¿Cómo le irá al Sur-Sureste cuando AMLO se vaya?

¿Cómo le irá al Sur-Sureste cuando AMLO se vaya?

Frente a López Obrador, algunos discuten los qués y otros discuten los cómos. Cuando el presidente habla de impulsar el Sur-Sureste, es difícil no estar de acuerdo con él. Tenemos una deuda histórica con esa región del país. Allí están los estados más pobres del país, los mayores niveles de informalidad y los mayores rezagos en desarrollo social y económico. De nada sirve hablar del potencial de esa región, mientras no se haga nada. De poco les ha servido contar con el 70 por ciento de los recursos hídricos y una proporción similar de los hidrocarburos.

Hablando de los cómos, la discusión se pone interesante, aunque a veces es un diálogo de sordos: ¿son el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas y el Corredor Transístmico la mejor manera de pagar esa deuda… la garantía de que esta región tendrá mucho futuro? Así lo afirmó López Obrador en diciembre de 2023. Lo dijo porque lo cree y para defender estos proyectos de sus críticos. En el Tren Maya, la inversión prevista es de 51 mil millones de pesos. En la Refinería Dos Bocas van 17 mil millones de dólares. El Corredor Transístmico se desarrollará en el próximo sexenio. Quizá sea el de más potencial, a pesar de que no implica tantos recursos. En 2024, le están asignados 17 mil 200 millones de pesos.

Las críticas se concentran en el Tren Maya y Dos Bocas, en buena medida porque el transístmico ha tenido mejor acogida en el círculo rojo. Los argumentos contra el tren y la refinería cuestionan los sobrecostos, el impacto medioambiental y el beneficio social que traerán.

¿Cómo deberíamos medir estas obras? ¿Cuándo debemos hacerlo? El Tren Maya no ha entrado plenamente en operación y la Refinería Olmeca no ha producido ningún barril. He leído algunos análisis que justifican la refinería de Dos Bocas por el impulso que trajo a la economía de Tabasco en el proceso de construcción. En el caso del Tren Maya aparece también como argumento el alto nivel de aprobación que tiene entre los pobladores de las zonas por las que pasará. Aquí nos encontramos, otra vez, con las benditas encuestas y la maldita polarización.

Tabasco registra el mayor promedio de crecimiento anual en el país, entre el 2019 y 2023 fue 7.6 por ciento. Podemos compararlo con el 0.8 por ciento que es el promedio nacional y medirlo frente a otros estados que son protagonistas de la vida económica y de las noticias empresariales. Nuevo León promedia 1.1 por ciento de crecimiento en el sexenio, Estado de México, 0.2 por ciento, la Ciudad de México registra 0.6 por ciento y Jalisco está en 0.8 por ciento.

Mucho de ese crecimiento de Tabasco se relaciona con la construcción de la refinería. Esa entidad tuvo un largo periodo de estancamiento la década pasada. Ahora tiene un sexenio espectacular. Para una economía que produce anualmente alrededor de 600 mil millones de pesos, es enorme el impacto de una obra que ha costado 17 mil millones de dólares. En términos de trabajadores asegurados en el IMSS, en abril de 2024 hay 56 mil 440 más de los que había en 2018.

¿Estos números, “que sacan la bola del estadio”, bastan para decir que Dos Bocas valió la pena, pagó la deuda y garantiza el futuro de Tabasco? La respuesta es No. El gran reto del crecimiento económico es que sea sostenible en el tiempo y que cambie para bien las cosas en cuestiones relacionadas con el desarrollo económico y social. Tabasco tiene una población de 2.4 millones de habitantes, de los cuales 54 por ciento está en situación de pobreza y 13.7 por ciento en pobreza extrema. La informalidad laboral es de 62 por ciento. Es el estado número 20 en competitividad económica, según el IMCO. ¿Cómo será la vida económica cuando termine la construcción de Dos Bocas? ¿Cuánto crecimiento y cuánto empleo aportará la refinería en los próximos años? ¿Qué capacidad tendrá la refinería de detonar otras actividades económicas?

El Tren Maya pasa por cinco estados: Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. De esos, cuatro estados registran crecimiento por encima del promedio nacional entre el 2019 y el 2023. Además de Tabasco, son Chiapas, Yucatán y Quintana Roo. Crecen más, pero nada del otro mundo. Quintana Roo tiene 1.5 por ciento de promedio, mientras que Yucatán y Chiapas, 1.3 por ciento. El caso de Campeche es tremendo. Es el peor en crecimiento económico, ha caído 2.5 por ciento en promedio anual y ha generado apenas 15 mil 941 empleos formales entre diciembre de 2018 y abril de 2024. Ahí no se ha saldado la deuda histórica ni se asoma un brillante futuro.

¿Cómo evaluamos el Tren Maya? Una primera lectura es que el impacto de las obras de construcción fue desigual en los estados que están en su ruta. Es muy probable que esto siga siendo así una vez que entre en operación a plenitud. Los estados que tienen más capacidades turísticas aprovecharán más el Tren Maya. No está claro cómo funcionará lo relacionado con la carga.

La pregunta está en el aire, ¿lo hecho en este sexenio detonará al Sur-Sureste? Necesitaremos algunos años más para contestarla. Una cuestión clave tiene que ver con lo que hará el próximo gobierno, ¿se mantendrá el impulso a esta región? ¿Vendrán más obras? ¿Habrá inversión en el desarrollo de capital social? Una cosa es cierta: no bastan los números de cinco años para calificar un proyecto… o un gobierno.

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Artículo publicado el 19 de mayo de 2024 en la edición 1112 del semanario Ríodoce.

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