América Latina y el Caribe atraviesan una transformación demográfica sin precedentes, marcada por un desplome en las tasas de natalidad que avanza con mayor rapidez de lo previsto por los organismos internacionales.
Según el último Observatorio Demográfico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la región registra hoy un promedio de 1.8 hijos por mujer, cifra que se ubica por debajo del nivel de reemplazo generacional (2.1) necesario para mantener una población estable.
Este fenómeno se refleja en el paisaje urbano de grandes capitales como Santiago de Chile, Bogotá o Ciudad de México, donde el sector inmobiliario y de servicios ha comenzado a priorizar espacios “pet friendly” y estéticas caninas sobre las necesidades de las familias con niños.
En ciudades como Buenos Aires y Quito, el número de perros en los hogares ya supera al de infantes, una señal de época donde la maternidad ha dejado de ser un destino asumido para muchas mujeres.
Simone Cecchini, director del CELADE de la CEPAL, señala que esta transición ha sido mucho más acelerada que la europea, superando incluso las proyecciones que las Naciones Unidas realizaron hace dos décadas.
Mientras que en los años 50 el promedio era de 5.8 hijos por mujer, la cifra se redujo drásticamente a 2.9 en 1995, hasta llegar al déficit actual.
De mantenerse esta tendencia, se estima que la población total de la región alcanzará su punto máximo en 2053 para luego iniciar un descenso progresivo.
Países como Cuba y Uruguay ya experimentan un crecimiento poblacional negativo, marcando el inicio de una era de envejecimiento poblacional que obligará a replantear las políticas públicas y los modelos económicos en todo el continente.







