Santa María, abandono gubernamental y cautiva del narco

Santa María, abandono gubernamental y cautiva del narco

La comunidad creada con familias reubicadas por la construcción de la presa Santa María, en El Rosario, viven entre carencias y violencia originada por la pugna del Cártel de Sinaloa

Bajo el tueste del sol, comuneros de Santa María, localidad perteneciente al municipio de El Rosario, al sur de Sinaloa, tomaron la calle De los Insurgentes, que conecta con uno de los cuatro laterales del Palacio de Gobierno en Culiacán, el pasado 18 de agosto.

Con paraguas y pancartas en mano, el grupo de poco más de 50 personas expuso su rostro: “Sr. Gobernador, los comuneros de Santa María exigen su pago”, se leía en letras grandes. Desde hace cinco años, la comunidad comenzó a ser reubicada por la construcción de la presa Santa María, y la indemnización millonaria por sus terrenos y casas sigue en espera.

Arriba unos, abajo otros

Para llegar a Santa María hay que subir aproximadamente 39 kilómetros desde El Rosario. Ahí, entre el camino de terracería y pegostes de pavimento, vigilan los empistolados. “No hay tranquilidad”, murmuró uno de los habitantes. Con la implosión del Cártel de Sinaloa, el clima de inseguridad en la comunidad se ha intensificado.

Las familias asentadas en El Rosario o Mazatlán no pueden subir a Santa María, y los pobladores que desean bajar —más por necesidad que por otra cosa— tienen que hacerlo escoltados por caravanas del Ejército.

“Ya tienen fecha, cada semana, cada 15 días o cada 10 días, llegan los soldados ahí, los escoltan”, de subida y de bajada.

Arriba mandan unos y abajo otros. Los punteros son los encargados de dar aviso cuando el Ejército hace su recorrido por la comunidad: entran y salen, no se quedan más tiempo. Los hombres armados se refugian en el monte y, una vez que se retiran, vuelven a salir; así, todos los días.

En las primeras semanas, cuando el conflicto se estaba moldeando. Los familiares y la comunidad podían subir y bajar, claro que con sus restricciones: entraban, los revisaban, pasaban y podían salir. Actualmente ya no es posible entrar.

“Allá sí se están muriendo de hambre porque no pueden subir comida, los tienen muy controlados”, señaló un familiar.

Antes, cuando había necesidad económica, tenían la posibilidad de ir a vender un becerrito o algún ganado viejo y poder salir de la bronca. Hoy no. Los chileros utilizan una madera específica (estacón) para sostener los cultivos; ellos tampoco pueden ir a bajarla y a cortarla.

Deudas millonarias

Tras unas horas de posicionamiento, consignas y calor, una comitiva en representación de la comunidad fue atendida. De los 60 millones de pesos que el gobierno les debe por la reubicación de sus tierras y la construcción de nuevas casas, se llegó a un acuerdo: el pago, que está pendiente desde mayo de 2024, será entregado en dos partes, este mes 15 millones y en diciembre otros 15 millones. En 2026, se esperarían los 30 millones restantes.

Otros 100 millones de pesos estaban destinados a infraestructura, pesca, ecoturismo y otros proyectos para la comunidad, pero no se los van a dar directamente. El convenio hasta el momento no ha sido formalizado y continua en gestión. El pago de la indemnización y los documentos serán firmados por la comunidad en El Rosario.

Ante el cuestionamiento hacia Adolfo Beltrán Corrales, director de Gobernabilidad Democrática, de presentar mayores detalles sobre el proceso del pago y el por qué no se respetó el convenio en su debido momento, respondió que:

“Lo que pasa que no puedo yo emitir… como es un tema que estamos trabajando todavía, no lo tengo definido. No me corresponde, si no con mucho gusto”.

Sobre la restitución de viviendas aún no se sabe mucho. En la documentación del convenio se estableció la restitución de 119 casas, de las cuales solamente 58 fueron construidas en el ahora Nuevo Santa María.

La presa Santa María comenzó a construirse en enero de 2015 y se concluyó en 2023, y tuvo una inversión de 10 mil 496 millones de pesos.

Raíces sumergidas

Entre rezongos, uno de los protestantes señaló que en la lista de promesas que expuso el gobierno se incluía la construcción de un museo. En la comunidad —de origen indígena— aún se preservaban piezas arqueológicas que se tenía pensado trasladar y conservar.

De acuerdo con la declaración del delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Servando Rojo Quintero, la construcción está en pausa, en parte por la situación de violencia: “Hubo situaciones ahí de inseguridad hacía algunas gentes de la comunidad y entonces dijimos esto se está poniendo un poco… es un clima que ya no nos favorece para estar yendo”.

En los documentos: PROYECTO DE EQUIPAMIENTO HIDROELÉCTRICO EN LA PRESA SANTA MARÍA, MUNICIPIO DE ROSARIO, SINALOA, presentados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en el capítulo IV, Caracterización de pueblos y comunidades indígenas, se especifica que: “La localidad Santa María, enmarcada en estas áreas, no registra población indígena”.

La razón detrás de esta negación por parte del gobierno en turno —Enrique Peña Nieto en la presidencia y Quirino Ordaz Coppel en la gubernatura— fue que el reconocimiento de la comunidad como indígena implicaría mayor apoyo y una mayor erogación económica.

“Significaba un apoyo mayor (…) y por eso se negaron. Hablaron al director general del INAH, el anterior gobierno del Estado. Hablaron a la Secretaría de Gobernación y a CONAGUA, que nos estábamos excediendo en nuestras atribuciones. Diego Prieto, que era el director general, les dijo, ‘no señores acuérdese que somos antropología y nos corresponde la defensa de la cultura’”, señaló Rojo Quintero.

Quintero aseguró que el instituto preservó todo un acervo fotográfico y videográfico: entrevistas, registros de las viviendas familiares y peregrinaciones. Se rescataron piezas de ocho sitios arqueológicos en el área, algunos de los cuales quedaron bajo el agua.

 

Retrocesos

El día de San Juan, el santo ya no se baña en el río Baluarte, porque ya no hay río; lo suplió una presa. La iglesia de la Purísima Concepción permanece bajo el agua y una réplica fue construida en el Nuevo Santa María.

Y al pueblo, a veces, llega el agua, “qué ironía”.

Artículo publicado el 24 de agosto de 2025 en la edición 1178 del semanario Ríodoce.

 

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