‘Por motivos de salud’

‘Por motivos de salud’

Del país que viene hay que poner atención en seis cosas urgentes (por lo menos):

1) Que la lucha contra la corrupción sea una realidad, no un cuento engañabobos que está permitiendo ahora la conformación de una nueva elite a costa del erario, como antes existió lo que el propio presidente AMLO definió, y lo hizo bien, como “la mafia del poder”; acabar con la discrecionalidad con que se entregan los contratos multimillonarios, con la opacidad que priva en la administración pública, la adjudicación directa de los contratos, fermento de la tranza y los cochupos. Solo con eso —y meter a la cárcel a una trocada— habría un avance sustancial en el tema.

2) Que se defina y aplique una real estrategia antinarco que permita al Estado mexicano recuperar territorios en manos de los grupos que los dominan y explotan —ahora hasta en calidad de renta— y bajar, esta vez sí porque esto no ha ocurrido, los índices de violencia para que la gente viva en paz, que pueda moverse con tranquilidad por el país, salir de casa y regresar con certidumbre. Combatir el mercado negro de productos hasta de la canasta básica, ahora controlados por las mafias con la complacencia de los gobiernos, el secuestro del agua en regiones agrícolas como Sinaloa y, muy importante, combatir la extorsión y el cobro de piso, algo que los gobiernos no han hecho nunca.

3) Reducir los niveles de impunidad que existen en el país. Son brutales y gobiernos van y vienen y no se reducen. La investigación y persecución de los delitos en México es profundamente ineficaz, permeada hasta la médula por la corrupción. Y el sistema de justicia igual, con jueces que se venden al mejor postor, lo mismo a criminales que a personeros del gobierno (Y no es eligiéndolos en una urna como van a cambiar, eso es una falacia oportunista de quienes ahora detentan el poder).

4) Culminar o rehacer una política de salud que termine con el calvario de millones de mexicanos que padecen la precariedad de las instituciones públicas, esta vez bajo el cuento, como no arribamos a Dinamarca, de que “el que ríe al último ríe mejor”. Tal vez la intención del presidente AMLO de un proyecto de salud para todos, universal, sea bueno en teoría, pero en la práctica nos pasamos seis años peor que como estábamos, un costoso desastre.

5) Redefinir una política educativa que eleve los niveles de aprendizaje que arrastramos desde hace lustros en México, en gran medida gracias al secuestro que padece el sector por parte de las organizaciones sindicales, convertidas en cacicazgos que se reproducen a lo largo y ancho del país y que, hasta ahora, no han sido combatidos por la cuarta transformación sino, al contrario, apapachados y cooptados, ahora en nombre del “proyecto”, como antes lo hicieron también los gobiernos panistas, sobre todo el de Felipe Calderón.

6) Practicar, desde el Estado, la tolerancia, reducir la polarización; se puede ser radical y México necesita cambios de raíz, pero se pueden conseguir esos cambios con tolerancia para el que piensa distinto; para eso se diseñó un sistema democrático con pesos y contrapesos y con instituciones que se crearon para vigilar que las leyes se respeten y se cumplan, sobre todo por los que ejercen el poder. Si estas instituciones no han funcionado como debieran, incluso si se corrompieron, hay que reformarlas, pero no eliminarlas porque eso terminaría por fortalecer tentaciones autoritarias que México ya padeció durante los más de 70 años que nos gobernó el PRI, bajo aquella “dictadura perfecta” que alguna vez definió el escritor Mario Vargas Llosa y que les dolió a los intelectuales que disfrutaban entonces los apapachos del poder que tanto extrañan ahora.

Morena y su candidata, Claudia Sheinbaum, se han planteado el próximo sexenio como la oportunidad para construir el segundo piso de lo que llaman la cuarta transformación; no le alcanzaron al presidente AMLO seis años para lograrla aunque así lo prometió, y no le bastarían seis o doce más si siguiera en la misma línea; por el contrario, tendríamos asegurada la espiral de violencia, el protagonismo de los grupos del crimen organizado y su imbatible presencia territorial; también sería segura la conformación y consolidación de una nueva “mafia del poder” mientras las elites económicas se mantienen intocadas siquiera por una reforma fiscal a la que se ha negado el actual gobierno y que no se plantea tampoco la señora Sheinbaum.

Bola y cadena
LA VIOLENCIA QUE VIVIMOS en este proceso electoral es una muestra de la urgencia de acabar con la impunidad; el descaro con que han matado candidatas y candidatos es espeluznante; no podemos seguir así; votar entre balas es todo, menos democracia.

Sentido contrario
“POR MOTIVOS DE SALUD” se convirtió de pronto en una explicación terminante, inapelable, para candidatos y funcionarios electorales que se retiraron de la contienda; compromisos al caño, nunca dijeron qué había realmente atrás de su decisión; la candidata del PRD por la alcaldía de Elota renunció apenas iniciando las campañas, luego lo hizo la de la coalición Fuerza y Corazón por Sinaloa y justo cerrando las campañas, anunció su retiro Pedro Martínez, abanderado del PT y quien iba en caballo de hacienda por el triunfo ¿qué puede motivar la renuncia en esas condiciones? Solo la amenaza, no hay otra palabra. También “por motivos de salud” renunció como representante de Guillermo Romero ante el Consejo Municipal Electoral, Guillermo Quintana Pucheta, con una carta que presentó el 27 de mayo. Y hasta anduvo diciendo por ahí que se iba de Mazatlán a descansar un tiempo (¿?).

Humo negro
EL CASO DE ELOTA ES DE ANTOLOGÍA porque el Partido del Trabajo, que seguramente hubiera ganado la presidencia municipal, simplemente se quedó sin candidato y no compitió.

Artículo publicado el 02 de junio de 2024 en la edición 1114 del semanario Ríodoce.

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