas electorales. Será muy importante distinguir cuando estén hablando con demagogia y cuándo con seriedad, y diferenciar lo que son ocurrencias irrealizables y lo que son proyectos fundamentados.

Esta breve recopilación de datos informativos pretende apoyar el juicio que el lector haga de lo que escuche, vea y lea durante las campañas electorales. 930 mil sinaloenses viven en pobreza, esto es, tienen ingresos por debajo de 2 mil 989 pesos en el área urbana o de mil 933 pesos en el área rural y además padecen carencia en, al menos, alguno de sus derechos básicos como son educación, vivienda, seguridad social, salud, alimentación y servicios básicos.

Ochenta y siete mil de esas personas viven en pobreza extrema, puesto que sus ingresos son menores a mil 490 pesos en el área urbana o a mil 061 pesos en el área rural y son carentes en por lo menos tres de sus derechos sociales.

En Sinaloa el 31 por ciento de la población está en pobreza; el noveno lugar del país. Muy lejos del 77 por ciento de Chiapas que tiene el peor indicador, pero no tan cerca del 14 por ciento de Nuevo León, que tiene el mejor dato.

La pobreza en el estado ha tenido un incremento de tres puntos porcentuales entre 2012 y 2014 y una disminución importante de nueve puntos entre 2014 y 2016.

Donde más se avanzó fue en la dotación de servicios básicos, que bajó de 18 por ciento a 12 por ciento y en la carencia alimentaria que bajó de 29 a 22 por ciento.

En contraste, se retrocedió en la calidad de la vivienda, el porcentaje de afectados subió de 10 a 11 por ciento, debido a que el hacinamiento subió, las familias crecen, las viviendas no aumentan sus cuartos y las parejas jóvenes no pueden comprar su propia casa.

El problema que afecta a más sinaloenses es la falta de un ingreso económico cuando se está en una edad de no poder trabajar o cuando se sufre invalidez, ya sea momentánea o permanente.

Lo anterior significa que el 45 por ciento de los habitantes del estado, un millón 300 mil personas, no tiene una pensión que les apoye cuando están en una situación de vulnerabilidad. Llegar a viejo o sufrir un accidente significa una condena a la pobreza.

La segunda mayor carencia es por acceso a la alimentación. El 22 por ciento, casi 700 mil sinaloenses, la mayoría en las áreas urbanas, considera que ha disminuido la calidad y la cantidad de los alimentos que consumen ellos y su familia.

Para ser una entidad productora de alimentos, es muy alta la cantidad de personas que declaran haberse saltado una comida por falta de recursos económicos.

Otro de los problemas sociales más graves es el que el 24 por ciento de los mayores de 35 años no ha terminado la primaria.

El nivel de educación de estos ciudadanos de Sinaloa no es favorable para su desarrollo económico, cívico y cultural. Son poco más de 300 mil.

El siguiente mayor rezago es el de la falta de acceso a los servicios de salud. En Sinaloa el 12 por ciento de la población, 368 mil, no tienen resuelto como prevenir o atender una enfermedad.

Las más de las veces tienen que vender parte de su patrimonio y cuando de lo que se desprenden es su fuente de ingresos, es realmente imposible superar la pobreza para ellos y para su familia.

Uno más de los flagelos que hay que resolver de la pobreza es el hacinamiento. El 9 por ciento de los sinaloenses, 270 mil, habitan viviendas con más de tres personas por cuarto.

El hacinamiento disminuye la posibilidad de descansar, vivir en un ambiente limpio y sano, dificulta el estudiar y tener privacidad. Es identificado como condición que favorece la violencia y el abuso intrafamiliar.

Estas son los cinco componentes de la pobreza que muestran mayor intensidad, según los estudios de los organismos autónomos responsables de la recopilación y análisis de la información.

Cabe apuntar que hay aspectos de la pobreza en los cuales las visitas de campo muestran que la cantidad de personas afectadas tienen una dimensión menor que en los aspectos apuntados arriba.

La falta de electricidad afecta a 0.03 por ciento, unas 7 mil personas; 1.8 por ciento (55 mil personas) no tienen muros de material firme y 1.8 por ciento (55 mil personas) no tienen techos de material firme. Aquí la meta está más cercana, aunque esos tramos finales suelen ser más costosos.

Sinaloa presenta diferentes realidades sociales y económicas en su territorio. La pobreza no se presenta igual en las regiones y los municipios.

Aunque en todos los municipios del estado el flagelo más extendido es el no tener una protección contra la falta de ingresos al sufrir una invalidez o llegar a viejo. La falta de pensión afecta especialmente a los campesinos sinaloenses.

El 85 por ciento de la población de Badiraguato y el 82 por ciento de Choix padecen este problema. Con porcentajes mayores a 70 por ciento están Concordia, Elota, Escuinapa, Mocorito, Rosario, San Ignacio y Sinaloa.

Por otro lado, la carencia alimentaria afecta más a las ciudades: Navolato, Los Mochis y Mazatlán, y a la zona serrana del norte: Choix y El Fuerte. En ambas regiones más de la cuarta parte de la gente considera que su alimentación no es sana, variada y suficiente.

Así mismo, la falta de acceso a los servicios de la salud es un problema para alrededor del 15 por ciento de la población de las ciudades más grandes: Culiacán, Los Mochis, Mazatlán, Guasave. Ello significa que muchas personas trabajan en el sector informal y no tienen derecho al IMSS o al Seguro Popular ni para ellos ni para su familia.

Por otra parte, en Badiraguato, Choix, El Fuerte, Concordia y Navolato, la falta de saneamiento afecta cerca de la quinta parte de su población. Además de que esto implica daños en la salud de las personas, también ocasiona contaminación en ríos, arroyos y costas.

En tanto, el rezago educativo de los adultos es padecido principalmente por quienes viven en las zonas rurales.

Angostura, Badiraguato, Concordia, Choix y Elota son los municipios donde el nivel educativo de casi dos de cada 10 de los adultos que viven ahí los excluye, los expulsa de un mundo donde el conocimiento y la tecnología están presentes en todos los ámbitos de la vida cotidiana y son requisitos para entender y vivir esta realidad actual.

Para cerrar este listado de las circunstancias municipales y sectoriales, hay que apuntar que en Elota, el problema del hacinamiento afecta a la quinta parte de sus habitantes. El crecimiento económico no ha sido acompañado de un desarrollo equitativo que resuelva esta condición de vida de los trabajadores.
Este tipo de desigualdades erosionan la unidad social.

Para mostrar algunos de los avances importantes que también se presentan, debemos mencionar que en Salvador Alvarado, Escuinapa y Culiacán se tienen coberturas de saneamiento y drenaje mejores que en los más avanzados países europeos.

Así mismo, los municipios serranos cuentan con más del 98 por ciento de su población con el servicio de electricidad, mientras que en Los Mochis, Culiacán y Guamúchil prácticamente todos los niños y adolescentes asisten a clases.

La solución a los problemas que componen la pobreza requiere que se identifique con precisión los tamaños y las prioridades. ¿Qué es lo más urgente? ¿Qué es lo más necesario?

Es necesario exponer cuáles son las causas y efectos del problema y cuáles son las acciones que van a resolverlo.

Importante también es dejar claro cómo se van a financiar esas acciones y mediante qué procedimientos se actuará eficiente y eficazmente.

Todas las veces que se hable de pobreza en las campañas escuchemos con atención, porque de ese debate y de los votos que obtengan los candidatos depende que se avance o se retroceda en las condiciones de vida de millones de sinaloenses.

Artículo publicado el 18 de marzo de 2018 en la edición 790 del semanario Ríodoce.

Un comentario en “Cuánta, dónde y cómo es la pobreza en Sinaloa

  1. Extraordinario trabajo de investigación para nuestra información. Datos crudos sobre la visión social.

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