¡Qué grosero!

Sé que para algunos puristas haber registrado como epígrafe en mi texto anterior el lenguaje “sucio” de ese personaje popular conocido como “La Gilbertona” era impropio, poco grato para el buen gusto de los miles de lectores de Ríodoce. Y, quizá tengan razón, nadie se sienta a leer cómodamente una sarta de groserías sino a […]