No concluye 2025 pero ya es el tercer año con más homicidios en Sinaloa en los últimos 15 años. Solo tomando en cuenta desde el pico de violencia criminal de 2010, que registró la más alta cantidad de asesinatos en la historia del estado: 2 mil 397.
Sobra decir que esta tierra ha vivido un largo periodo violento, mucho antes de 2009, cuando se rebasaron los mil asesinatos por año, y así se mantuvo durante una década ininterrumpida, hasta 2019.
En esta primera quincena de diciembre de 2025 se cruzó la barrera de los mil 800 asesinatos, colocando a 2025 como el tercer registro con más homicidios en este periodo que se menciona de 2010 a la fecha. Sabemos también que se trata de un periodo marcado por la escalada criminal que se ha focalizado en el centro y sur del estado desde septiembre del año pasado, cuando inició la guerra abierta entre los comandos armados de los hermanos Guzmán Salazar y los de Ismael Zambada Sicairos.
El dato de los homicidios dolosos de este 2025, aun con lo abultado e impactante que resulta, es insuficiente para reflejar el impacto múltiple en el estado. Es imposible que el número pueda condensar todas las historias que significa, aquellas que trunca y a quienes arrastra.
Peor todavía, si al número de homicidios se le añade el dato de las privaciones de la libertad, las personas desaparecidas y sin localizar al momento, que superan en tamaño los asesinatos. 2025 se convierte en un año dolorosamente histórico, porque el dato supera las 2 mil personas privadas de su libertad, con lo que no hay antecedente previo de un número así en más de 20 años.
Es válida la advertencia de que los números no sirven para abarcar el tamaño de este periodo violento en Sinaloa, pero tenemos la necesidad de ponerlos en perspectiva en la línea del tiempo, abona en la comprensión con todo y la frialdad que tienen.
Veamos entonces las conclusiones solo con los números, porque 2025 no solo se explica con los sucesos de este año que se va cerrando ni con la guerra de Chapiza contra Mayiza, sino que viene de una muy larga historia:
- En 1992, el último año del gobierno de Francisco Labastida, se registraron 594 asesinatos, más que en 2022, el primer año del gobierno de Rubén Rocha, con 587. Los casi 600 de aquel entonces eran un escándalo, una sumatoria impresionante. Rebasar los 500 son muchísimos para cualquier otra parte del mundo, pero en Sinaloa aun siendo demasiados, significaba una reducción para su historia reciente.
- En la última década del siglo pasado, Sinaloa estaba estacionado en una violencia homicida que llamaba la atención mundial, siempre explicándose por ser el centro de operaciones de las principales organizaciones del tráfico de drogas. A la mitad del sexenio de Renato Vega, en 1996, fueron 646 los asesinatos. Sumó su gobierno 3 mil 569 homicidios.
- El sexenio de Juan Millán es el único sexenio con una reducción sostenida en los asesinatos año con año, para cerrar con el registro más bajo en 35 años, fue 2004 con 381 homicidios. Eso fue 23 por ciento menos que su antecesor.
- Los primeros tres años del gobierno de Jesús Aguilar Padilla se estabilizan en poco más de 400 registros, una cifra alta pero estable. Solo que en 2008 todo se descompone en México al anunciar el gobierno de Felipe Calderón una guerra contra el narco, en paralelo Joaquín Guzmán, el Chapo, y su entonces compadre y hermano, Ismael Zambada, el Mayo, hace su propia guerra contra los Beltrán Leyva (otra historia de traiciones y contrabando). Y la violencia homicida (y todas las violencias) se dispara. En 2009 se rebasa lo impensable antes: 1 mil 413 asesinatos, y 2010 se convierte en el pico histórico en el registro de asesinatos: 2 mil 397.
- Se cambia el gobierno estatal, llega supuestamente el PAN con un priista, Mario López Valdez, y su primer año es casi igual en violencia: 2011 con 1 mil 967 homicidios es el segundo registro con más crímenes en esta historia. Más aun, el gobierno de Malova es el periodo con la sumatoria más alta: 8 mil 139 personas asesinadas entre 2011 y 2016. Coincide con el poder cedido a Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, el policía después señalado en el juicio contra el Chapo de estar a las órdenes del Mayo (un secreto a voces y público en Sinaloa desde antes).
- Los tres primeros años de Quirino Ordaz baja la estridencia narrativa de la violencia pero no los crímenes, sus tres primeros años suman más asesinatos que todo Renato Vega o que todo Juan Millán: 5 mil 488, y eso que su periodo fue de menos de cinco años.
- Así llegamos a la actualidad. En 2022, al inicio del gobierno de Rubén Rocha, Sinaloa estaba fuera del mapa nacional en la violencia homicida (recalcando que aun esas cifras son escandalosas en el mundo). Guanajuato era —y es todavía— el primer lugar nacional. Después de estar Sinaloa por décadas en los primeros lugares iba pasando a media tabla…hasta que todo se descompuso de nuevo. Otra vez el narco, que siempre estuvo ahí, da un zarpazo y en 2024 otra vez se rebasan los mil asesinatos. Estar por debajo de mil después de una década solo duró cuatro años.
Con este recorrido a grandes saltos llegamos a 2025, que aún no concluye pero ya se coloca como el tercero con más homicidios desde que se llevan registros más o menos confiables. No son solo números, hay historia detrás. Sobre todo una historia que Sinaloa no logra sacudirse (PUNTO)
Artículo publicado el 14 de diciembre de 2025 en la edición 1194 del semanario Ríodoce.






